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Buscar la Verdad y compartirla
sitio Web del Arzobispado de La Habana

Palabras pronunciadas por S.E.R. Cardenal Jaime Ortega Alamino,
en la inauguración del sitio Web del Arzobispado de La Habana.


Estimados hermanos y hermanas:

Al comenzar estas líneas dudaba si dirigirme a ustedes como “estimados hermanos” o como “estimados cibernautas”, pero vinieron a mi mente las palabras del apóstol san Pablo: “en Cristo no hay judíos o griegos, esclavos o libres” (1 Co 12, 13). Cristo nos ha revelado que hay un solo Dios, Padre de todos; esa es nuestra dignidad: somos hijos de Dios; pero, si todos somos hijos de un Padre común, ello quiere decir que todos somos hermanos, y esa es nuestra responsabilidad.

Con gozo lanzamos hoy a la red de redes la página Web del Arzobispado de San Cristóbal de La Habana. Es una página no concluida a plenitud, pero que poco a poco iremos mejorando, incluso, nunca podremos decir que esté concluida, pues, como recordara Jesús a sus apóstoles, aún cuando creamos que hemos hecho lo que el Señor nos ha mandado, debemos reconocer humildemente: “Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer” (cf. Lc 17, 10).

En nuestra época postmoderna, Internet ha logrado lo que solo algunos años atrás parecía imposible: las noticias vuelan en cuestión de segundos de un extremo a otro del mundo, las informaciones se multiplican, accedemos a grandes tesoros del saber y de la sabiduría, pero, como toda obra humana, ella no está exenta, en algunos de sus contenidos, de manipulaciones, de corrupciones y de malos usos, que inciden directa o indirectamente en las más disímiles dimensiones del ser humano, sobre todo en los adolescentes y en los jóvenes y, por qué no, también en no pocos adultos.

El Papa Benedicto XVI en la 42º Jornada Mundial de Comunicaciones Sociales, celebrada el pasado 4 de mayo de 2008, recordaba que “es necesario reafirmar que no todo lo que es técnicamente posible es también éticamente realizable” (no. 3); de ahí el lema que escogiera el Santo Padre para la Jornada : “Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la verdad para compartirla”.

Este es el móvil que nos convoca a lanzar en el día de hoy nuestra página Web: buscar la verdad, no para guardarla en cofres cerrados, sino para compartirla, para anunciarla; verdad, que para nosotros, los cristianos, no es más que una: Jesucristo, Camino, Verdad y Vida (Jn 14, 6), Salvador y Redentor del género humano.

Es providencial el momento en que realizamos este lanzamiento y las coincidencias de fechas. La Iglesia Universal celebra el Año de san Pablo, que nos invita a acercarnos a la vida y a la misión del Apóstol de los Gentiles, el gran comunicador, y el Año Jubilar por el 150º Aniversario de las apariciones de la Virgen María a Santa Bernadette en Lourdes. En tanto, la Iglesia que peregrina en Cuba, ha comenzado recientemente el Trienio Preparatorio para celebrar los 400 años del hallazgo de la bendita imagen de Nuestra Señora de la Caridad , Reina y Patrona del pueblo cubano, y hace sólo unos días se ha realizado, por primera vez en tierras cubanas, la beatificación del padre José Olallo Valdés, hijo preclaro de nuestro suelo, apóstol de la caridad y de la misericordia en años difíciles de nuestra historia patria en el siglo XIX .

El MSc. Nelson O. Crespo Roque, de la Oficina del cardenal, tuvo a su cargo el diseño y ejecución del proyecto.
El MSc. Nelson O. Crespo Roque, de la Oficina del cardenal, tuvo a su cargo el diseño y ejecución del proyecto.


La misión de la Iglesia , en palabras del teólogo español Olegario González de Cardedal es “hacer inolvidable a Jesucristo”. De ello depende la posibilidad de la Iglesia de dar verdaderos frutos y de aportar algo nuevo a la sociedad, para que los hombres de cada época y de cada lugar lo experimenten cercano. Es por ello que san Pablo nos recuerda que “predicar el Evangelio no es para nosotros ningún motivo de gloria; sino un deber que nos incumbe. Y, ¡ay de nosotros si no anunciamos el Evangelio!” (cf. 1 Co 9, 16).

Este anuncio, el cual nuestra Iglesia diocesana inserta desde el día de hoy en el ciberespacio, no es para “anunciarse a sí misma”. Jesús no nos ha llamado a buscar “adeptos”, sino a ser “discípulos” que lo hagan presente en nuestro hoy; pues, aún cuando los hombres hayan escuchado algo acerca de Jesucristo y lo conozcan “al menos de nombre”, son pocos realmente los que tienen un claro conocimiento de Él. De ahí la tibieza en su seguimiento. A pesar de 2000 años de cristianismo, y parafraseando a san Pablo en el areópago de Atenas, podemos afirmar que Dios continúa siendo “el gran desconocido” para muchos (cf. Hch 17, 23).

Como Pablo, hoy entramos también en el areópago moderno, Internet, para anunciar a ese Dios, siempre próximo y cercano, pero que no por ello, a causa de nuestras limitaciones, continúa siendo “el gran desconocido”. Nos adentramos en este novedoso mundo para anunciarlo y proclamarlo a Él, para dar a conocer la vida y la misión (con sus luces y sus sombras) de la Iglesia que peregrina en La Habana : su clero, sus religiosos y religiosas, sus movimientos laicales, sus publicaciones, etcétera.


“Invocamos al Espíritu Santo –como expresara el Siervo de Dios Juan Pablo II– para que no falten comunicadores valiosos y testigos auténticos de la verdad que, fieles al mandato de Cristo y apasionados por el mensaje de la fe, se hagan intérpretes de las actuales exigencias culturales, comprometiéndose a vivir esta época de la comunicación no como un tiempo de alineación y extravío, sino como una oportunidad para la búsqueda de la verdad y el desarrollo de la comunicación entre las personas y los pueblos” (Juan Pablo II, 9/11/2002).

A los pies de la Virgen de la Caridad del Cobre ponemos este proyecto para que, por su materna intercesión, nuestra Iglesia, como rezamos en la Plegaria Eucarística de la Misa , “sea un

recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando” (Plegaria Eucarística V/b). Así, como se ha propuesto el Plan Pastoral de la Iglesia Católica que peregrina en Cuba, y en comunión con las conclusiones emanadas de la 5ª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Aparecida, llegaremos a ser “Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.

Así lo imploramos al Señor en este día.

Los saluda y bendice con afecto,
Cardenal Jaime Ortega Alamino
Arzobispo de La Habana

 

8 de diciembre de 2008.
Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María.