MENSAJE A LAS FAMILIAS


Se acerca la festa de la Navidad y con ella, el Adviento, cuatro semanas que anteceden a la Navidad, periodo de intensa preparación espiritual en una doble perspectiva: para ese gran acontecimiento, el principal de nuestra historia humana: la venida de Jesucristo a nuestro mundo para hacernos hijos de Dios en adopción; y con ello, ofrecernos la vida eterna y la de un «tiempo de espera vigilante» como una celebración de la esperanza cristiana abierta hacia el fnal de los tiempos cuando se produzca el adventus último y defnitivo del Señor a nuestro mundo.

Por ANA MARÍA BALDRICH y RUBÉN GRAVIÉ



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En el tiempo de la gracia te escucho, en el día de la salvación te ayudo. Pues mirad: ahora es el tiempo de la gracia, ahora es el día de la salvación. (2 Cor 13,12)

Su Santidad Benedicto XVI en discurso sobre la verdad del matrimonio y la familia

“La verdad del matrimonio y de la familia, que hunde sus raíces en la verdad del hombre, se ha hecho realidad en la historia de la salvación, en cuyo centro están las palabras . En efecto, la revelación bíblica es, ante todo, expresión de una historia de amor, la historia de la alianza de Dios con los hombres; por eso, la historia del amor y de la unión de un hombre y de una mujer en la alianza del matrimonio pudo ser asumida por Dios como símbolo de la historia de la salvación”. “El matrimonio y la familia no son, en realidad, una construcción sociológica casual, fruto de situaciones históricas y económicas particulares. Al contrario, la cuestión de la correcta relación entre el hombre y la mujer, hunde sus raíces en la esencia más profunda del ser humano y sólo a partir de ella puede encontrar su respuesta”.
Carta al cardenal presidente del Consejo Pontificio para la Familia convocando el V Encuentro Mundial de las Familias, 17 de mayo de 2005 (ECCLESIA, nº 3.260)