PALABRA DE VIDA
Publicación mensual
Diciembre 2011



Resoluciòn1024 X 768 32 bit

 

«¡Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas!»
(Lc 3, 4).

En este tiempo de Adviento, tenemos una nueva «palabra» que estamos invitados a vivir. El evangelista Lucas la toma de Isaías, el profeta de la consolación. Los primeros cristianos aplican esta palabra a Juan el Bautista, que precedió a Jesús.

En este tiempo que antecede a la Navidad, al presentar precisamente al Precursor, la Iglesia nos invita a la alegría, porque el Bautista es como un mensajero que anuncia al Rey que está a punto de llegar. Se acerca el tiempo en que Dios cumple sus promesas, perdona los pecados y da la salvación.

«¡Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas!»

Si bien ésta es una palabra de alegría, también es una invitación a orientar de nuevo nuestra existencia, a cambiar radicalmente de vida.

El Bautista invita a preparar el camino del Señor, pero ¿cuál es ese camino?

Antes de salir a vida pública para iniciar su predicación, Jesús, anunciado por el Bautista, pasó por el desierto. Ése fue su camino. En el desierto, donde encontró una profunda intimidad con su Padre, también sufrió tentaciones, y de ese modo se hizo solidario con todos los hombres. Pero salió vencedor de ellas. Es el mismo camino que vemos luego en su muerte y resurrección. Jesús, que recorrió su camino hasta el final, se hace Él mismo «camino» para nosotros, que estamos en camino.

Él mismo es el camino que debemos emprender para poder realizar hasta el fondo nuestra vocación humana, que es entrar en la plena comunión con Dios.

Cada uno de nosotros está llamado a preparar el camino a Jesús, que quiere entrar en nuestra vida. Para ello es necesario enderezar las sendas de nuestra existencia de manera que Él pueda venir a nosotros.
Es necesario prepararle el camino, eliminando los obstáculos uno a uno: los que pone nuestro modo limitado de ver las cosas, nuestra débil voluntad.

Hay que tener el valor de elegir entre un camino nuestro y su camino para nosotros, entre nuestra voluntad y su voluntad, entre un plan que nosotros queremos y el que su amor omnipotente ha pensado.

Y una vez tomada esta decisión, trabajemos para adecuar nuestra voluntad recalcitrante a la suya.

¿Cómo? Los cristianos realizados nos enseñan un método bueno, práctico e inteligente: ya, ahora

En cada momento, quitemos una piedra tras otra para que en nosotros ya no viva nuestra voluntad, sino la suya.
Así habremos vivido la Palabra:

«¡Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas!»

 

Navidad.
Lo invisible se hizo visible,
lo increado irrumpió en la creación,
el Verbo se hizo carne,
la Luz brilló en las tinieblas.

Entonces, no carecen de sentido en este día
las luces, los colores, los regalos,
las felicitaciones, los pesebres,
los arbolitos,
los villancicos, la música.
Pero no se puede reducir la Navidad
a esto solamente.

Esta fiesta cristiana, única,
tiene que hacer surgir en el corazón
una convicción,
una fe sin sobra de dudas,
una evidencia cristalina:
Si Dios ha bajado del Cielo por nosotros,
no cabe duda de que nos ama.
(del libro Navidad para todos, pág. 58)

Tener el valor de elegir

“Apenas terminé la universidad empecé a buscar trabajo. Lo encontré en una agencia de empleo que me pagaban por la izquierda y no tenía seguro médico. Además me pedían que les mintiera a las personas que llamaban por teléfono para que usaran nuestros servicios. ¡Para mí era totalmente inmoral y contra los valores en los que creo!

Después de un mes y medio decidí pedir la baja aunque era difícil tomar esta decisión pues necesitaba trabajar, también para poder ayudar a mi familia. Después de 3 semanas encontré trabajo en otra empresa de post producción de videos y películas, con un contrato según las leyes.

Pasadas algunas  semanas mi padre tuvo un ictus. Fue uno de los momentos más difíciles de mi vida. Mi familia sufría mucho y yo también lloraba en algunas ocasiones; pero sentía que no debía hacerlo: tenía que ser fuerte para ayudar a mis familiares.

Los gastos en el hospital eran muy altos y todos estábamos preocupados no sabiendo cómo poder pagarlos. Hemos pensado pedir un préstamo y vender algunas cosas, pero después nos recordamos que el seguro médico de mi empresa cubría también a mis padres y de este modo pudimos pagar todos los gastos.

Fue una profunda experiencia del Amor de Dios por mi y un impulso a estar siempre vigilante y “buscar primero el Reino de Dios” dejando, por Él, todo lo que es contrario a su voluntad”.

(India)

 


Palabra de vida, diciembre 1997, publicada en Ciudad Nueva nº 340.

 

La Palabra de vida es un comentario mensual a una frase de al Escritura propuesto para impregnar la vida cotidiana, que se traduce en 91 lenguas e idiomas y llega a millones de personas en el mundo entero.
Movimiento de los focolares
Tel. 271-2338focolarinas@arzhabana.co.cu
Tel. 209-6462focolarinos@arzhabana.co.cu