PALABRA DE VIDA
Publicación mensual
Febrero
2010


Resoluciòn1024 X 768

La puerta abierta de par en par

 

“Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvara;
podrá entrar y salir, y encontrará su alimento”
 (Jn. 10,9)1

 

Jesús se presenta como quien realiza las promesas divinas y las expectativas de un pueblo cuya historia está signada por una alianza con su Dios, jamás revocada.

La idea de la puerta se explica bien con otra imagen utilizada por Jesús: “Yo soy la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí” (Evangelio de Juan 14, 6). Por lo tanto, Él es realmente un camino y una puerta abierta al Padre, hacia Dios mismo.

“Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvara;
podrá entrar y salir, y encontrará su alimento”
 (Jn. 10,9)1

 

Ciertamente,¿qué significa esta Palabra concretamente en nuestra vida?
Son muchas las consecuencias que se desprenden de otros pasajes del Evangelio que tienen relación con esta frase de Juan, pero entre ellos elegimos la de la “puerta estrecha”, que hay que esforzarse por atravesar (cf. Evangelio de Mateo 7,13) para entrar en la vida.

¿Por qué esta elección? Porque nos parece que es la que más se acerca quizás a la verdad que Jesús dice sobre sí mismo, y lo que más nos ilumina sobre cómo vivirla.

¿Cuándo se torna Él la puerta abierta de par en par, plenamente abierta hacia la Trinidad? Allí donde la puerta del Cielo parece cerrarse para Él, se vuelve puerta para todos nosotros.

Jesús abandonado (cf. Evangelio de Marcos 15, 34 y de Mateo 27, 46) es la puerta a través de la cual tiene lugar el intercambio perfecto entre Dios y la humanidad: haciéndose nada, une los hijos con el Padre. Es ese vacío (la abertura de la puerta) por el cual los hombres entran en contacto con Dios y Dios con ellos.

Él es la puerta estrecha y la puerta abierta de par en par al mismo tiempo, y lo podemos experimentar.

“Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvara;
podrá entrar y salir, y encontrará su alimento”
 (Jn. 10,9)1

En su abandono, Jesús, se hizo para nosotros entrada al Padre.

Su parte está hecha. Pero para sacar provecho de semejante gracia también cada uno de nosotros tiene que hacer su pequeña parte, que consiste en acercarse a esa puerta y atravesarla. ¿Cómo?

Cuando nos sorprende la desilusión o estamos heridos por un trauma o por una desgracia imprevista o por una enfermedad absurda, siempre podemos recordar el dolor de Jesús, que personificó todas estas pruebas y aún otras miles.

Él está presente en todo lo que tiene sabor a dolor. Cada dolor nuestro es un nombre suyo.

Probemos, entonces, a reconocer a Jesús en todas las angustias, los pasajes estrechos de la vida, en todas las oscuridades, las tragedias personales y las de los demás, los sufrimientos de la humanidad que nos rodea. Son Él, porque Él los hizo suyos. Bastará decirle, con fe: “Señor, tú eres mi bien” (Salmo 16, 2); bastará hacer algo concreto para aliviar “sus” sufrimientos en los pobres y en los infelices, para cruzar la puerta, y encontrar una alegría nunca antes experimentada, una nueva plenitud de vida.

1. Este texto fue publicado en marzo de 1999.

TESTIMONIO

A menudo mis compañeros en la escuela están aburridos y cansados. Un día se me ocurrió una idea para cambiar sus rostros tan deprimidos: en casa preparé 30 tarjeticas, una para cada uno, con una frase como "te deseo un feliz día" o " todo lo vence el amor". De este modo sentía que podía comunicarles un poco la realidad de Dios que es precisamente amor y felicidad. Un pequeño gesto para mejorar la jnornada de todos.

Esa misma tarde le tocaba a una compañera de turno para barrer el aula, pero tenía poco tiempo a disposición. este trabajo resulta aburriso porque te quedas solo en el aula. Como yo no tenía prisa, decidí quedarme para ayudarla. me parecía reconocer en ella un rostro de jesús abandonado y sentí que valía la pena hacer este acto de amor.

A. - Cuba




 

Palabra de vida, abril 1999; publicada en la revista Ciudad Nueva, No. 4 abril 1999.

La Palabra de vida es un comentario mensual a una frase de al Escritura propuesto para impregnar la vida cotidiana, que se traduce en 91 lenguas e idiomas y llega a millones de personas en el mundo entero.
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