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¿Cómo hacer la consagración del diario quehacer?

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¡Cosas que hacemos mal!

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Queridas hermanas:

En este inicio de año deseamos a todos nuestros lectores un feliz 2017, en el que siga primando la esperanza, la fe y el amor para poder avanzar y seguir estando presente como Iglesia en estos tiempos.

Muchos son los retos que nos toca asumir como mujeres, esposas, madres y abuelas; cada día nuestras preocupaciones crecen en la medida que la familia aumenta, pero es parte de la vida saber decir en cada momento la palabra que ayude a acompañarles, el consejo para cada ocasión a que nos enfrentamos, el testimonio de lo vivido y poner siempre en manos de Dios el camino a seguir.

Hoy continuamos trabajando con el mismo entusiasmo que nos ha caracterizado a través de todo el tiempo transcurrido. Nos hemos propuesto para este año cumplir con el sueño de hacer las Memorias de nuestro Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas ya que siempre es bueno dejar escrito lo que hemos ido haciendo, lo que vamos construyendo y, a modo de legado, depositarlo con vistas a que las futuras generaciones sigan nuestra labor. En este empeño trabajamos.

Continuemos nuestra misión evangelizadora.


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Cuando llega el mes de marzo y pensamos en las fechas señaladas, inmediatamente, me vienen a la mente dos fechas importantes: el primero de marzo -comienzo de la Cuaresma, camino a la Pascua-, y el ocho por conmemorarse el día Internacional de la Mujer. (leer)



Víctima como todos de un calor poco usual para principios de enero, me dirigí a pagar mi factura telefónica a Dragones y Águila. Una abultada cola me daba la bienvenida y quitaba el buen deseo de cumplir con mi obligación de pagar. Un tanto impacientes nos mirábamos unos a otros, cuando apareció un joven vestido con todo lo que la ropa de marca puede ofrecer. No pidió el ultimo, ni tan siquiera hizo el esfuerzo por averiguarlo, pero se dirigió, sigilosamente, hasta el sitio donde se ubicaba un señor que, por ser la primera persona de la cola le correspondía pasar a la zona donde se efectúa el pago así como otras gestiones. Después de una buena conversación, ambos entraron juntos para disgusto de los que aún esperábamos nuestro turno. La explicación a lo que veíamos la ofreció una señora que escuchó cuando el joven ofreció y, luego, dio dinero al señor de marras. (leer)


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Algunos habrán leído mi historia en la Biblia. Si no lo han hecho, les invito a leerla pues es muy atractiva, al igual que la de Esther y Judith. De los setenta y dos libros de la Biblia, son los tres únicos dedicados exclusivamente a nosotras, las féminas; representamos un poquito más del cuatro por ciento del total pero no se corresponde con la importancia que las mujeres tenemos en la Biblia. (leer artículo)