Resumen noticioso del recorrido de la imagen de la Virgen de la Caridad por Guanabacoa

 

1. "La Virgen de la Caridad en la iglesia de los Escolapios de Guanabacoa"

2. "María con los seminaristas cubanos"

3. "La Caridad en el Combinado del este"

4. "En Guanabacoa la imagen de la Virgen Mambisa"

 



 

 

 

 

 

 

 


Por: Dianabel Bregado

Guanabacoa, Arquidiócesis de la Habana, 15 de diciembre de 2011 /  Eran pasadas las ocho de la mañana cuando se recibió la imagen de la Virgen Mambisa en la iglesia de los Padres Escolapios, en Guanabacoa. El repique de las casi olvidadas campanas anunciaba la llegada de la Patrona de Cuba. Cuatro integrantes del grupo Alcohólicos Anónimos  trasladaron la imagen de la Virgen al interior del templo y cientos de personas de todas las edades, llenas de esperanza y devoción, acudieron a su encuentro para poner a sus pies velas y flores y presentarle las súplicas más íntimas.

Los niños de tres y cuatro años que asisten a la ludoteca de la comunidad escolapia, le ofrecieron a la Madre de la Caridad una poesía llamada “Letrillas a la Virgen”; entre cantos y oraciones transcurrió el recibimiento. La decoración con  carteles alegóricos a la Madre de Dios, hizo más acogedor el encuentro, en el que los sacerdotes bendijeron a  todos aquellos que lo pedían.

A media mañana la venerada imagen de la Virgen, seguida de la multitud, fue trasladada a la Parroquia de la Asunción. El trabajo de las tres comisiones organizativas de liturgia, ambientación y de orden se vio gratamente recompensado con un feliz transcurrir de nuestro acto.

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Texto y foto: Orlando Márquez

Guanabacoa, Arquidiócesis de La Habana, 15 de diciembre de 2011 / Cincuenta y cinco seminaristas cubanos recibieron hoy la imagen peregrina de la Virgen de la Caridad en la nueva sede del Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana, mientras cantaban “Santa María del Camino” y hacían repicar la pequeña y antigua campana que allí pende, junto a la capilla, para reafirmar así el gran acontecimiento: la Madre visita a los futuros obreros de la mies.
Cerca de las once de la mañana la caravana mariana llegó a las puertas de la edificación, donde la esperaban monseñor Alfredo Petit, obispo auxiliar de La Habana, monseñor Carlos Manuel de Céspedes, vicario del Oeste y profesor del Seminario, el padre José Miguel González, rector de ese centro de estudios, otros maestros y formadores, y las religiosas Franciscanas del Mártir San Jorge que allí prestan servicios. Estaban también trabajadores del lugar y todos los seminaristas, provenientes de las once diócesis de Cuba.

Ya en el interior de la capilla, el sacerdote Pablo Álvarez, director espiritual del Seminario, leyó emocionado las palabras de salutación a la Patrona de Cuba. “Esta es tu casa, Madre”, e hizo votos porque los jóvenes que allí se preparan para servir a la Iglesia y al pueblo de Cuba, puedan llegar al final de este camino de formación. “Aspiramos a hacer ofrenda de nuestras vidas”, dijo el padre Pablo, y recordó que el Hijo que María lleva en sus brazos es el mismo Jesucristo que los futuros sacerdotes deberán llevar en sus manos y presentarlo a todos los hombres.

Tras breves momentos de oración, once seminaristas en representación de cada una de las diócesis de Cuba, ofrecieron a María de la Caridad una flor en retoño, símbolo de una espiga que ha de florecer, como la propia vida de quienes allí se forman para ser obreros de la mies y pastores del pueblo de Dios. Todos oraron a una voz mientras cantaban la Salve Regina, e inmediatamente el padre Ariel Suárez, vicerrector del Seminario, evocó brevemente la espiritualidad de María y su relación con quienes aspiran al sacerdocio. “María ofrece una santidad ordinaria”, dijo, “y por eso es entendida por el pueblo”. Al mencionar el internamiento y recogimiento espiritual que exige la formación de los seminaristas, recordó que el Seminario “tiene mucho del ‘escondimiento’ de María, pues ella estaba siempre escondida, como en un segundo plano, el mejor modo de lograr que siempre brillara su hijo Jesucristo”.

El cardenal Jaime Ortega no había podido estar desde el inicio pero pudo llegar antes de concluir la visita. El arzobispo de La Habana, recién llegado de Roma y participante de la misa en la que el Santo Padre Benedicto XVI confirmó su visita a nuestro país el próximo año, se refirió al “desafío” de la misión por el paso de la Virgen. “Esta misión es un desafío enorme”, indicó, pero añadió que María “nos hace encontrar a cada paso un milagro que tiene que ver con la vida nacional y con la vida de la Iglesia. María es el milagro”. Agregó que esta misión era paradigma de la Nueva Evangelización, y expresó su esperanza de que la huella del paso de la Virgen de la Caridad por toda la Isla permanezca latente en el corazón de todos los seminaristas.

Llegó el momento de partir. Repicó otra vez la vieja campana, mientras cuatro seminaristas cargaban en andas la imagen y todos volvían a deshacer el camino, nuevamente hacia la entrada del moderno edificio, donde esperaba el vehículo que conduciría a la Virgen de la Caridad al encuentro de otros cubanos que residen no lejos de allí, en la prisión Combinado del Este.

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Por: Orlando Márquez  /  Fotos: Raulito Pañellas i

Arquidiócesis de La Habana, 16 de diciembre de 2011 / Un grupo de reclusos, quienes reciben asistencia religiosa de la Iglesia en la prisión Combinado del Este en esta Arquidiócesis, aguardaron al mediodía de hoy la llegada de la imagen bendita de la Virgen de la Caridad del Cobre, procedente del Seminario San Carlos y San Ambrosio, en su recorrido por todo el país. Cuatro de esos reclusos cargaron en andas la imagen hacia el interior de la instalación.

El cardenal Jaime Ortega, al frente de la caravana que acompañó a la Virgen, saludó a los internos y a las autoridades penitenciarias a su llegada antes de pasar a la sala de visitas del lugar, donde tuvo lugar la sencilla e intensa celebración mariana. De pie, frente a María, los reclusos escucharon al arzobispo de La Habana que les habló de la conversión a Dios desde el interior, del amor de la Madre de la Caridad, de la Navidad y de Jesucristo que nace para todos. Juntos rezaron el Padre Nuestro y el Ave María, pero también otras oraciones personales, mientras ocasionalmente se escuchaban, desde algún pabellón de internos el mismo grito de todos: “¡Viva la Virgen de la Caridad!”

Concluida la visita celebrativa, que se prolongó unos treinta minutos, nuevamente los reclusos portadores de la imagen volvieron a ponerla sobre sus hombros para desandar el camino hasta el vehículo que la transporta.

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Por: Yamilet Pérez  Peña  /  Foto: Orlando Márquez

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Guanabacoa, Arquidiócesis de La Habana, 17 de diciembre de 2011 / Cientos de personas residentes en Guanabacoa, la ciudad de Pepe Antonio, se congregaron en la calle central para dar bienvenida a la Virgen Peregrina y participar, junto al cardenal Jaime Ortega, en una misa pública en la plaza de la centenaria iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Los participantes presentaron sus peticiones a la Virgen de la Caridad y, con el coro interparroquial creado para la celebración, cantaron a la Patrona de todos los cubanos.

“Reconciliémonos con Cristo a través de María”, dijo el cardenal Ortega al inició de homilía, exhortando a todos los allí presentes a fortalecer la fe, la esperanza y el amor, las tres virtudes teologales regaladas por el Señor para ser cultivadas en el alma.

La imagen de la Virgen Mambisa arrancó lágrimas en muchos de quienes acudieron a su encuentro, quienes expresaron también su alegría con sus brazos en alto en señal de saludo y bienvenida.

“Nunca imaginé tener a la Virgen del Cobre frente, pero ahora que la veo ha sido el regalo más bonito que me han hecho en la vida”, aseveró Rosalía Martínez, anciana de 82 años presente en la santa ceremonia.

El cardenal Jaime Ortega concluyó la celebración bendiciendo a todo el pueblo asistente a la misa y expresó que, “la comunidad de Guanabacoa había recibido de la Virgen de la Caridad con un amor extraordinario.”

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Tomado de: Nosotros Hoy - Segmento noticioso del Sitio WEB de la COCC.


 

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