Resumen noticioso del recorrido de la imagen de la Virgen de la Caridad por la Isla de la Juventud

 

1. "La Virgen vuelve al mar y el mar vuelve a la Virgen"

2."Y la Virgen viajó a la Isla de la Juventud"

3. "Me enteré por Radio Caribe"

4. "Últimas horas en la Isla de la Juventud"



 

 

 

 

 

 

 

 


Por: Yarelis Rico   /   Fotos: Orlando Márquez

Nueva Gerona, Isla de la Juventud, Arquidiócesis de La Habana, 18 de septiembre de 2011 /
Una nueva ocasión propició el retorno a las aguas de la imagen de la Caridad del Cobre, que quiso ser hallada esta vez, no por tres hombres, sino por miles de sus hijos que durante años aguardaron por ella en la pequeña y bien cubana Isla de la Juventud. Era una visita pendiente que vino a ser cumplida este 18 de septiembre, domingo y día del Señor. La Peregrina llegó al puerto de Nueva Gerona, luego de tres horas de viaje, y fue recibida por una multitud que desde bien temprano se adueñó de los espacios aledaños al desembarcadero.

Los aplausos y canciones advirtieron el encuentro inmediato entre los pineros y la Virgen. Múltiples generaciones, diversidad de razas y pluralidad de credos integraban un pueblo, fraterno y feliz, que prestó sus calles a la ilustre visitante para acompañarla en procesión hasta el sitio donde públicamente tendría la posibilidad de venerarla.
 
En el jardín de la Escuela de Arte Leonardo Luberta, justo al frente del parque de Nueva Gerona, la imagen fue expuesta a un público que visiblemente conmovido desfiló ante ella con sus ofrendas y peticiones después de vencer una larga cola. Le animaba la intención de acercarse a la Virgen Mambisa y recibir la bendición de manos del obispo auxiliar de La Habana, monseñor Juan de Dios Hernández, acompañado además por los padres Misioneros del Santísimo Redentor, quienes atienten el territorio parroquial, lo que equivale a decir de todo el territorio pinero, desde hace algunos años.

La Santa Misa, concebida para las siete de la noche,  se celebró a la intemperie, en un sitio inmediato a la iglesia, previamente acondicionado para la ceremonia religiosa. En su homilía, monseñor Juan de Dios Hernández destacó que la Caridad del Cobre es “símbolo y signo de identidad y unidad en Cuba”.  A través de un relato breve que resumía detalles de su hallazgo y evidenciaba su acompañamiento y protección a los cubanos en la búsqueda de su independencia, el obispo llamaba a invocarla hoy dentro del Hogar Cuba para que -como Madre y maestra- nos anime y acompañe.

Recordaba, a propósito, que “tenemos un destino materno: gestar y dar a luz en nosotros a Jesucristo”.  Y en ese destino materno, agregó,  María es la Madre que nos ayuda a encarnar el amor fraterno y el perdón desinteresado. “Ella dará a luz a Cristo en nosotros, en la medida que sepamos arriesgarnos, cuando seamos sinceros y veraces”.

Concluida la misa, los padres redentoristas invitaron a participar de una noche de vigilia junto a la Virgen en la iglesia local. Muy temprano en la mañana La Caridad volvería a los caminos. En esta ocasión hacia el poblado de La Damajagua, a unos veintitantos kilómetros de la ciudad de Nueva Gerona y una población de dieciséis mil habitantes.

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Por: Yarelis Rico Hernández /Fotos: Orlando Márquez

Isla de la Juventud, Arquidiócesis de La Habana, 18 de septiembre de 2011 /
“La Virgen no entra”. La sorpresa que aquella expresión despertó en todos no se hizo esperar y casi al unísono dijimos: “¡Cómo que no entra!”

“No entra”, volvió a asegurarnos Orlando, que siguiendo cada movimiento de la Peregrina para fotografiarla, aguardaba el momento de entrada de la imagen de la Virgen al interior del catamarán “Río Júcaro” que la llevaría a la Isla de la Juventud. El resto de la comitiva estaba acomodado desde hacía un buen rato en la cabina de pasajeros.  

Pronto, muy pronto, la preocupación desapareció de nuestros rostros. El ancho de las andas donde se carga la imagen es igual al de la puerta de entrada de la cabina de la nave, pero la tripulación comenzó a buscar soluciones. Allí, junto a la imagen Mambisa, permanecía Armando, el chofer y celoso guardián… Lo primero fue buscar un sitio en el exterior de la cabina donde ubicar la imagen. Luego apareció una mesa para apoyarla; a su lado, Armando acomodó una silla.

El Capitán del “Río Júcaro” fue el primero en celebrar el triunfo de la gestión y como recompensa pidió fotografiarse con la Virgen.  Así, casi toda la tripulación quiso congelar para siempre aquel recuerdo y en un abrir y cerrar de ojos comenzaron a sucederse camaritas digitales salidas de una y otra mano.

¡Qué tranquilidad! Se nos aseguró que la Virgen viajaría sin contratiempo alguno. El propio Capitán y Armando, por supuesto, se mantendrían al tanto. Armando, de hecho, no la dejaría sola ni un segundo.

Luego vino la lluvia. De nuevo la preocupación se adueñó de la comitiva. “La Virgen no se puede mojar”, dijo monseñor Polcari, canciller de la arquidiócesis y uno de los integrantes del grupo que viajó a la Isla. El lugar donde viajaba, especie de pequeño refugio, estaba expuesto a la lluvia, sobre todo si se hacía acompañar de fuertes vientos, como era el caso. De nuevo el afán por protegerla unió a los buenos cubanos. La cubrieron con un nylon de color azul, y bien resguardada continuó viaje… La lluvia cesó antes de llegar. Gracias a Dios, nuestra Madre pudo descubrir su rostro para disfrutar del paisaje pinero.

“¡Cómo hay gente!”, fue una exclamación  general, no solo de quienes acompañábamos a la Virgen, sino de todos los pasajeros, que sintiéndose protagonistas de un hecho que jamás imaginaron, como bien asegurara un joven: “¡Quién me iba a decir a mí que yo viajaría un día con la Caridad del Cobre!”, no escondían felicidad y orgullo por aquel regalo divino. Ya en el puerto de Gerona, cientos de personas esperaban a la virgencita. Era como si el mar se extendiera… Sombrillas multicolores hacían que desde los lejos se viera el horizonte como pintado de fiesta

 


Por: Yarelis Rico   /    Fotos: Orlando Márquez

Nueva Gerona, Isla de la Juventud, Arquidiócesis de La Habana, 19 de septiembre de 2011 /
Era su segundo día en la Isla de la Juventud. La Virgen caminaba entre saludos, gritos y cantos. En su peregrinar hacia La Demajagua realizó pequeñas paradas para compartir durante algunos minutos con los habitantes de los poblados Patria, 13 de Marzo, Pre 5 y El Tronco. Niños con su uniforme escolar, embarazadas, ancianos y pueblo en general, esperaban su bendición.
Al arribar a su destino, una de las primeras personas que quiso verla fue Reina Luisa González Coronado. Con 92 años de edad desafió distancias y achaques: “Me enteré por la emisora Radio Caribe que la Patrona de Cuba ya había salido para acá. Soy católica de siempre, de los buenos y malos tiempos. No podía terminar mis días sin verla, era una deuda con ella y de ella conmigo”.

Elba, otra vecina de La Damajagua, supo de la visita de la Virgen desde días antes porque “las monjitas fueron puerta por puerta para anunciarla”. “En la isla completica, agregó, las ‘corazoncitos’  (Hermanas Misioneras del Corazón de Jesús), las ‘sanchinas’ (Hermanas de la Caridad del cardenal Sánchez) y las ‘calcutas’ (Misioneras de la Caridad) han animado todos los ambientes desde mucho antes de que llegara la Peregrina”.

Atentas, las personas reunidas junto a la imagen de la Caridad del Cobre, escucharon una oportuna catequesis que fue conducida por el obispo auxiliar de la arquidiócesis de La Habana, monseñor Juan de Dios Hernández, en la que se retomó el papel de María en el plan divino de Dios. Al finalizar, incitó a pedirle a María que coloque a su hijo en sus corazones.

Aunque la lluvia amenazaba, las personas continuaron llegando hasta la plazoleta que acogía a la Virgen. La Virgen permaneció hasta una y media de la tarde para que los estudiantes de secundaria, preuniversitario y el pedagógico cercano también pudieran compartir con ella.

Concluida la estancia en La Demajagua,  la Mambisa retomaría el camino, en esta ocasión hacia el poblado de La Fe. En el trayecto visitaría los asentamientos Atanagildo Cajigal, La Melvis, Mella Cítrico y las comunidades agrícolas 41 y 49, antes de llegar a La Fe.


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Texto y fotos: Orlando Márquez

La Fe, Isla de la Juventud, Arquidiócesis de La Habana, 20 de septiembre de 2011 /
Antes se llamaba Santa Fe, pero en los tiempos más “ortodoxos” este asentamiento fue rebautizado como La Fe. Era el destino último del recorrido de la Mambisa, pero entre La Demajagua y este punto el trayecto marcaba algunas paradas en comunidades de fieles surgidas en los últimos años. Diversos sacerdotes han servido en la Isla en las últimas décadas. Como consecuencia de las misiones conducidas por todos ellos, enriquecidas ahora por el trabajo de “las  calcutas”, la semilla del evangelio comienza a brotar en estas áreas más distantes de la ciudad capital, carentes de templo y sedientas de Dios.

“Ahora vamos pa’ Atanagildo, Cajigal, La Melvis y Mella Cítrico”, dijo Alfredo, el chofer que conducía al obispo auxiliar de La Habana. “Después, añadió, paramos en La 41 y La 49 antes de llegar a La Fe”.

Los sentimientos de fe, las exclamaciones “¡qué linda!” cuando veían la imagen de la Virgen, las oraciones y las solicitudes de bendiciones se repetían en cada parada. Particular fue el recibimiento en La Melvis, donde sus habitantes recibieron a la Virgen con cantos, carteles, e imágenes antiguas, como gritando a todos que Dios siempre estuvo allí.

Al dejar Mella Cítrico pregunté a Alfredo por qué les dicen “La 41” y “La 49” a las comunidades que visitaríamos. Me dijo que ese era el número que correspondía a las escuelas que hubo en esos lugares antes de transformarlas en vivienda. La Isla vio levantarse sesenta y un escuelas en el campo, donde miles de estudiantes cubanos y extranjeros se formaron por años. Ya no es así, y la desolación y el abandono se ha apoderado de aquellos edificios rodeados de Marabú y silencio triste.

En La 41 nos esperaban decenas de fieles, niños, hombres y mujeres. Aquí otra vez los carteles con peticiones muy serias a la Virgen, como “bendice a nuestros sacerdotes”, “ayúdanos a crecer en la fe” y “bendice nuestras familias”. Emotivo fue el momento en que monseñor Juan de Dios comenzó a rezar el Ave María y todos los niños continuaron la plegaria. “¡Sí!”, respondieron a una voz cuando se les preguntó si recibían catequesis. Cantos, oraciones y agradecimientos se repitieron con los habitantes de La 49.

Dos paradas más, fuera de programa, se producirían antes del destino final en la Isla de la Juventud. Una de estas paradas fue en una Unidad Militar cuya entrada daba a la carretera por donde transitaba la caravana. Los soldados solo esperaban verla pasar. Al detenerse el vehículo, y tras recibir la invitación de monseñor Juan de Dios, no dudaron en acercarse en silencio. El obispo les habló de la Virgen de la Caridad, en particular de esta imagen ante la que se arrodillaron muchos mambises, incluido Antonio Maceo, antes de ir a la lucha por la independencia patria. Oró por ellos, los bendijo y se despidió agradecido. Fue evidente que algunos también oraron a la Madre de todos.

Santa Fe

Las expresiones de fe al final del recorrido serían estremecedoras. Por horas habían aguardado la llegada de la Virgen. Algunos habían venido desde muy lejos para recibirla y acompañarla caminando en una peregrinación que se extendió por más de cuatro kilómetros bajo un sol que parecía querer derretir el asfalto. Cuando la Virgen llegó al centro del pueblo y fue colocada en su sitio privilegiado frente al parque, ya eran miles los concentrados en ese lugar. Todos querían verla pasar, y hasta la farmacia y la TRD cerraron temporalmente sus puertas.

Allí recibió cantos de homenaje y oraciones de súplicas y agradecimientos. Por horas los sacerdotes bendijeron a quienes pasaban por delante de la imagen. Las oraciones continuaron toda la noche y madrugada, durante la vigilia mantenida en el templo que se restaura tras ser devuelto a la Iglesia.

El martes 20 de septiembre, antes del amanecer, la imagen de la Virgen Peregrina fue trasladada directamente al puerto de Gerona. Nuevamente el “Río Júcaro” y su tripulación atenta y satisfecha de navegar con la Virgen de la Caridad de vuelta a la Isla grande, donde continuaría su recorrido por la arquidiócesis de La Habana.

Tomado de: Nosotros Hoy - Segmento noticioso del Sitio WEB de la COCC.

 


 

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