Resumen noticioso del recorrido de la imagen de la Virgen de la Caridad por La Lisa

 

1. "Una bendición que abraza a todos"

2. "La Virgen Mambisa despierta júbilo en El Cano" "La Virgen regala abundantes bendiciones a la población del Wajay"

3. "San Agustín espera su templo y recibe a la Virgen"

4. "María visita la comunidad de Jesús Nazareno"

 

 


Por: Guillermo Padilla Acosta 

Punta Brava, Arquidiócesis de La Habana, 6 de noviembre de 2011 / Con la emotiva expresión: “Es una bendición para todos esta preciosa imagen”, anunció monseñor Ramón Suárez Polcari, canciller de la arquidiócesis de La Habana, la llegada de la Caridad del Cobre a Punta Brava, durante su primer día de peregrinación entre los capitalinos.

A la entrada del pueblo cientos de personas se le unieron a la Patrona de Cuba, que desde el entronque de Machurrucutu venía escoltada por dos jinetes vestidos de mambises y con banderas cubanas en sus manos. La gran multitud estuvo conformada mayoritariamente por niños, adolescentes y jóvenes, a los que se unió una variada representación de pueblo, sin distinción de raza, credo e ideología.

El cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, se sumó a la procesión justo a la cinco de la tarde para caminar junto a la Virgen los dos kilómetros que median entre la entrada de la comunidad y el parque principal, donde aguardaban otros cientos de personas que al ver aparecer la comitiva gritaron a una sola voz: “¡Viva la Virgen de la Caridad del Cobre!” Los aplausos siguieron la fuerte expresión de alegría y acompañaron el andar de nuestra Patrona hasta la glorieta bellamente engalanada.

Con impresionante energía, el pueblo entonó las notas del Himno Nacional e inmediatamente después guardó silencio para escuchar el mensaje de nuestro Arzobispo, quien comenzó un relato ameno que pronto atrapó la atención de todos los presentes. Así nos dijo:

“Queridos hermanos y hermanas: la otra noche cuando hablaba en la televisión, me decían que mirara a las cámaras; yo no veía las cámaras, yo veía a nuestro pueblo, a ese que sale a las calles aclamando. Lo veía sin verlo. A ustedes mismos, que con tanto respeto, amor y cariño, salen al encuentro de la Virgen Santísima. Este es un pueblo creyente, respetuoso. Que La Virgen deje en los corazones de este pueblo de Punta Brava muchos sentimientos buenos, de amistad, olvido de las ofensas… Hace falta amar a todos. Ella nos trae en sus brazos a Jesucristo, el Hijo de Dios, y Él nos dejó como testamento: ‘ámense unos a otros, como yo los he amado’. Ser cristiano es eso, sembrar amor dondequiera, poseer espíritu servicial para ayudar a otros. Necesitamos la fe, Dios ayuda, sostiene, perdona. Cristo que es Dios hecho hombre, vino a nosotros y dijo: ‘Yo no he venido a condenar, sino a perdonar’. La Virgen nos trae eso, nos trae a Jesús. Ella es un regalo de Dios para todos los cubanos. Háblenle como quien habla a una madre, no con frases aprendidas y sí con palabras que salgan en el silencio del corazón.”

Después todos quisieron pasar a recibir la bendición, saludar a la Virgen y fotografiarse junto a ella. Así transcurrió el tiempo hasta cerca de las siete de la noche, hora en que la imagen fue trasladada hasta el templo. Al pasar delante del cuartel de bomberos, la comitiva detuvo la marcha durante unos segundos para que los soldados apostados pudieran también saludar a la Virgen. Fue una sorpresa que los dejó paralizados. El padre Rodolfo Loíz los bendijo con la señal de la Cruz y la procesión entró a la Iglesia, la que pronto se repletó de fieles y pueblo en general para orar y rezar el Rosario.

inicio


Texto y fotos: Orlando Victores Gattorno

El Cano, La Habana, 8 de noviembre de 2011 / Este martes 8 de noviembre a las 11:00 am, el memorable pueblo de El Cano recibió con entusiasmo la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre proveniente del poblado de El Chico.

A la entrada de la comunidad un mar de pueblo se congregó espontáneamente para acompañar a la madre de los cubanos en una peregrinación que llenó de bendición nuestros hogares. Fue grato ver cómo el espíritu de los canenses se despertaba con la presencia de la Caridad. Católicos, hermanos de otras iglesias, y hasta practicantes de religiones afrocubanas, dejaron entrar en sus corazones el amor de María. Presidía el desfile un cartel que reafirmaba estos hechos con su lema: “La Caridad nos une”.

Con fuerte repique de campanas, el recorrido de bienvenida finalizó en el parque que rodea la parroquia de la Purísima Concepción. Allí convergieron los tres emblemas patrios que una vez animaron a nuestros mambises en las luchas por la independencia: las gloriosas notas del Himno de Bayamo, la bandera cubana y, por supuesto, la Virgen de la Caridad. En un instante de plena emoción se desató desde ahí un vuelo libre de palomas mientras el pueblo clamaba jubiloso: “¡Viva la Virgen de la Caridad!”.

Una vez en el interior del antiguo templo la devoción mariana se manifestó a través de cantos, alabanzas y profundas peticiones a la Madre. Una fila interminable de embarazadas, niños, ancianos y pueblo en general, se extendió para recibir la bendición de los sacerdotes y diáconos presentes. A pesar de las actividades laborales y docentes muchos trabajadores y estudiantes no dudaron en llegar al templo para arrodillarse a los pies de la Virgen.

El Cano también quiso rendir tributo a María al reunir música, poesía y creación plástica en la grabación de un CD, que con el título “Virgen Mambisa. Homenaje del pueblo de El Cano a la Virgen de la Caridad”, se realizó con todo el amor y el talento del pueblo.

La llegada del cardenal Jaime Ortega completó el júbilo que había despertado ya la Virgen en los pobladores. Su Eminencia transmitió un mensaje de esperanza infundiendo la paz de la Caridad en un pueblo tan necesitado del amor de María.  

inicio


Texto y fotos: Orlando Victores Gattorno

Arroyo Arenas, La Habana, 8 de noviembre de 2011 / Tras la salida de El Cano, la Virgen de la Caridad siguió su recorrido para consolar a los más necesitados, cuando visitó el asilo de discapacitados mentales de Arroyo Arenas y, posteriormente, a los enfermos de SIDA y otras penosas afecciones en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK). Muchos pacientes y médicos se acercaban con lágrimas en los ojos en un emotivo diálogo con la hermosa imagen de la virgencita; se esforzaban por tocar, como en acto salvador, la urna transparente que la cubría. En su lento paso por el territorio, la pequeña efigie de la Santísima Virgen llegó hasta los barrios de San Agustín, donde iluminó los rostros de todos los moradores, creyentes y no creyentes. Su llegada a las inmediaciones de la avenida 31 y calle 234 arrancó los aplausos de los vecinos, como el resonar de un campanario, inexistente, pues lamentablemente este populoso lugar carece de templo.

Una maravillosa manifestación de la cultura popular fue el caluroso encuentro que sostuvieron los habitantes de San Agustín con el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, en el corazón de los suburbios de esta ciudad. El imponente sol no impidió que la gente saliera a recibir la imagen, tampoco que los jugadores de dominó recesaran su “data” para escuchar las sabias palabras del arzobispo. En la antigua parroquia San José, convertida desde hace un tiempo en lavandería pública, se hizo una breve pausa. Ya es tiempo, aseguraba el cardenal Ortega, de que San Agustín recupere su tan ansiada capilla, sin afectar los servicios públicos, para dar cabida a esta numerosa población de fieles.

La Virgen Peregrina culminó su periplo de este martes por la periferia capitalina a las 6:00 p.m., con la enorme procesión que se organizó desde el policlínico Pulido Humarán, de Arroyo Arenas, hasta la concurrida colina del Santuario de Jesús Nazareno del Rescate, ubicado en la misma localidad.  

Estos pobladores se despidieron físicamente de la venerada imagen, pero guardan para siempre en su memoria la eterna fe en la Virgen de la Caridad, con la esperanza de que es María la única que puede verdaderamente atender, y presentar a su Hijo Jesucristo, las súplicas de todos los cubanos.

inicio


Por: Alexei Padilla y José Luis Rojas

Arroyo Arenas, Arquidiócesis de La Habana, 9 de septiembre de 2011 / Miles de cubanos recibieron la imagen de la Virgen de La Caridad durante su recorrido por varios lugares de la comunidad de Arroyo Arenas, ubicada en el capitalino municipio de La Lisa.

En lo que constituyó una conmovedora muestra de fe popular y sencilla, los participantes se acercaban a la imagen conociendo de antemano que era la misma que invocaron los mambises de nuestras guerras; aquella que escuchó la encomienda de doña Mariana cuando puso a su amparo a su hijo Antonio de la Caridad, quien fuera después, Lugarteniente General del Ejército Libertador


Pasada las dos de la tarde, la sagrada imagen fue recibida por trabajadores e internos del Centro Psicopedagógico de Arroyo Arenas. El cardenal Jaime Ortega, al frente de la comitiva, departió de manera cercana y amena con los enfermos que son atendidos en esa casa de salud.

Cumplimentada esta visita se partió hacia el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kouri” (IPK), donde una representación de los trabajadores y pacientes junto a Hermanas de la Caridad, aguardaban en el recibidor del hospital, entonando cantos marianos.

Su Eminencia, el Arzobispo de La Habana, reseñó la historia de la Virgen y el significado de su presencia para la nación.
Sor Fara, visitadora de las Hermanas de la Caridad, al frente de un programa de asistencia espiritual a pacientes con SIDA que se desarrolla en esa instalación, elevó diferentes preces por los enfermos y elogió la abnegación de los médicos y enfermeros del IPK.

La religiosa dirigió un pensamiento a los directivos de la institución, en especial a su fundador el doctor Pedro Kourí y a su hijo Gustavo Kourí –fallecido este año–, y quien fuera continuador de la obra de su padre.

Durante la estancia de la Virgen en el centro asistencial, el personal médico compartió con los sacerdotes y diáconos, entre los que se encontraban los monseñores: Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de La Habana, Ramón Suárez Porcari, canciller de la arquidiócesis y Rodolfo Loiz, párroco del Corpus Christi, así como el padre Jesús López, párroco de la localidad.

La llegada de la imagen a una céntrica plaza (240 y 31) del reparto San Agustín –uno de los más poblados de la ciudad– fue una verdadera manifestación de júbilo popular, tanto para los que esperaban pacientemente como para los que con premura se acercaron al vehículo que transportaba la impresionante urna que la protegía.

La multitud escuchó atentamente las palabras del cardenal Ortega sobre el simbolismo patriótico de la Virgen y señaló que en el Santuario del Cobre es posible encontrar muestras de fe de varias generaciones: militares, deportistas, científicos, artistas y hombres y mujeres de pueblo, cubanos y extranjeros como el Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway.

Un hecho significativo fue cuando se hizo referencia al milagroso salvamento de un grupo de náufragos que entregaron en El Cobre uno de sus salvavidas con todos sus nombres, como muestra de gratitud a la Virgen del Cobre a quien encomendaron sus vidas, hecho que fue corroborado por uno de los presentes, marino de profesión que tenía este acontecimiento aún vivo en su memoria.  

El Arzobispo, junto a los consagrados que lo acompañaban, bendijo a niños, ancianos, embarazadas y a cuantos allí se reunieron, quienes tomados de las manos, entonaron el estribillo de “Virgen Mambisa” para luego, con ellas en alto,  darle un “hasta pronto”.

Arroyo Arenas

Camino a Arroyo Arenas, la procesión se detuvo en lo que otrora fue la capilla del reparto San Agustín. Nuestro arzobispo expresó frente a la muchedumbre que tenía grandes esperanzas de que los servicios de lavandería que allí se ofertan en la actualidad, fueran trasladados a otro inmueble, y aquel recinto recobrara su función original.

Desde la distancia podía verse una gigantesca enseña nacional que colgaba en la torre del campanario del templo consagrado a Jesús de Nazareno, en Arroyo Arenas, cuyos vecinos engalanaron sus fachadas con banderas, afiches y ramas de palmas.

Al pasar el puente que da entrada de la barriada, pudo distinguirse el gran número de personas que esperaba el arribo de la Virgen para salir en procesión hacia el templo.

Hombres, mujeres, niños del barrio, portaban incensarios, ciriales, banderas, flores, el escudo de República y una Bandera Cubana extendida por los niños, mientras varias señoras sostenían una pancarta que rezaba: “Bendito el fruto de tu vientre”, con la referencia bíblica correspondiente; así como otros lemas de la misión como “A Jesús por María” y “La Caridad nos une.” Detrás, todos los clérigos, encabezados por el señor cardenal.

Una lluvia de globos cayó sobre el carro que transportaba la imagen al pasar frente al templo para buscar la escalinata por donde ascendió a la puerta principal; acceso coronado por un bando de palomas blancas al tiempo que se escuchaban las notas del Himno de Bayamo.

Tras ser colocada en el altar mayor, miles de fieles comenzaron a desfilar ante la urna de la Virgen con velas, flores, súplicas, sonrisas, lágrimas, agradecimientos, hasta muy altas horas de la madrugada.

El tiempo hasta el amanecer fue animado con una hora de oración colectiva con meditaciones, preces y cantos.

La Virgen se despidió de esta comunidad con una bella Eucaristía de la Aurora.

inicio


Tomado de: Nosotros Hoy - Segmento noticioso del Sitio WEB de la COCC.


 

-Servicio de noticias-
Arzobispado de San Cristóbal de La Habana. 2010-2020©
Puede reproducir parcial o totalmente esta información, siempre que cite la fuente original

Calle Habana No. 152 esq. a Chacón, La Habana Vieja. La Habana. Cuba. C.P. 10100
Teléfono:(53 7) 862-4000 - 862-4008 - 862-4009.

E-mail: info@arquidiocesisdelahabana.org
2010-2020©