Resumen noticioso del recorrido de la imagen de la Virgen de la Caridad por Marianao

 

1. "La Virgen caminó entre los pobladores de Marianao"

2. "Entusiasmo de fe en Marianao"

3. "La religión no puede dañar a un pueblo"

4. "María llegó con la lluvia"

5. "María visitó el primer barrio obrero de La Habana"



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Texto y fotos: Rafael Roca Coronado

Marianao, Arquidiócesis de La Habana, 9 de noviembre de 2011 / Las calles del municipio capitalino de Marianao sirvieron de senda este día a la imagen Peregrina de la Virgen de la Caridad del Cobre, en medio de su recorrido nacional para celebrar en el año 2012 el cuarto centenario de su hallazgo, ocurrido en la bahía de Nipe.

Cientos de vecinos, visiblemente emocionados, corrieron a las aceras para saludar a la Madre de todos los cubanos durante el tiempo que permaneció entre los marianenses. Era esta su primera visita a la zona, pues regresará al territorio este viernes 11, día en que estará en el Hospital Militar Carlos J. Finlay y en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Hechevarría (ISPJAE).

La imagen Peregrina permaneció en horas del mediodía en la capilla de Santa Teresa (Truffín), donde compartió con fieles y pueblo en general. La Virgen presidió en el altar mayor el tan esperado encuentro, y hasta ella llegaron las súplicas y las muestras de agradecimiento de todos los congregados.

Igual devoción popular acompañó a la Virgen durante su estancia en la parroquia de El Salvador. Junto a los feligreses y una numerosa representación de vecinos de la localidad, también aguardaban por ella niños pertenecientes a la compañía de teatro infantil La Colmenita y representantes de un círculo de abuelos. Orden, respeto y amor hacia la Patrona de Cuba fue el rasgo distintivo de este encuentro, para el cual se reabrió el templo que durante más de dos años permaneció cerrado por reparación.

La despedida de la Virgen trajo a todos una agradable sorpresa: la visita de nuestro arzobispo, el cardenal Jaime Ortega Alamino, quien acompañado por el párroco José Baldrich, saludó y bendijo a quienes acudieron al encuentro con la Virgen María de la Caridad del Cobre.

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Texto y fotos: Tania Díaz González y Olimpia Chong Carrillo

Marianao, Arquidiócesis de La Habana, 11 de noviembre de 2011 / Marianao, donde radica la primera Iglesia dedicada a la Virgen de la Caridad en el Occidente de Cuba, recibe con gran entusiasmo a la imagen de la Virgen Peregrina. Desde horas muy tempranas y bajo una pertinaz lluvia, propia de un cambio de tiempo y como llamando a un cambio en el corazón, se ve llegar la imagen de la Virgen, todos quedan prendados por su belleza, pero esencialmente atraídos por su amor materno que sabe congregar y formar en torno a Ella, a sus hijos sin distinción alguna.

Todos traen ofrendas, se despierta la fe y los rostros muestran una inmensa alegría, la visita de la Madre de los cubanos rompe cualquier tipo de barreras.

Un recorrido que comienza en el Hospital Eusebio Hernández, lugar en que el simbolismo de la maternidad crea un lazo iniciático y vital entre el pueblo que reunido recibe y venera a la Patrona de Cuba.Le sigue el Hogar Hermanas Giralt, donde la sabiduría de la ancianidad enriquece el ciclo de la vida, posteriormente el cardenal Jaime Ortega extendió sus bendiciones a la histórica y renombrada Academia de Artes San Alejandro. Luego, el parque de 35 y 102, en el corazón del vecindario, fue testigo de la visita añorada de la Virgen.

El Hospital Militar Carlos J. Finlayes la cuarta cita, esperada por alumnos de medicina, doctores, directivos y pacientes; la Virgen se detiene entonces mientras el Cardenal, como en los sitios anteriores, se dirige conmovido al pueblo que contempla y escucha.

Más tarde, el vecindario de 124 y 33 será el nuevo destino. Los habitantes de la zona, con sus niños en brazos, admiran y ruegan a la Virgen, quien sigue su recorrido hacia la Casa Misión de Cira, al Reparto Las Yaguas, al Central Martínez Prieto, espacio en que el aliento de la tradición se mezcla con la atmósfera del cañaveral y la pureza del campo.

De ahí al Centro Universitario José Antonio Echeverría. La luz de los jóvenes estudiantes trasciende sus miradas y genera un armonioso, alegre y conmovedor encuentro con la imagen que bendice y ama.

La cita vespertina concluye en la Parroquia San Francisco Javier de los Quemados, donde el párroco  Juan Carlos, quien ha acompañado la procesión por todo Marianao, abre las puertas a la Virgen, quien entra a su casa del occidente donde el pueblo la espera y aplaude.

La Madre, que se abriga en el recinto de la iglesia, es visitada sin descanso toda la noche mientras una velada cultural se desarrolla como ofrenda exquisita para la Patrona de la Isla, Madre de todos los cubanos.

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Por: Yarelis Rico Hernández  /  Fotos: Orlando Márquez

Marianao, Arquidiócesis de La Habana, 12 de noviembre de 2011 / Miles de personas se concentraron este sábado en la amplia avenida de 124, en el municipio capitalino de Marianao, para participar de una Misa Solemne celebrada en ocasión del paso de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre por este territorio.

El cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, presidió la celebración Eucarística junto a su obispo auxiliar, monseñor Juan de Dios Hernández y un numeroso grupo de sacerdotes, entre ellos monseñor Carlos Manuel de Céspedes, vicario de la zona oeste de la Arquidiócesis.

Por miles se contaron los asistentes a la ceremonia religiosa, entre ellos personas en sillas de ruedas, ancianos de avanzada edad, mujeres embarazadas y niños. En un ambiente de respeto y fraternidad, donde primó la disciplina de los presentes, volvió la Patrona de Cuba a reunir a sus hijos, sin hacer distinción de raza, credo o ideología.

La imagen llegó a 124 en medio de alabanzas a ella, a la Iglesia Católica y a Cuba. María, la mujer escogida por Dios para ser la madre del Salvador, fue recibida también con aplausos y oraciones que muchos decían de memoria y otros leían o repetían con fervor.

Exhortando a todos a abrirse a la Fe y a vivirla desde el corazón, inició su homilía el cardenal Jaime Ortega. “Hace falta en el corazón humano la dicha de la Fe. Ella nos da como una visión nueva del mundo; no es que se acaben las penas ni las dificultades. Con ella tenemos la fuerza y la gracia de Dios en el corazón. La verdadera fe religiosa viene a afianzar en nosotros la virtud. Por eso resulta tan verdadera aquella expresión de santa Isabel a la Virgen María: ‘Dichosa tú que has creído’, porque es una dicha la Fe”.

El Arzobispo definió como serena, bondadosa y llena de una gran paz espiritual, la recepción ofrecida por el pueblo cubano a la Virgen de la Caridad. “La Virgen ha sido acogida así –dijo–, pero debe dejar una huella profunda. Que no se diga simplemente: ahora yo descubro el valor de la Fe, sino ahora yo me afianzo más a la Fe”.

Recordó la necesidad de poner en práctica esa Fe en el seno de la familia, en la educación de los niños y los adolescentes. “Hay una misión de la familia con respecto al niño, a la niña… que si se dice con dulzura, firmeza y claridad, queda para toda la vida”, aseguró.

Evocó entonces las palabras del padre Félix Varela: “No hay Patria sin virtud”, para insistir en ese esfuerzo personal de cada uno por ser bueno, por luchar para vencer la mediocridad, por superarse espiritualmente. “Decía Varela además, que ‘no hay virtud sin religión’. O sea, la religión ayuda mucho, fortalece y apoya. Hablo de la religión verdadera, no cualquier religiosidad; la verdadera Fe ayuda, fortalece y apoya todo lo que es un proyecto de bondad y de virtud en el corazón. La religión nunca es dañina, nunca puede dañar a un pueblo”, precisó.

Un fuerte y sentido “¡Viva la Caridad del Cobre!” dio fin al encuentro religioso de este sábado. En una improvisada procesión, cientos de personas escoltaron a la Virgen  María durante el recorrido que emprendió hasta la intersección de las calles 100 y 61, sitio por donde hizo su entrada a la comunidad de Pogolotti, primer barrio obrero de La Habana.

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Texto y foto: Yarelis Rico Hernández

Marianao, Arquidiócesis de La Habana, 12 de noviembre de 2011 / No pudo la lluvia de este sábado detener el gran movimiento de personas que generó la visita de la Caridad del Cobre al Hogar Clínica San Rafael. Muchos de los que llegaron a esta institución de salud dedicada al cuidado de los ancianos y atendida desde hace más de cincuenta años por los Hermanos de San Juan de Dios, caminaron en procesión junto a la Virgen por la barriada de Pogolotti.

Una amplia fila de personas aguardaba por la Patrona de Cuba a uno y otro lado de la amplia explanada que antecede el edificio de San Rafael. Todo estaba listo en el jardín para ubicar a María a la vista de todos. “Queremos que puedan verla con cierta facilidad”, dijo uno de los integrantes de la comunidad y miembro también de la comisión que organizó la visita. La lluvia, sin embargo, rompió todos los designios. La Virgen tuvo que permanecer encima del carro y fue colocada bajo techo a la entrada de la casa.

“¡Qué la bajen!”, gritó a viva voz una anciana. Se acercó entonces a uno de los padres que integraba la comitiva y le dijo: “Vengo con la Virgencita desde 124 y esperaba que aquí la sacaran de esa gran urna que la protege”. Alguien aseguró entonces: “Dios hace las cosas”. Tras el desconcierto que se produjo por el cambio de planes, la paz vino a morar entre los asistentes que rápidamente se aglomeraron alrededor de la Virgen.

El cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, reconoció como un gran privilegio acompañar a María, Madre de Dios, en esta vista a San Rafael, un sitio donde son tan bien custodiados los valores que la imagen peregrina ha venido promulgando y sembrando a lo largo de un recorrido que ya sobrepasa los 28 mil kilómetros. Destacó la dedicación y el trabajo que desarrollan los religiosos hospitalarios de San Juan de Dios con los ancianos y la obra catequética desplegada por las Hermanas de la Caridad de Santa Ana en la comunidad y con los niños de la barriada de Pogolotti.

Durante las tres horas que la imagen permaneció en el Hogar Clínica San Rafael no disminuyó el ajetreo de personas que entraban y salían. Tampoco los ancianos que pudieron acercársele, abandonaron a la Virgencita; los más limitados físicamente pudieron verla desde el balcón, acompañados por el personal que los atiende.

El hermano Simón Aspíroz (OH), sacerdote de la casa y responsable de la gran comunidad de feligreses que visita la capilla del hogar, acompañó con lecturas bíblicas a los sacerdotes y diáconos que bendijeron a niños, embarazadas, ancianos y pueblo en general.


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Texto y foto: Yarelis Rico Hernández

Pogolotti, Arquidiócesis de La Habana, 12 de noviembre de 2011 / A uno y otro lado de las estrechas calles de Pogolotti, se levantaban las manos de sus pobladores para saludar a la Virgen de la Caridad. Los ancianos observaban la imagen y lloraban. Hombres fornidos parecían poco preocupados por su corpulencia física y enjugaban sus rostros bañados en lágrimas. Los niños, algunos descalzos, corrían por las aceras compitiendo con el carro que portaba la Virgen, como queriéndola atrapar a su paso.

Pogolotti es una comunidad fundada hace más de un siglo. Hoy, sus edificaciones reflejan el maltrato del tiempo. Junto a las viejas casas, se empinan otras de estilos más modernos, pero la mayoría de ellas en muy mal estado constructivo. A esta localidad, conocida por sus cultos sincréticos, llegó la imagen peregrina de la Caridad en medio del recorrido que emprendió desde el pasado 8 de agosto de 2010 por todo el país.

En el corazón mismo de la barriada, el popular Parque del Mambí, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, se unió a la comitiva y habló a los presentes. Luego de reseñar la historia del hallazgo de la imagen, significó la connotación de su título: “El nombre es hermoso. Virgen de la Caridad significa Virgen del Amor, porque Caridad es Amor. Hacer la Caridad no es dar limosna a otra persona. La limosna debe acabarse cuando haya justicia. Sin embargo, la Caridad nunca pasará. Caridad es darse uno mismo para ayudar al otro”.

“No hay un cubano que no sienta algo especial  por la Virgen de la Caridad”, afirmó la Gallega, una anciana de 85 años que dijo ser “devota de la Caridad”. “Siempre le pido a ella, no cosas materiales porque eso pasa, sino mucha salud para mí y para mi familia”.

Cerca también de la Virgen María estaba Olga Lidia, quien confesó no ir con frecuencia a la iglesia, pero sí ser devota de ella: “Yo creo en Dios, y como creo en Dios, la tengo a ella como Madre. Me ha dado muchas pruebas de que siempre está conmigo”.

Un señor en silla de ruedas, luego de ser bendecido, declaró: “Espero que ella me traiga paz, serenidad y fortaleza para no quebrantar, para vivir un poco mejor en medio de tanta pobreza y necesidad material”.

María también abrazó en Pogolotti a sus hijos. Caminó con ellos. Los acompañó y escuchó sus plegarias. Unida a ellos, la Virgen continuó peregrinando en medio de su pueblo.

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Tomado de: Nosotros Hoy - Segmento noticioso del Sitio WEB de la COCC.


 

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