Resumen noticioso del recorrido de la imagen de la Virgen de la Caridad por Playa

 

1. "La Virgen está en la capital de Cuba"

2. "¡Bienvenida Madre!"

3. "La Caridad llega a templo profanado"

4. "María trae la paz que necesitamos"

5. "¡Gracias Virgen de la Caridad!"

6. "Con la Virgen llega la buena noticia"

7. "La Madre abraza a sus hijos"

8. "Llega la Virgen de la Caridad a la Parroquia de “Santa Rita de Casia”"

9. "La Virgen ora junto a sus hijos"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Por: Yarelis Rico Hernández / Fotos: Orlando Márquez

Playa Baracoa, Arquidiócesis de La Habana, 6 de noviembre de 2011

La entrada de la bendita imagen de la Caridad del Cobre a la capital cubana se produjo este domingo seis de noviembre por el poblado de Menelao Mora, asentamiento rural que se ubica entre el municipio artemiseño de Mariel y la comunidad costera de Playa Baracoa.

Bajo una pertinaz llovizna que se hizo sentir desde las primeras horas de la madrugada, los vecinos de la localidad salieron a la carretera para recibir a la Virgen.

Cerca de las diez de la mañana la espera fue recompensada con la presencia del cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, quien intercambió palabras con los presentes e impartió bendiciones a niños, embarazadas, ancianos y pueblo en general.

A la voz de “¡Ya viene la Virgen!”, todos se agruparon para saludar a la Madre de Dios, escoltada por monseñor Jorge E. Serpa, obispo de la diócesis de Pinar del Río, quien visiblemente emocionado entregó a su homólogo habanero la estola que como Pastor deberá acompañarle durante el recorrido de la imagen por su territorio eclesiástico.

Breves pero necesarias resultaron las palabras de nuestro Arzobispo que, con el ánimo de estimular un acercamiento a María desde la fe y la humildad, invitaba a todos a rogar por la fraternidad y comprensión entre los cubanos –sin importar credo–, la
unidad del matrimonio y la armonía familiar. Convocándoles a desarrollar una pequeña procesión, les alentó a caminar junto a la Patrona de Cuba durante este tiempo de gracia que de manera intensa vive hoy la Isla. Antes de iniciarse la marcha, una vecina –ciega–, regaló un poema a la Virgen que dijo atesorar entre los recuerdos de una infancia transcurrida en Guantánamo, de donde es natural.

La Caridad bordea el mar

El siguiente encuentro de la imagen mambisa con el pueblo habanero, en una segunda etapa de su visita a esta diócesis, se produjo en Playa Baracoa, comunidad
costera ubicada al oeste de la capital. Sus pobladores aprovecharon en grande su corta visita a la localidad. Bordeando el mar, caminaron junto a la Patrona de Cuba y también patrona del pueblo, por toda la calle principal hasta llegar al parque Las Delicias, desde donde nuestro Pastor, el cardenal Jaime Ortega, les recordaba que sin Dios no se puede vivir. “Él nos trajo aquí, a esta vida, y es quien vela por nosotros”. Más adelante precisaba que fue María quien permitió que el Hijo de Dios se hiciera hombre en sus entrañas vírgenes. “Ella, hoy, en esta hora, viene a traernos la Esperanza que como pueblo necesitamos, la Fe que nos permite sostenernos en el camino y la Caridad que regala a la familia y a cada uno de nosotros una verdadera calidad de vida”.

La misma emoción de la bienvenida acompañó el adiós a la Virgen. Para suerte de quienes corren a las carreteras para saludarla, esta vez la imagen transita expuesta en la parte superior del automóvil que la conduce por los caminos. Así, continuó su andar hacia la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). Aunque el arribo de la imagen se produjo con cierto retraso según el horario previsto, un grupo de estudiantes y trabajadores aún aguardaban por ella, acompañados por el rector de dicha institución, doctor Juan Estévez Carrizo.


La música fue el regalo escogido por los estudiantes católicos, especialmente de países latinoamericanos, para ofrecer a la Madre de Dios en este corto pero emotivo encuentro dominical que les permitió además intercambiar con el cardenal Jaime Ortega. Después de resaltar la importancia y ventajas que tiene para los profesionales de la salud el conocimiento de la Fe cristina, pues a través de ella pueden humanizar más su trabajo con el paciente, el arzobispo de La Habana les impuso su bendición e invitó a sumarse a esta gran fiesta que vive Cuba. Antes de marcharse les dijo: “Que la Virgen María, por mediación de la advocación que posea en cada uno de sus países, les conserve y sujete en Cristo, en la Fe y en la Iglesia que ustedes han servido y amado”.

La llegada de la imagen de la Caridad del Cobre fue advertida desde el horizonte por los vecinos de “El Roble”, pequeña comunidad, también costera, donde la premura del horario también impidió que su estancia se extendiera. Pasado ya el mediodía, la Virgen arribó al poblado de Santa Fe y fue rápidamente atrapada entre una gran multitud que la acompañó en procesión hasta la iglesia del pueblo. Una vez expuesta en el interior del templo, los fieles y pueblo en general pudieron desfilar ante ella y entregarle sus ofrendas.

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Texto y foto: Guillermo Padilla Alfonso


Jaimanitas, Arquidiócesis de La Habana, 6 de noviembre de 2011 /


En su peregrinar por toda Cuba, la bendita imagen de la Virgen de la Caridad llegó
este domingo al poblado de Jaimanitas, ubicado al oeste de la capital cubana.

El día amaneció bajo una pertinaz llovizna que amainó entrado ya el mediodía. Pese
al mejoramiento de las condiciones del tiempo, el poblado de Jaimanitas parecía
desierto pasada la una de la tarde. Se creía, incluso, que muy poca gente
aclamaría a la Virgen. Cerca de las dos de la tarde comenzó a aparecer público, y a las dos y treinta había una gran multitud impaciente con gladiolos rojos, velas y otras flores en sus manos.

Un grupo de niños portaba una lámina que decía “Bienvenida Madre”. A las dos y cincuenta y cinco se pudo divisar el auto que transporta la Virgen Peregrina; asomaba
entonces por el puente del Río Santa Ana. La gente rompió en algarabía y júbilo.

Todos decían: “¡Ya viene!”, “¡Qué linda!”, “¡Preciosa!”, “¡Viva la Virgen!”.

Pocos imaginaron una multitud tan numerosa. Funcionó la “misión”, pero, principalmente, la oración de todos los cristianos de buen corazón.

Monseñor Ramón S. Polcari alentó desde el interior del automóvil que conduce a la Virgen, felicitó y animó al pueblo reunido a levantar y batir las flores que traía en ofrecimiento a la Caridad. El Obispo auxiliar de la diócesis, Mons. Juan de Dios Hernández, también se dirigió a todos y les instó a mirar a la Virgen con el corazón. “Pidámosle a ella el don del amor en nuestro corazón, que seamos nosotros constructores del amor en medio de nuestra sociedad”, dijo, antes de impartir la bendición. Un rato más tarde la caravana salió rumbo a Cangrejeras, Machurrucutu, y finalmente Punta Brava.

Durante el traslado a estos poblados no faltaron, a un lado y otro de la carretera, incontables muestras de cariño y admiración hacia la Patrona de Cuba. Hasta ella llegaron niños, mujeres, enfermos, ancianos, hombres del campo, custodios, etc.

La experiencia de este recorrido inicial por el oeste de la capital puso a prueba toda una etapa de preparación que incluyó oraciones, reuniones de coordinación y entrenamiento. Numerosos fieles, a la espera del paso de la Virgen por sus comunidades, aseguran estar con las “pilas cargadas”, aunque creen –fielmente– que no existirán obstáculos y sí estremecedoras muestras de fe popular, sentida, guardada y protegida por muchos años.

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Por: Yarelis Rico Hernández  /  Foto: Orlando Márquez
Santo Tomás de Villanueva, Arquidiócesis de La Habana, 9 de noviembre de 2011 /
La imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre llegó al templo de Santo Tomás de Villanueva, propiedad que fue restituida a la Iglesia por el Gobierno cubano en diciembre de 2009, luego de intervenirla y utilizarla durante más de cuatro décadas para otros fines ajenos a su legítima función.

“Qué bien que el primer acto religioso que se celebre en esta iglesia maltratada durante tantos años– sea este: la visita de la Virgen de la Caridad, la Patrona de los cubanos”, dijo el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, ante un gran grupo de personas que se aglutinaba frente al templo, entre ellas antiguos feligreses de la capilla de Santo Tomás.

La pequeña iglesia, ubicada en la intersección de las calles 17 y 5ta. Avenida, municipio Playa, fue capilla de la antigua Pontificia Universidad Católica Santo Tomás de Villanueva. Con el paso del tiempo, este hermoso edificio de culto fue destinado a diversas funciones hasta llegar a un avanzado deterioro y abandono total. Poco a poco fue convirtiéndose en un lugar de paso: baño público, pista de patinaje diurno, lugar de citas y un largo etcétera.

Recordaba el cardenal Jaime Ortega que ante esta realidad, María se presenta con su mensaje de amor y concordia. “Ella nos dice que hace falta paz en el corazón, serenidad, sentimientos de comprensión y perdón”.

“No estamos aquí para atacar u odiar a los que profanaron tanto a esta iglesia, utilizándola para fines atroces. No tenemos en el corazón rencores u odios. Caridad significa Amor. No somos gente rencorosa, ni duros en el trato; somos acogedores. Como decía Martí, hombre de pensamiento profundamente cristiano: ‘Para ser dichoso, hay que ser bueno’.”

El Arzobispo de La Habana dijo tener esperanzas en que los trabajos reconstructivos que hasta hoy todavía no se acometen en Santo Tomás, permitan celebrar para el próximo año la misa de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en el interior del templo.

Varias decenas de personas de todas las edades, sexos y razas, congregadas al frente de la pequeña iglesia tras sentir el tañer de las campañas anunciando la visita de la Virgen, escucharon con júbilo la esperanzadora noticia. María Freites Gómez, aseguró tener fe en el futuro. “Sé que pronto la fotografía de esta iglesia será otra, su fachada cambiará y ya no veremos la entrada como está ahora, tapiada con bloques. Hoy ya sonaron las campanas. Creo que pocos recuerdan la última vez que escucharon ese sonido aquí”.

Entre los asistentes estaba el joven Félix Eduardo León Fraga, director de uno de los tres tecnológicos que se ubica en las instalaciones de la antigua universidad de Villanueva. “Ni los profesores ni los estudiantes fuimos convocados para recibir a la Virgen, no se nos dijo nada. Vinimos por interés personal, pura iniciativa individual”, afirmó.

Para Silvia Montenegro Pérez, vecina del reparto Flores desde 1957, “la presencia de la imagen de La Caridad es un signo de esperanza”. La anciana de ochenta años recordó emocionada los momentos vividos en este templo durante buena parte de su vida. “Esta era la iglesia que visitaba pues me quedaba muy cerca de casa. Después de que el Gobierno la ocupó me incorporé a la comunidad de Corpus Christi, pero los años ya no me acompañan para caminatas tan largas. Si la Virgen vino hasta aquí es porque pronto vamos a tener abierta la iglesia, es un signo de que han oído nuestras súplicas”.

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Texto y fotos: Guillermo Padilla Alfonso

Playa, Arquidiócesis La Habana, 9 de noviembre del 2011 /
A las cuatro y cuarenta y cinco minutos de la tarde, con aplausos y vivas a la Virgen de la Caridad, entró la Bendita Imagen al Reparto Náutico, una barriada residencial del municipio capitalino de Playa.

Después de un pequeño acto cultural, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, dirigió unas palabras a los presentes: “El tiempo de  Gracia que estamos viviendo en Cuba, ahora especialmente en La Habana con la llegada de la Virgen Santísima, viene a traernos la paz que tanto necesitamos todos”.  

Los padres Rodolfo Lóiz e Israel Pérez animaron el encuentro con alabanzas y oraciones a la Virgen. Una vez más se bendijo a niños, embarazadas, enfermos y ancianos. El obispo dialogó con feligreses de la comunidad católica para después partir hacia la barriada de Romerillo.

En Romerillo “no quedó una sola persona en casa”

La visita de la Virgen de la Caridad del Cobre a la barriada de El Romerillo dejó perplejos a muchos. Pocos imaginaban que tantas personas se reunieran en esta pequeña comunidad marginal para saludar a la Patrona de Cuba. Hasta los propios vecinos comentaban lo sucedido con asombro. Niños, jóvenes, adolescentes, ancianos, mujeres… hombres rudos, enmudecían ante la bella imagen.

“No quedó una sola persona en casa”, dijo una joven madre como para resumir aquella imagen poco o nada usual.

La comitiva que acompañaba a la Virgen iba encabezada por el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, los padres Rodolfo Lóiz e Israel Pérez y el diácono Luis Corzo. Una vez iniciada la caminata en medio de una multitud fervorosa, la satisfacción y el gozo se apoderó del rostro de los clérigos, al tiempo que en un ambiente fraterno y cordial dialogaban con los presentes. Las espontáneas muestras de devoción popular, pero bien arraigadas en sus corazones, conmovieron a muchos miembros de la caravana.

Madres, padres, abuelas y abuelos querían fotografiar a sus hijos y nietos con la Virgen, también con el arzobispo o con el párroco de la zona. La imagen de personas abriendo sus brazos a lo alto era una señal clara de ofrecimiento a la Caridad del Cobre. El cálculo pudiera ser cinco mil personas, quizás más. Las imágenes hablan por sí solas. Se escuchaban expresiones como “¡Virgencita ayúdame!” “¡Qué linda!”.

Después de quince minutos de procesión, el cardenal se dirigió a todos: “¡Qué  bien se han portado acompañando a la Virgen de la Caridad! No pensaba que había tantos habitantes en Romerillo. Creo que han pasado todos a saludar a la Virgen con mucha alegría, entusiasmo. Siempre la Madre nos trae eso… Este ha sido el regalo grande que Dios le hizo a los cubanos”.

El invitó a todos a rezar juntos el Ave María. Antes de bendecirlos, el cardenal manifestó sus mejores deseos a los pobladores de Romerillo, a quienes invitó a vivir la experiencia de Dios. Una multitud acompañó la caravana hasta el templo del Corpus Christi, próxima parada de la Peregrina.


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Texto y foto: Guillermo Padilla Alfonso

Playa, Arquidiócesis de La Habana, 10 de noviembre de 2011 / Después de la tremendísima experiencia vivida en el barrio Romerillo, la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre llegó hasta la parroquia del Corpus Christi, donde una multitud esperaba desde temprano congregada en la escalinata del templo.

Sobre las seis de la tardedel 9 de noviembre, el júbilo se hizo sentir como canto que anunciaba y acompañaba la entrada de la Virgen. El espacio se hizo mínimo para acoger a quienes estaban desde hacía horas y otros tantos que iban llegando en la medida que la noticia corría de boca en boca. Muchos vehículos detuvieron su paso y sus conductores se acercaban al templo para contemplar a la Patrona de Cuba.


Una vez más, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, dirigió la palabra  al pueblo congregado. Destacó el papel de María en la obra salvadora del Creador y convocó a todos a acercarse a Ella para hallar el Amor y la Esperanza, que como nación, necesitamos.

Un nutrido grupo de personas se apretó al pie de la escalera por más de una hora para pasar frente a la Bendita Imagen, que se colocó a la entrada del templo. Ante ella depositaron flores, presentaron sus intenciones y rezaron. Niños de corta edad se arrodillaron ante ella, cerraron sus ojos y apretaron sus diminutas manos en gesto de profunda devoción; también adultos de todas las edades. Abundaron las lágrimas y los rostros totalmente conmocionados.  

Varios sacerdotes se encargaron de la animación e impartieron bendiciones a los presentes, también oraron por los enfermos, los ancianos, las embarazadas, las autoridades del país...

“No es la bulla, la alegría o los vivas lo que nos impresiona más. Son estas manifestaciones de conversión real del corazón. Esos son  los frutos  que la Virgen nos está dejando”, comentó el padre Rodolfo Lóiz, párroco del Corpus Christi.

A las siete de la noche, unas doscientas personas entraron en procesión hasta el interior de la iglesia acompañando a la Virgen que fue colocada en el centro del presbiterio, pero el templo se fue llenando paulatinamente hasta que se ocuparon todos los bancos. Misioneras de la Inmaculada Concepción (MIC) animaron con cantos, oraciones o reflexiones.

Así se mantuvo ininterrumpidamente hasta pasadas las diez de la noche cuando se cerró el templo. Al reabrir la iglesia, a las seis de la mañana del jueves 10 de noviembre, ya había gente esperando para entrar. A las siete comenzó la eucaristía presidida por el padre Gregorio Álvarez y concelebrada por el padre Rodolfo Lóiz.

Una hora más tarde, la Peregrina partió rumbo al Parque de los Chivos. La comitiva se detuvo frente al policlínico 28 de Enero y los sacerdotes impartieron bendiciones y oraron por todo el personal médico y de servicios del centro asistencial, los enfermos, los vecinos, las embarazadas, los niños y ancianos.


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Texto: Yarelis Rico y Guillermo Padilla Alfonso  /  Foto: Orlando Márquez

Playa, Arquidiócesis de La Habana, 10 de noviembre de 2011 / Cientos de feligreses se reunieron en la iglesia Jesús de Miramar, en el municipio capitalino de Playa, para recibir la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, que desde agosto de 2010 peregrina por todo el país.

Al dirigirse a los congregados en ese templo, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, realizó el primer anuncio público sobre la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba. La noticia fue recibida con aplausos, vivas y muestras de gratitud hacia la Virgen, cuyo cuarto centenario de presencia entre nosotros motiva la deseada visita del Sumo Pontífice.

“Aunque deberíamos esperar el anuncio oficial del Papa –dijo el cardenal– su visita será un gran bien para Cuba en el orden espiritual. Ese bien que también trae esta peregrinación. La gente dice: ‘¡Qué falta nos hacía esta visita!’. Con este recorrido, se despiertan en nosotros una serie de valores internos que nos hacen ser mejores.”

El padre Rodolfo Lóiz, anfitrión de la Virgen desde ayer, la entregó de manera oficial al padre Gregorio Álvarez, fraile capuchino y sacerdote de esta comunidad. Después de escuchar las notas del Himno Nacional, ambos se estrecharon en un fraternal abrazo e inmediatamente después condujeron la imagen desde el parqueo hasta la entrada principal del gigantesco templo.

Ya en el altar, el padre Gregorio presentó la Virgen a los fieles que colmaban el lugar (caben más de mil doscientos en el templo) con las siguientes palabras: ‘Bienvenida bendita imagen de la Caridad a tu casa’. El pueblo irrumpió en nutrido aplauso. Acto seguido se anunció el concierto del grupo coral Ópera La Calle.

Hubovarios momentos de bendiciones a embarazadas, niños, enfermos y ancianos. Permanente fue la oración de todos, individual y colectiva.

Luego de impartir bendiciones y rezar con el pueblo reunido en torno a la Virgen, el cardenal Jaime Ortega conversó unos minutos con periodistas presentes en el lugar. Nuestro arzobispo les habló de la importancia que tuvo la visita a Cuba del anterior Pontífice, Juan Pablo II, en un viaje que “marcó la historia de la Iglesia y la nación cubana”. De igual manera, destacó que la cualidad del actual Papa como “hombre conciliador”, posibilitará una “mejor relación Iglesia-Estado, mejor comprensión de lo que es la fe religiosa, que es constructiva y no destructiva, y mejor comprensión de lo que la Iglesia católica quiere”.

A las doce y quince minutos de la tarde, después del rezo del Magnificat, partió la imagen rumbo a San Antonio de Padua.

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Texto y foto: René Gómez Fernández
Playa, Arquidiócesis de La Habana, 11 de noviembre de 2011 /
Procedente de la vecina comunidad de Jesús de Miramar llegó al Santuario de San Antonio de Padua, sito en 5ª Avenida y calle 60, la bendita imagen peregrina de la Virgen Mambisa.

Visiblemente emocionado el pueblo allí presente aplaudió a la Virgen y comenzó a darle vivas. Ya en el interior del templo, en esta ocasión repleto de personas, las manifestaciones de amor, veneración y fe fueron extraordinarias; las velas, las flores depositadas y las personas arrodilladas en súplicas y acción de gracias,  al pie de la querida imagen, así lo atestiguan.

A las tres de la tarde la comitiva partió rumbo a la capilla de La Anunciación, en 5ta.-B y 62. Junto a las personas allí congregadas, tres jóvenes violinistas interpretaron el Ave María para darle la bienvenida a la hermosa imagen. En medio de una verdadera devoción mariana, llegó el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, quien pronunció unas sentidas y esperanzadoras palabras y anunció la posible venida de Su Santidad el Papa Benedicto XVI para la primavera del próximo año.

En su recorrido la Imagen llegó al Parque de los Próceres Africanos, ubicado en la manzana comprendida entre las calles 11 y 13, 64 y 66, donde la esperaban más de dos mil personas. La emoción de los presentes creció al ver acercarse la camioneta blanca que transporta a la Virgen. La imagen de la Caridad del Cobre fue colocada en lo alto de la glorieta y el pueblo cantó el Himno Nacional.

A medida que iba pasando el tiempo aumentaba el número de personas, estimadas en varios miles. Entre tanto fervor llegó nuestro Arzobispo. Animó a todo el pueblo a poner su esperanza en Dios y buscar la unidad de la familia. Terminada su alocución y entre vivas y aplausos, fue bendiciendo a niños, ancianos, hombres y mujeres que llegaban hasta él. Para todos tuvo una palabra de aliento, consuelo y confianza.

A las seis de la tarde, la querida imagen fue trasladada en procesión hasta la parroquia de la Santa Cruz de Jerusalén. El paisaje sorprendía. Las aceras lucían diferentes con las cientos de personas que las iban ocupando; unas miraban, otras lanzaban flores al paso de la Virgen. También conformaban el panorama padres con sus hijos en brazos, ancianos solos o acompañados de sus familiares, personas en sillas de ruedas. La Madre los convocaba a caminar con ella, juntos, al paso del tiempo y de la vida, serenos, con la mirada al frente. Muchos lloraban ante tanta manifestación de fe.
A la entrada del templo ya se encontraban reunidas más de seiscientas personas.La alegría se volvió desbordante en aquella multitud que cantó y aplaudió a la Virgencita del Cobre.

El repicar de las campanas fue un momento emocionante, histórico, significativo y esperanzador…

Ya en el interior del templo, la imagen fue colocada en el presbiterio. Minutos después, las personas comenzaron a ofrecerle sus ofrendas. Los niños de la comunidad, catequesis e Infancia Misionera manifestaron su veneración a la Virgen a través de cantos y poemas, al final colocaron coronas de flores a los pies de su bendita imagen.

El párroco de la comunidad, el padre Félix Padrón o.f.m., bendijo a niños, embarazadas, enfermos y al pueblo en general. No pudo faltar el rezo, con intensa devoción, del Santo Rosario.

A las once de la noche se celebró en el templo la Sagrada Eucaristía, presidida por nuestro párroco, concelebrada por el padre Frank Dumoiso.f.m. y animada por los jóvenes de la comunidad, los cuales interpretaron bellos cantos.

Al finalizar la misa, muchos de los presentes se acercaron a la Madre de Dios para seguir ofreciéndole velas, flores, donativos... Una señora exclamó “¡Qué misa tan linda!”. Cuando le preguntaron por qué, respondió: “Porque todos los que participamos al irnos lo haremos con el corazón más dispuesto a amar a Dios, a la familia y al prójimo, como lo hizo la Virgen”.

La imagen de la Caridad permaneció en el templo durante toda la noche y madrugada. Esta hora fue propicia para la conversación reposada con sus hijos. Los panaderos, con su vestimenta habitual de trabajo, se hicieron presentes en este horario para demostrar su veneración a la Virgen.
    
A las seis de la mañana se realizó el Rosario de la aurora. A partir de las seis y treinta comenzaron a llegar adolescentes y niños con su uniforme escolar. Oraron frente a la Virgen  y le pidieron la bendición.

Alrededor de las ocho de la mañana llegó a la comunidad el cardenal Jaime Ortega, y fue recibido con muestras de respeto, cariño y aplausos. Se dirigió a los presentes exhortándoles a imitar a la Madre con confianza, Fe y amor.

Los allí reunidos despidieron a la Caridad con una mezcla de nostalgia y alegría. La imagen partió entonces rumbo a la capilla de San Lorenzo y posteriormente a la de Nuestra Señora del Loreto.



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Texto y fotos: José Valentín y Jesús González Valdés

Santa Rita, Arquidiócesis de La Habana, 13 de noviembre de 2011 /  En la tarde del pasado sábado 12 de noviembre, la Comunidad y pueblo en general de las áreas aledañas a la Parroquia de “Santa Rita de Casia” vivieron una experiencia inolvidable al recibir la visita de la Virgen de la Caridad.

Entre vítores y aplausos, la Madre de Dios hizo presencia entre los moradores. Miramar era un mar de colores que bajó desde el Parque Coyula por toda la calle 30, y atravesó las avenidas 7ma. y 5ta. El tráfico vehicular se detuvo y el padre José Félix Pérez pedía la alabanza y el canto de un pueblo que ama a la Virgen de la Caridad. Al llegar al templo “Santa Rita de Casia”, la acogida fue un sostenido de aplausos, un cantar al amor.

Las más claras y expresivas muestras de un amor ferviente y dedicado se pudieron observar.

El pueblo disciplinado entró a ver a la Imagen Bendita de la Caridad, hizo sus ofrendas, dio gracias por su presencia. Hubo fotos, sonrisas, lágrimas, flores, velas, oraciones y plegarias, ¡no faltaron emociones!

En la noche sonó el clarín del Himno Nacional, y los cubanos presentes agradecían una vez más la visita de la Patrona de Cuba. Hubo cantata de homenaje a la Virgen: sonidos de violines, piano, voces, poesías… y sobre todo un sentimiento de acogida liberadora, de pasión y reconciliación de unos con otros.  

Sonó un celular, ella le decía “Mi hermano estás a 90 millas, pero quiero que escuches esto”. Y alzó el teléfono para que escuchara, y cuando terminó, le dijo entre sollozos, “Es el Ave María de Schubert, dedicado al Virgencita, espero lo hayas disfrutado como yo”.

El templo permaneció abierto toda la madrugada, dando la oportunidad a muchos de venerar a la Madre de todos los cubanos, en un clima de amor y respeto.

Y en la radiante mañana del día 13, los Mariachis Juveniles de Cuba, con violines, trompetas y guitarras en mano se adentraron por el pasillo central del templo, mientras cantaban las “Mañanitas”. Con ovaciones y vivas a la Virgen, sonrisas y muchas lágrimas, se produjo la despedida, sencilla y estremecedora.


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Texto: Joeluis Cerutti  /  Fotos: Juan Ignacio Betancourt

Parroquia San Agustín, Playa, La Habana, 13 de noviembre de 2011 / El domingo 13 de noviembre recibimos en la parroquia de San Agustín, en Playa, la imagen peregrina de la Virgen de la Caridad. Junto a la Madre vivimos una intensa jornada de oración que culminó con la celebración de la Santa Misa con nuestro arzobispo, el cardenal Jaime Ortega.

Antes de la llegada de la imagen de la Virgen, cerca de las nueve de la mañana, se vivía ya en la parroquia un clima de oración.

Dentro, el coro y los seminaristas animaban con cantos y oraciones, conversaban sobre María y oraban con los presentes. Fuera, un grupo de jóvenes, acólitos, hombres y mujeres de la parroquia repartían los devocionarios y también oraban junto a los que decidieron esperar en la acera la llegada de la Virgen.

Cerca de la 9:30 a.m. comenzaron a sonar las campanas anunciando la llegada de la imagen de la Patrona de Cuba. Acompañada por nuestro Arzobispo y otros sacerdotes, fue recibida por monseñor Carlos Manuel de Céspedes, nuestro párroco, y por todos los miembros de la comunidad y vecinos de la zona que la esperaban. La imagen entró en el templo, donde fue recibida con los aplausos de todos y las lágrimas de muchos.

Fue el momento, la oportunidad para que cada persona hiciese su oración personal a la Virgen, depositase su ofrenda, flores y velas; y después recibiera la bendición de manos de los diáconos y sacerdotes allí presentes. La Virgen suscitó en sus hijos todo tipo de expresiones: desde un canto y un poema salidos repentinamente de entre los que vinieron a verla, hasta la carta de una niñita que quería que su Madre del Cobre siempre la recordara.

Después del mediodía, tuvimos un momento de oración junto al padre Ariel Suárez y los seminaristas de Propedéutico del Seminario San Carlos y San Ambrosio. Más tarde, el padre Juan Carlos Fuentes y el coro parroquial, fueron los encargados de mantener el clima de oración y prepararnos espiritualmente para la Misa.

A las cuatro y media de la tarde, antes de marcharse, nuestra Madre nos acompañó en la mejor de las oraciones. Junto a Ella, participamos de la Eucaristía, presidida por el cardenal Jaime Ortega, y concelebrada por monseñor Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de La Habana, monseñor Rodolfo Loiz, el padre Juan Carlos Fuentes, y monseñor De Céspedes, nuestro párroco. Entre la escucha de la Palabra de Dios, los cantos y el incienso, oramos ante la Virgen que nos lleva a Cristo, su Hijo. Al terminar la Misa la imagen bendita de la Virgen continuó su recorrido por nuestra Arquidiócesis.

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Tomado de: Nosotros Hoy - Segmento noticioso del Sitio WEB de la COCC.


 

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