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Los teatros en La Habana del siglo XIX


Por: Daniel Estévez González

Los teatros en Cuba no solo son edificios con tradición donde se resumen acontecimientos y épocas, son parte del desarrollo cultural de la nación. La historia, cultura y las arquitecturas muy peculiares de estos escenarios que tuvieron a figuras significativas de la arena internacional y local, hacen de estos gigantes hijos ilustres de nuestra amada villa de San Cristóbal de La Habana.

Aunque la historia del teatro, edificaciones, lugares y obras representadas pudiera remontarse al lejano ya en la memoria 1598 cuando en una barraca construida en las cercanías del Castillo de la Fuerza se representara la comedia “Los buenos en el cielo y los malos en suelo”, pretendo en este trabajo abordar la impronta de algunos ya desaparecidos y otros renovados.

Teatro Tacón

Si bien el 28 de febrero de 1838 se había dado un baile de carnaval, no fue hasta el 15 de abril del propio año con la puesta en escena de la comedia de Scribe “Don Juan de Austria o la vocación” que quedó oficialmente inaugurado el teatro Tacón. A pesar su ubicación extramuros frente a la puerta de Monserrate y al parque de la gran estatua de Isabel II, gozaba de gran prestigio dada su capacidad para dos mil espectadores y hasta algunas personas más. Este hecho junto a otros detalles como los dos palcos espaciosos y elegantes para el Capitán General -quien diera la encomienda para su construcción y proporcionara su apellido para el nombre oficial y para la presidencia- la famosa acústica, la monumental lámpara de araña y el amplio escenario hacían del pequeño teatro Principal, ubicado al lado de la Alameda de Paula y único de La Habana de entonces, un rival sin méritos para el gran Tacón.

En 1857 Francisco Marty Torrens, amigo del general Tacón, a quién este último le había encargado la construcción del teatro, vendió el inmueble a la Compañía Anónima del Liceo de La Habana y esta, a su vez, lo cerró para reconstruirlo. Más tarde, en 1910, es creado el Centro Gallego de La Habana y el 19 de agosto de 1961, en ocasión del aniversario 25 del asesinato de Federico García Lorca, la Junta Interventora del Centro Gallego daba a conocer que el coliseo llevaría el nombre del poeta granadino. En 1967 se le dio el nombre de Gran Teatro de Ballet y Ópera de Cuba; diez años después, el de Liceo de La Habana Vieja para en 1981 ser rebautizado como Complejo Cultural del Gran Teatro García Lorca, sede estable bajo la dirección general de Alicia Alonso del Ballet Nacional de Cuba y de la Ópera Nacional, el Teatro Lírico Gonzalo Roig, el coro y la orquesta, por lo que ahora una de sus salas principales lleva el nombre del poeta granadino.

Finalmente el otrora teatro Tacón es el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, bautizado reciente en honor a la Prima Ballerina Assoluta, creadora de la escuela cubana de ese arte y reconocida internacionalmente.

Teatro Payret

Lo que hoy resulta un edificio inhóspito y mal oliente en la esquina sureste del antiguo Paseo de Isabel II, hoy Paseo de Martí, y la calle San José fue levantado por el catalán Joaquín Payret e iniciado el 21 de enero de 1877 como Teatro Payret. Por aquel entonces, según nos cuentan Juan de las Cuevas Toraya y Gina rey, contaba con cinco pisos: dos de palcos, uno de lunetas y otros dos de tertulias y cazuela. Su capacidad total era para 2300 espectadores. Su constructor fue otro catalán, el maestro de obras Fidel Luna. Dedicado a la ópera y a otros espectáculos de alta categoría, en plena rivalidad con el teatro Tacón, el inmueble sufrió un derrumbe en 1882 que lo mantuvo cerrado durante muchísimo tiempo.

Teatro Albisú

En la noche del 17 de diciembre de 1870 fue inaugurado en las calles San Rafael entre Monserrate y Zulueta el teatro Albisú. Dedicado al teatro lírico de la zarzuela española por su propietario, José Albisú, la instalación gozó de gran éxito. El recinto contaba con cinco pisos y el público mayoritario pertenecía a la burguesía española.

Circo teatro Jané

En la calle Dragones esquina Zulueta fue construido en 1881 por el maestro de obras Juan Pagé, el circo teatro Jané. Su dueño, el tabacalero Miguel Jané Ollé, gozó poco de su espacio. A pesar de haber tenido en sus inicios una buena aceptación por parte del público, a los ocho años ya se había instalado una iglesia bautista en el lugar.

Teatro Irijoa, luego Martí

Inaugurado el 8 de junio de 1884 por don Ricardo Irijoa en Dragones y Zulueta, el hoy teatro Martí fue y es de los lugares más emblemáticos de nuestra nación. Proyectado por el arquitecto cubano Alberto de Castro y Bermúdez contaba con tres pisos de palcos y butacas y una capacidad para 1700 personas. Estaba rodeado de jardines con fuentes y estatuas. Tenía sus pisos de mármol y los pasillos alfombrados y adornados con finísimas porcelanas de Sèvres. Una novedad estuvo en que admitieron entre sus empleados a mestizos y negros. A diferencias de los otros teatros de la época, este se dedicó al género costumbrista criollo pero su signo más distinguido fue ser la sede del teatro vernáculo y bufo, la zarzuela y la ópera, morada de la cultura y de las tradiciones insulares.

El teatro cuenta con el aval histórico de resultar escenario para homenajear a los miembros del Ejército Libertador el 24 de febrero de 1899 y que en su sala se reuniese en 1901 la Asamblea Constituyente. En ese proscenio se escucharon las palabras de figuras de la talla de Salvador Cisneros Betancourt y Juan Gualberto Gómez. Y como colofón, en ese lugar se celebró en 1891, por primera vez en Cuba, el Día Internacional de los Trabajadores.

Teatro Villanueva

Con el nombre de “Circo Habanero”, el 12 de febrero de 1847 se inauguró lo que después sería el teatro Villanueva. Propiedad de Miguel Nin y Pons, protegido del conde de Villanueva, el teatro poseía dos órdenes de palcos y se estimaba su capacidad para 4000 espectadores. Ubicado en las calles Colón y Zulueta, en esta instalación se presentaban con mayor frecuencia compañías de teatro costumbrista.

En 1869 debido a los sucesos de las manifestaciones patrióticas y las reprimendas con ensañamiento del Cuerpo de Voluntarios del gobierno español, se cierra el teatro. Este se fue transformando con el tiempo en casa de vecindad. Años después la empresa “Habana Tobacco” desplegaría en este lugar la fábrica de tabaco conocida como “Palacio de Hierro”.

Teatro Alhambra

El 13 de septiembre de 1890 abrió sus puertas el emblemático teatro Alhambra. Dedicado al género del teatro bufo criollo cautivó a gran número de los habaneros de la época. Parte de su construcción, ubicada en la esquina de Virtudes y Neptuno, se derrumbó en 1934. Tiempo después se realizaron obras para acomodar el cine Alcázar y con posteridad funcionó el Teatro Musical hasta su cierre en los años 70 del siglo XX.

No por su efímera existencia se debe dejar de mencionar el Politeama Grande y el Politeama Pequeño, dos teatros que se encontraban en las plantas altas de lo que eran los edificios de La Manzana de Gómez.