Cantos a la Madre del Salvador, himnos, oraciones al Señor llenas de esperanza y fe fueron el preámbulo para la acogida en la Avenida del Puerto desde donde realizó un breve recorrido para saludar a las Iglesias Ortodoxas Rusa y Griega. Luego de tomar por la Calle Oficios desde la Plaza de San Francisco hasta la de Armas se realizó una parada imprescindible: el Templete. Sitio que rememora la primera misa ofrecida con motivo de la fundación de la ciudad y desde donde nuestro arzobispo Jaime Ortega pronunció unas palabras de recordación y aliento al pueblo habanero. La sede del Arzobispado fue la próxima pausa que realizó la imagen de la Virgen en su paso por el pueblo. Pétalos lanzados, aplausos y cantos respaldaron la llegada. Allí nuestro Jaime aprovechó para recordarnos cómo la Iglesia, casa de Dios, es el lugar de la unidad de todos, donde somos acogidos y nos hacemos hermanos. Con una bendición anticipada propuso continuar hacia la última parada del día: La Iglesia del Santo Ángel Custodio. El barrio Santo Ángel de nuestra Habana Vieja, ya festeja la presencia de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. Aquí permanecerá, en la Iglesia del mismo nombre, hasta mañana para seguir su andar. La de hoy, ha sido una vivencia especial como pueblo de Dios, pero también como cubanos. Hemos sido convocados por el amor a la Iglesia, por el amor a la Madre de todos, por el amor a nuestra patria y sobre todo por el amor al Padre. Los aplausos y los vítores, el llanto y las sonrisas, han sido signo de cómo la unidad y los buenos deseos para esta Navidad y el próximo año han salido desde los corazones hacia el Dios de la Gloria
Por: Elio Amador
Santo Ángel, Arquidiócesis de La Habana, 23 de diciembre de 2011 / Impresionante muchedumbre en la Plaza de la Loma del Ángel, a las diez y media de la mañana esperaba, mujeres, niños, ancianos, jóvenes, hombres vestidos de mil maneras, de enfermeras, de médicos, otros con overoles de trabajo, con ropa de construcción, uniformes de shopping y museos, en fin, parece que la ciudad se ha paralizado. Por la música que ameniza, y la alegría en los rostros, se descubre lo que sucederá, en momento no definido llegará la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba que peregrina en estos días por la capital de la isla, después de recorrer desde Oriente hasta Occidente, la cual culminará el próximo día 30 de Diciembre, con una solemne misa en la Avenida del Puerto. Pero más impresionante es aún la llegada de la venerada imagen, la gente van a su encuentro, aplauden, se persignan, dan vivas, dan muestras de devoción y en medio de la muchedumbre reina la serenidad al compás que repican las campanas. “Oh, Señor, feliz el pueblo que puede alabarte con alegría y camina alumbrado por tu luz.” Sal 88,15. Este barrio fue el sitio elegido como escenario de la más importante novela decimonónica de nuestra literatura cubana: Cecilia Valdés. Aquí, su autor Cirilo Villaverde, dio vida al personaje de Cecilia, y a otros, pero también dejó plasmada cómo era la vida de este barrio: las ferias de San Rafael, la preferencia por la Iglesia de muchas damas pudientes de otros barrios, los carretilleros, los trabajadores…
Ese mismo pueblo, casi dos siglos después palpita ante la presencia de la Imagen de la Madre de Jesús. Ella viene a nosotros mostrando a su Hijo. Él es el único camino al Padre. Ella nos muestra la cruz: la de Él y la que nosotros tomamos confiados en la Esperanza y en Su Amor. La imagen de María viene a un barrio de gente de “a pie”, gente que late con proyectos socioculturales de reanimación por el bien común de todos los vecinos. La imagen se quedará hasta mañana y será un motivo de júbilo para tantos vecinos. ¡Flores, cantos, aplausos y vítores a la que nos trajo al Salvador! ¡Viva el Niño nacido de María!
Por: Rubén Javier Pérez Busquets Habana Vieja, Arquidiócesis de La Habana, 24 de diciembre de 2011 /A pocos días de culminar su peregrinar por toda Cuba, la Virgen de la Caridad arribó a la comunidad de María Auxiliadora en la Habana Vieja. A las nueve de la mañana del sábado fue recibida en la intercepción de las calles Compostela y Teniente Rey, lugar donde radica el mencionado templo. En esta iglesia funciona desde el año 1930 una de las cinco casas salesianas establecidas en la Isla, por lo que el recibimiento tuvo un carácter muy alegre y juvenil, con el carisma y el estilo de Don Bosco, el santo fundador de esta congregación. Luego de entonarse las notas del Himno Nacional, el padre OsmanyMassósdb, director de la casa, dijo las palabras de bienvenida y realizó varias peticiones. Se pidió por los niños y jóvenes de Cuba y por la pronta culminación de los trabajos de reconstrucción del templo de esta comunidad, los cuales se vienen realizando desde hace ya cuatro años. Luego la Virgen fue colocada en la entrada lateral de la iglesia y permaneció allí aproximadamente una hora mientras una gran cantidad de personas se aglomeraban para verla. Al disminuir el gentío, la imagen de María fue entrada al teatro convertido provisionalmente en templo y desde allí siguió recibiendo al pueblo. Integrantes del grupo vocal “Ars Longa” acudieron a la cita con la Virgen, y de manera casi improvisada entonaron una bella canción a María que todos los presentes agradecieron con un fuerte aplauso. En toda la mañana y gran parte de la tarde se sucedieron cantos y poemas en honor a la Virgen, muchos de ellos improvisados y de muy buena factura, demostrando que para nuestra Madre celestial, la musa de la creación siempre se encuentra despierta.
Una decena de infantes fueron bautizados en presencia de la Virgen. También se impartió bendiciones a niños, adolescentes y embarazadas. Un momento especial fue el de los jóvenes, quienes al lado del padre Bruno Roccarosdb, y con la alegría propia del carisma salesiano, dedicaron canciones y alabanzas a María. Ya a las cuatro de la tarde la imagen de la Caridad abandonó el templo de María Auxiliadora para proseguir su peregrinar. Atrás dejó una comunidad consciente de que, como decía Don Bosco, fue María quien hizo todo posible. Sin duda alguna, nuestra nación ha sido bendecida con esta visita de la Virgen de la Caridad del Cobre. Dios no ha olvidado nunca a este país tan necesitado de amor, y de forma especial nos envía a María con un mensaje: “Madre, ahí tienes a tu pueblo”; mientras nos encomienda a ella con otro: “Cuba, ahí tienes a tu Madre”. Por: Rubén Javier Pérez Busquets Habana Vieja, Arquidiócesis de La Habana, 24-25 de diciembre de 2011 / En la Noche Buena, María ha llegado. No a Belén, sino a la Parroquia del Cristo del Buen Viaje en la Habana Vieja. La esperaba una Plaza del Cristo abarrotada de personas, y un repique de campanas que cesó solamente para dar paso a las notas del Himno de Bayamo, al que siguieron las palabras de bienvenida del cardenal Jaime Ortega. Tres adolescentes con vestimentas de reyes magos acompañaron a la imagen dentro del templo, mientras que un coro de niños cantaba sus alabanzas a María. La afluencia de personas para ver a la Virgen fue constante y las flores iban, cada vez más, cubriendo la mesa donde fue colocada la imagen, hasta el punto en que María parecía estar parada sobre una montaña de flores. Se impartieron bendiciones a niños, a embarazadas, a familias y a enfermos durante toda la tarde. Una bendición especial recibieron los niños de la Infancia Misionera, organización que ha alcanzado un auge tremendo en esta comunidad del Cristo del Buen Viaje. Estos pequeños realizan una formidable labor evangelizadora en este barrio. También especial fue la bendición a las parejas de novios, a los cuales se les deseó mucha felicidad y su futura unión en el sacramento del matrimonio.
Justo a media noche, y con el templo abarrotado de personas, se celebró la Misa del Gallo, presidida por el obispo auxiliar de La Habana, monseñor Juan de Dios Hernández. Mons. Juan de Dios señaló lo afortunada que era esta comunidad por poder celebrar la Natividad del Señor con la presencia de la Virgen María, y exhortó a pedir para que Jesús nazca dentro del corazón de todos los cubanos. En esta Noche Buena, María permaneció en el Cristo. “Es maravilloso que la Virgen pase esta noche tan especial aquí con nosotros”, señaló Anabel, una joven de esta comunidad. A la mañana siguiente se rezó el Santo Rosario y se realizaron todos los preparativos para despedir a la imagen Peregrina. A las nueve y media partió por la calle Amargura, que esta vez no hacía honor a su nombre, pues María trajo alegría a todos los que la veían. La Habana Vieja, Plaza de Belén, Arquidiócesis de La Habana, 25 de Diciembre de 2011 /La Imagen de la Virgen de La Caridad, la Peregrina, llegó a media mañana a la Plaza de Belén en el populoso barrio de igual nombre en La Habana Vieja, procedente de la parroquia del Cristo del Buen Viaje, para recibir el homenaje de los cientos de fieles allí congregados y participar en la misa navideña, presidida por el obispo auxiliar de La Habana, monseñor Juan de Dios. En medio del júbilo de un pueblo que desbordaba a los fieles católicos, la sagrada imagen arribó por la calle Luz, a la plaza que toma su designación del histórico Convento de Belén, en donde los jesuitas fundaran el primer Colegio de este nombre, de grato recuerdo para nuestro pueblo, y en donde también estuviera situado el primer observatorio meteorológico con que contó el país. El padre José Miguel, párroco de la Iglesia del Espíritu Santo, que mañana recibirá a la Virgen, animaba a los reunidos junto a dos hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, Sor Lucía y Sor Indira y así en un ambiente festivo, llegó la camioneta blanca que transporta la bendita imagen, precedida por agentes de la autoridad enfundados en sus trajes azules, sobre sus motocicletas oficiales. Cuatro hermanos trabajadores de la Dependencia de Asuntos Humanitarios de la Oficina del Historiador de la Ciudad, por un momento combinaron su meritoria actividad caritativa con la acogida a la Madre cuya advocación es precisamente La Caridad y la llevaron en hombros hasta el altar bajo la mirada atenta del chofer y responsable.
Momentos más tarde comenzaba la solemne misa navideña, presidiada por monseñor Juan de Dios, y seis presbíteros de Iglesias cercanas, entre ellas, El Cristo de Limpias, El Cristo del Buen Viaje, La Merced y el Espíritu Santo, parroquia en cuyo territorio está la Plaza de Belén. En una sentida homilía, que arrancó fuertes aplausos de un público no habituado a estas palabras, Mons. Juan de Dios se refirió a pertenencia de la Imagen de la Virgen de La Caridad a la Nación Cubana, y que la Iglesia Católica la custodia y preserva. Partió del Evangelio de San Juan, 19,26-27, para indicarnos la institución de María como madre de todos los hombres, primer regalo que nos da Jesús, Dios hecho hombre, para luego indicarnos el obsequiodel Señor al pueblo cubano al encontrar tres humildes trabajadores, uno de ellos esclavo, la imagen de la Virgen flotando en aguas de la bahía de Nipe, sobre una tabla que rezaba: “Yo soy la Virgen de La Caridad” Repasando las lecturas del día señaló la necesidad de dar la vida por Dios, en nuestro barrio, en los lugares cotidianos, aquellos en donde nuestra vida transcurre, afianzando esto a través del Evangelio de San Lucas, el cual establece concretamente el lugar y el momento en que ocurre la encarnación. De nada vale llevar en el cuello un crucifijo, una estampa en el bolsillo o estar en la Iglesia todo el tiempo, hay que dar la vida en el barrio en que vivimos, hay que dar la vida para convertirlo en un lugar mejor, en donde haya más amor. Dios es amor, ese es precisamente el fruto de la Navidad que celebramos hoy, llevémoslo a la realidad precisamente en nuestra comunidad, fue su conclusión. Tras del sermón del Obispo, continuó la misa, que culminó con palabras de agradecimiento del párroco José Miguel a todos los que hicieron posible la realización de esta celebración doblemente importante, incluyendo el apoyo de las autoridades, la policía y sobre todo los trabajadores del Convento de Belén. Monseñor Juan de Dios, a su vez, no quiso terminar sin enviar un profundo agradecimiento al Presidente de nuestro país por el importante gesto de la excarcelación de casi tres mil presos. Finalizada la misa, y sin dejar escapar un minuto comenzó una velada cultural, con sentidos cantos a la Virgen de parte de abuelas del programa de ancianos del Convento, del propio director del coro de los abuelos de Belén, y de un grupo de lindas muchachitas de la escuela de Liz Alfonso con un baile español de graciosos vuelos, taconeos y abanicos. Precedida por los sacerdotes y el Obispo, la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba entró en el interior del Convento para dar un recorrido y recibir los cumplidos de los ancianos y de trabajadores, tras lo cual cruzó enhiesta la plaza, en medio de los vítores del pueblo y entró en la casa de Sant Egidio, para presidir el almuerzo de Navidad, ofrecido por esa comunidad a los pobres y desamparados. El coro formado por cantantes de la Iglesia del Espíritu Santo y otras de la zona, que tan agradablemente ayudó en la misa, la despidió cantando la “Virgen Mambisa”. El arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, llegó en ese momento para acompañar a la comunidad en ese almuerzo virtuoso. Los fieles se dispersaron, preparándose para acompañar nuevamente a la Sagrada Imagen en su peregrinar por La Habana Vieja, en la Capilla del Cristo de Limpias, en donde terminará el día, en la Popular Iglesia de la Merced, a donde arribará mañana por la mañana, y en la Parroquia del Espíritu Santo en la cual permanecerá hasta el amanecer del día 27. Por:Yarelis Rico Hernández Arquidiócesis de La Habana, 26 de diciembre de 2011 /Era viernes 23 de diciembre. El rostro de una Habana recién amanecida nos sorprendía desde el otro lado de la bahía. En el Santuario Nacional “Nuestra Señora de Regla” se agrupaban cientos de personas que desde el día anterior habían decidido acompañar a la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre en su visita a ese pueblo ultramarino. Los visitantes iban y venían de un lado a otro del templo, buscaban acercarse a la imagen bendita, mirarla de cerca y, de ser posible, tocarla… Muchos se movían de aquí para allá y de allá para acá hasta conquistar la mejor ubicación para fotografiar a la Madrecita y atrapar con la imagen el momento, sabiendo que sería recuerdo tan solo unos minutos después. Desde el día 22, la Virgen recorría Regla. A la localidad llegó escoltada por los hermanos de la comunidad vecina del Cristo Redentor y fue recibida por una masa compacta de pueblo en la plazoleta del cementerio municipal. Desde ese momento “Regla se volcó a la Virgen y el trabajo casi que se paralizó”, dijo una joven trabajadora de Gastronomía y devota de La Caridad.
Aún permanecían frescos los instantes vividos durante la solemne procesión por la calle Martí – arteria principal– hasta el Santuario. Roberto López, un cincuentenario nacido y criado en Regla, hijo de padres también reglanos, confesó no haber tenido una experiencia similar en sus años de vida: “Y pasará tiempo, mucho tiempo, para que algo parecido vuelva a ocurrir”. Identificó esta visita como “hecho histórico de gran trascendencia cultural”. Aunque practicante del culto yoruba, reconoció en la imagen bendita de la Caridad del Cobre “la esperanza, la confianza y la expresión de fe más auténtica y arraigada de los cubanos”. “Ella es Cuba y Cuba es ella”, afirmó. Cuando la despedida se hacía inmediata y parecía que la fiesta acababa, nuevas impresiones arrastraron lágrimas. El Santuario decía adiós a la Virgen con un repique de campanas y una lluvia de pétalos de flores que caía desde lo alto de la torre para posarse sobre la urna que protege la imagen. “¡Qué linda!” “¡Qué grande y buena es!” “¡Vuelve pronto!” Eran algunas de las expresiones de afecto y amor que la Madre buena suscitaba a su paso; con ellas a cuesta, y con las flores, y con el sonido estruendoso y a la vez agradable de las campanas se hizo nuevamente al camino. Quiso volver a recorrer las calles de Regla, esta vez por espacios bien antiguos, estrechos y llenos de historia. Un instante inolvidable también sería regalo de la Virgen para un pueblo que no se conformó con un “hasta pronto”, sino que volvió a caminar con ella hasta cerca del punto donde la esperaba la embarcación que la trasladaría hasta el otro lado de la bahía. Regla no despidió a la Caridad del Cobre por tierra, lo hizo por mar. Una despedida atípica si se quiere… Allá, junto al Malecón, la vieja Habana, paciente, aguardaba. En el embarcadero… “Este es el espigón Camilo Cienfuegos de la Nevería Sur”, me dice un señor que pronto se identifica como Capitán Superior Pedro García, trabajador de la Unidad Básica desde donde zarpará la patana autopropulsada ‘Consignataria No. 2’, que conducirá la imagen bendita de la Virgen de la Caridad del Cobre desde Regla a la Habana Vieja, haciendo un pequeño recorrido por la bahía. “Llevo aquí treinta años y nunca antes había vivido algo igual, esto es grandioso”, confiesa. Me explica entonces que la embarcación en la cual se trasladará la imagen ofrece netamente un servicio portuario; a ella corresponde el traslado del personal que verifica el estado técnico de las embarcaciones de la empresa. Los balcones de las casas, empresas e instituciones cercanas al atracadero se repletan de gente. Tiran fotos, levantan sus manos para saludar a la Virgen y a quienes la acompañan en tan insólita travesía. Los trabajadores de la unidad portuaria, por su parte, aprovechan hasta el último momento para fotografiarse con la imagen de la Caridad. Se saben afortunados por estar alejados del tumulto de las calles, los parques y hasta de las mismas iglesias. “Aquí sí que la tenemos para nosotros solitos”, dice un marinero y rápidamente me extiende su cámara para que lo fotografíe junto a la Virgen. Tres son los sacerdotes que acompañarán a la Patrona de Cuba en su viaje por la bahía habanera: monseñor Ramón Suárez Polcari, canciller de la Arquidiócesis y los padres Israel Pérez Tuero y Fernando Rivero, este último párroco del Santuario “Nuestra Señora de Regla”. Armando, “el chofer de la Virgen”, se abraza a ella en abierta expresión de cariño –tantas veces repetida– y en desesperada búsqueda de protección. “No sabe nadar”, asegura uno de los clérigos. La tripulación ya está lista. Félix Antonio Torres Peña es el capitán de la patana, junto a él viajan Alexander Reguera Rey como marinero y Carlos Vidal Serrano, motorista. También emprenden la travesía Andrés Stout Smith, director de la Unidad Empresarial de Base “Cabotaje Nacional” y Yanet Rodríguez Torres, como Primer Teniente de la unidad de Guardafronteras. Alexander, el marinero… “Esto es maravilloso. Me encantó que me hubiesen elegido a mí entre tantos marineros para acompañar a la virgencita. Como cubano, es un tremendo orgullo. Lo supe hace quince días.” Alexander no puede, ni quiere esconder su alegría. Hijo de padre marinero, optó por el mismo oficio de su progenitor desde los 16 años. Hoy acumula más de veinte de trabajo. “Yo soy devoto de Ella. Siempre que entro en el mar, me pongo en sus manos. Hace cuatro años que estuve en El Cobre, quise agradecerle por tantas muestras de amor y de apoyo. Sé que siempre me ha acompañado, en especial cuando hay mal tiempo”. Alexander vuelve junto a la imagen y solo se separa de ella cuando la patana atraca al otro extremo de la bahía. Allí aguardaba el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana; el joven marinero, hijo de La Caridad, le pidió entonces su bendición… La multitud que espera… El viaje duró unos veinte minutos. Desde la distancia fue fácil distinguir a los vecinos de Casa Blanca que aclamaban a toda voz a la Virgen. También, desde lo lejos, se veía una línea multicolor que pintaba un segmento del malecón habanero. Allí se congregaba buena parte de esa porción capitalina que identificamos como antigua o vieja. El arzobispo de La Habana, junto a su obispo auxiliar, monseñor Juan de Dios Hernández y un grupo de sacerdotes y laicos recibían a la imagen de la Caridad del Cobre en una mañana espléndida, como para permitir este regalo divino, en un tiempo y una ciudad también divinos. Ya en la calle, en la popularmente conocida Avenida del Puerto, el pueblo inició una procesión con la Virgen, que tuvo su primera parada en los predios de la Iglesia Ortodoxa Rusa. El desfile se inició nuevamente hasta alcanzar la Plaza de San Francisco de Asís y tomar la Calle de los Oficios. Cerca del restaurante La Mina, la imagen fue conducida en andas hasta El Templete, en el mismo corazón de la ciudad y sitio donde se realizara, en 1519, la primera misa en La Habana. De esta manera, María, la Madre de Dios, nuestra Patrona y amada Caridad, llegaba hasta el lugar donde el pueblo habanero, junto con la ciudad, nació a la Fe. Habana Vieja, Arquidiócesis de La Habana, 27 de Diciembre de 2011 / Ningún cristiano tiene la menor duda en cuanto a la inmensa relación que existe, desde el momento mismo de la Anunciación, entre el Espíritu de Dios y la Madre de Jesús. Tampoco los cristianos cubanos tienen dudas de la presencia de Jesucristo junto a la Madre de la Caridad del Cobre, cuando peregrina en la Isla la Imagen de la Virgen Mambisa. A las nueve de la mañana del soleado lunes 26 de diciembre la bendita imagen penetró en el territorio de la parroquia del Espíritu Santo, en La Habana Vieja, acompañada por el arzobispo cardenal Jaime Ortega, el párroco José Miguel González, el padre franciscano capuchino Luis y el padre paúl Gerardo, de la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, a donde se dirigía la venerada Virgencita. En una de las barriadas más pobres de la capital del país, con una presencia de emigrados de todas las provincias de Cuba, en especial de las más orientales, la sagrada imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre reina en lo alto de la camioneta blanca que la transportaba, y logra el milagro de la presencia masiva de los vecinos. “! Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo” Lc 1, 28 Por: Mariela Triana Fotos: Ana Margarita
Catedral de La Habana, Arquidiócesis de la Habana, 27 de diciembre de 2011 / Hoy, después del mediodía, los fieles de la Catedral de La Habana recibieron a la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre en un punto próximo al templo, en la Avenida del Puerto. Venía de la capilla de las hermanas Brigidinas a su último punto de peregrinaje por la Isla. Jóvenes, acólitos, mujeres, hombres y niños de la parroquia la esperaban con vítores y aclamaciones, animados, junto al pueblo, por la presencia de la imagen de la madre del cordero de Dios. Estará en la SMI Catedral de La Habana hasta el día 30 de diciembre en que tendrá lugar la Misa Solemne, en la mencionada Avenida, para cerrar su caminar por Cuba. Serán variadas las celebraciones hasta ese día. En el templo, en la calle o en la plaza, la imagen de la Virgen del Amor acompañará a las madres que esperan su alumbramiento en el Hogar Materno “Leonor Pérez”, acogerá el talento de los artistas cubanos en la Gala del día 28 y rezará a Jesús junto a los jóvenes en la vigilia del día 29 animada por los miembros de la Comunidad de San Egidio, quienes se suman a esta fiesta a la Patrona de Cuba. Una vez en la Plaza, frente al templo, la imagen fue colocada en la mesa, mirando al pueblo que la contemplaba con devoción de hijo. Luego de cantar el Himno de Bayamo, el cardenal Jaime Ortega, quien además celebra hoy sus 30 años como arzobispo de la diócesis, evocó anécdotas del paso de la imagen por la ciudad. Igualmente, resaltó el hecho histórico del hallazgo en la Bahía de Nipe y la celebración, el año entrante, de los 400 años de ese acontecimiento trascendente para la Iglesia Católica en Cuba y para nuestra cultura.Ya es de mucha bendición para el pueblo de La Habana Vieja esta oportunidad de encontrarse con el Mesías, Salvador, a través de su Madre. Los miembros de esta comunidad agradecen de antemano a Dios el tiempo dado para la oración, la entrega, el servicio al pueblo. Será un momento de intimidad con Jesús de la mano de la que supo “hacer la voluntad del Padre”.
Por: Mariela Triana La mañana continuó con una visita muy esperada al Hogar Materno “Leonor Pérez”, de la Habana Vieja. El personal de salud, directivos, enfermeras y las gestantes atendidas allí, recibieron con aplausos a la imagen de la Caridad y entonaron junto al padre Yosvany el Himno de la patria. Colocada delante de la escultura representativa de la maternidad, la peregrina que es la Maternidad misma, recibió flores, velas, cantos y oraciones llenas de amor y esperanza. Las futuras madres dieron muestras de confianza en Dios, de esperanza en el porvenir de sus hijos y una fuerte devoción a María. El sacerdote oró por ellas, sus hijos y por los trabajadores del lugar. Todas quisieron tomarse fotos junto a la imagen.
Cerca del altar, se congregaron los padres con los niños para recibir la bendición del diácono Juan Ríos confiados en que Dios cuida de ellos y guarda a sus hijos como un Padre amoroso.
Tomado de: Nosotros Hoy - Segmento noticioso del Sitio WEB de la COCC.
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