Historia
El
Centro de Estudios de la Arquidiócesis de La Habana, que en un inicio
fue llamado CAE (Centro Arquidiocesano de Estudios) y hoy es conocido
por las siglas CEAH, tiene sus inicios en los seminarios celebrados
en el antiguo Departamento de Historia de la Filosofía, de la Universidad
de La Habana, dirigidos por la profesora principal del grupo, Lourdes
Rensoli, reuniones que fueron luego celebradas, con mayor participación
de especialistas y siempre con un carácter ecuménico, en el Instituto
de Filosofía de la Academia de Ciencias, coordinadas por el investigador
Pedro Luis Sotolongo.
Al calor de estas reuniones, y como resultado orgánico de la filiación
intelectual y espiritual de un grupo de los participantes en las tertulias,
se da forma a un proyecto inicial de lo que sería un Centro de Estudios,
ideado por tres de los futuros miembros: Humberto Tirado, Ernesto Montoro
y Jorge Ignacio Domínguez, junto a Mons. Carlos Manuel de Céspedes García
Menocal, entonces Canciller del Arzobispado y Director de la Conferencia
de Obispos de Cuba, y con su consideración previa, fue puesto a consulta
del EXMO Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana. Ya con
su aprobación, es que se crea el Centro de Estudios de la Arquidiócesis
de La Habana en agosto de 1990, luego de la celebración de su primera
reunió oficial, y en agosto de ese mismo año se da a conocer la revista
Vivarium, su órgano divulgador.
La directiva, integrada por un grupo de profesores e investigadores,
amigos desde los años universitarios y colegas en numerosos proyectos
intelectuales, fue conformada por Mons. Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal,
como asesor; Humberto Tirado, como director; Ernesto Montoro, como Jefe
de redacción; y como miembros del Consejo de Redacción: Ivette Fuentes,
Florinda Marón, Lourdes Rensoli, Jorge Ignacio Domínguez, Jorge Luis
Villate y Pedro Luis Sotolongo.
Participantes asiduos desde las primeras reuniones en la Universidad
de La Habana y en el Instituto de Filosofía, fueron Mons. Carlos Manuel
de Céspedes, el P. René David Roset, Mons. Salvador Riverón –quien llegaría
a ser Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis, años más tarde- y otros sacerdotes
católicos, y el Reverendo Adolfo Han, del Consejo de Iglesias de Cuba.
Uno de los méritos y, además, desafíos del Centro, es que se crea en
uno de los periodos más cruentos de la historia social cubana, el llamado
oficialmente “Período especial en tiempos de paz”, condiciones –entre
ellas las económicas y políticas del país que de él se derivaron- que
incidieron desde casi los comienzos en su estabilidad como grupo, lo
que conllevó a cambios sucesivos en su estructura, agudizada al pasar
de los años.
Ya en el año de 1993 y hasta 1996, Mons. de Céspedes asumió como director
del Centro y de la revista. La directiva quedó integrada por: Pedro
Luis Sotolongo, Coordinador del Centro; Ivette Fuentes, Subdirectora
editorial de Vivarium; y Florinda Marón, Jorge Luis Villate, Manuel
Gayol, Rosa Marina González Quevedo y Nydia Sorí miembros de la directiva.
De 1998 a 1999, fungió como directora Anita Smith, Ivette Fuentes como
Subdirectora, y el Consejo editorial quedó constituido por Gustavo Andújar,
Silvia Martínez Calvo, Mario Rosillo, y luego Doribal Enríquez, en sustitución
de Andújar. En la última etapa de trabajo, de 1999 hasta la fecha, el
Centro quedó constituido por: P. Marciano García (asesor), Ivette Fuentes
(directora Centro y revista Vivarium), Doribal Enríquez, Luis Enrique
Ramos y Ricardo Manso, miembros de la directiva. La labor editorial
la han desarrollado, alternativamente, Ernesto Montoro, Ivette Fuentes,
Ángeles Ulloa y José Antonio Michelena; y como mecacopistas Josefina
Tobar, Doribal Enríquez y Grisel González; y en la realización y composición
computarizada (que en sus inicios fuera realizada por Josefina Tobar)
Humberto Rivero, José C. Chateloin y Evelio T.Reyes. Otros colaboradores
a lo largo de estos años han sido José Ramón Areán, Osvaldo Fuster y
Alfredo Zaldívar en la fotocopia y la impresión. La revista ha tenido
un diseño único, a cargo de Rogelio García Rodríguez.
Volver
a la Portada