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Alocución, 9 de enero de 2022, Fiesta del Bautismo del Señor

Hoy, 9 de enero, domingo siguiente a la Solemnidad de Epifanía, es decir manifestación del niño Jesús a todos los pueblos representados por los Reyes Magos, la Iglesia celebra el bautismo del Señor. Hoy, en todas las Iglesias católicas del mundo escuchamos el evangelio según San Lucas capítulo 3 versículos 15 y siguiente.
(EVANGELIO)
Jesús fue bautizado por Juan, el bautista, en medio de una multitud que estaba al lado de Jesús para también bautizarse. El bautismo de Juan se celebraba para la conversión hacia una vida mejor y perdonar los pecados. El bautismo de Cristo es una manifestación de la Santísima Trinidad. El Espíritu Santo se hace presente en forma de paloma y Dios Padre habla: “Tú eres mi hijo, el amado, el elegido, el predilecto”; y el hijo es bautizado”. Nuestro bautismo es así. El Espíritu Santo se hace presente mediante el agua derramada sobre nuestra cabeza y perdonados nuestros pecados, recibimos la vida de hijos de Dios, quien afirma también que nosotros somos sus hijos, y nosotros decidimos con esta gracia y bendición del bautismo, vivir como Cristo, servir como Cristo, perdonar como Cristo, crucificarnos por amor en favor del prójimo como Cristo y después resucitar como Él e ir a la casa de Dios Padre, que nos pertenece por derecho propio porque somos sus hijos. Así como en el carnet de identidad está la fecha de nuestro nacimiento, así es agradable tener en la sala de la casa la partida de nuestro bautismo, donde aparecen los nombres de nuestros padres, abuelos, padrinos y la fecha del bautismo y el sacerdote o diácono que nos bautizó. Es bonito también celebrar el día de nuestro bautismo. Envíanos la fecha del bautismo y les enviaremos una felicitación por ese gran día en que comenzamos a ser hijos de Dios.
(CANTO)
Santo Tomás de Aquino nos dice: “Los sacramentos de la Iglesia se distinguen en sacramentos de la iniciación cristiana, bautismo, confirmación y eucaristía. Sacramentos de la curación, penitencia y unción de los enfermos, y sacramentos al servicio de la comunión y de la misión; orden sacerdotal y matrimonio. Todos corresponden a momentos importantes de la vida cristiana y están ordenados a la eucaristía como a su fin específico”.
¿Qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre el bautismo? ¿Cómo se realiza la iniciación cristiana? La iniciación cristiana se realiza mediante los sacramentos que ponen los fundamentos de la vida cristiana. Los fieles renacidos en el bautismo se fortalecen con la confirmación y son alimentados con la eucaristía.
¿Con qué nombre se conocen el primer nombre de la iniciación? El primer sacramento de la iniciación recibe, ante todo, el nombre de bautismo, en razón del rito central con el cual se celebra. Bautizar significa sumergir en el agua. Quien recibe el bautismo es sumergido en la muerte de Cristo y resucita con Él como una nueva criatura. Se llama también baño de regeneración y renovación en el Espíritu Santo e iluminación, porque el bautizado se convierte en hijo de la luz. ¿Desde cuándo y a quién la Iglesia administra el bautismo? Desde el día de Pentecostés, la Iglesia administra el bautismo al que cree en Jesucristo. ¿En qué consiste el rito esencial del bautismo? El rito esencial del bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza, mientras se invoca el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. ¿Quién puede recibir el bautismo? Puede recibir el bautismo cualquier persona que no esté bautizada. ¿Por qué la Iglesia bautiza a los niños? La Iglesia bautiza a los niños puesto que, naciendo con el pecado original, necesitan ser liberados del poder maligno y trasladados al reino de la libertad de los hijos de Dios. ¿Qué se requiere para ser bautizado? A todo aquel que va a ser bautizado se le exige la profesión de fe, expresada personalmente en el caso del adulto o por medio de sus padres y de la Iglesia en el caso del niño. El padrino o la madrina y toda la comunidad eclesial tienen también una parte de responsabilidad en la preparación al bautismo, así como en el desarrollo de la fe y de la gracia bautismal. ¿Quién puede bautizar? Los ministros ordinarios del bautismo son el obispo, el presbítero y también el diácono. En caso de necesidad, cualquiera puede bautizar, siempre que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia. Éste derrama agua sobre la cabeza del candidato y pronuncia la fórmula trinitaria bautismal: “Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Amén.
(CANTO)
¿Qué ocurrió el día de nuestro bautismo? El sacerdote o el diácono recibió a nuestros padres que nos cargaban y a nuestros padrinos. Hubo un diálogo.
¿Qué piden a la Iglesia?
El bautismo.
¿Saben que están obligados a educar en la fe al niño que hoy es bautizado y los padrinos han de ayudar a los padres en esta misión educativa?
Después escuchamos la Palabra de Dios y el sacerdote o el diácono nos explicaron el fragmento leído de la Biblia. Después hubo oraciones por el niño o niña, por sus papás, padrinos y familiares, y se invocaron a los santos, muy especialmente al santo o a la santa cuyos nombres llevan los bautizados. Después se bendijo el agua. A continuación, renunciamos al mal El sacerdote o el diácono preguntaron y los familiares del bautizado respondieron.
Renuncian a negar a Dios, a insultarlo, a ser ingratos con Él.
Sí, renuncio.
Renuncian al desprecio de los mayores, al aborto, al desenfreno sexual, al robo, a la calumnia, al chisme, al adulterio y a la envidia.
Sí, renuncio.
Creen en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo, de la tierra, y de la maravillosa familia humana.
Sí, creo.
Creen en Jesucristo, Hijo de Dios desde la eternidad y que se hizo hombre en el seno virginal de María, nació pobre en la cueva de Belén, pasó haciendo el bien, perdonó a los pecadores, sanó a los enfermos, murió en la cruz para el perdón de los pecados, resucitó y vive para siempre junto a Dios Padre.
Sí, creo.
Creen en el Espíritu Santo que es Dios y la tercera persona de la Santísima Trinidad, capaz de lograr los hermosos sueños que tienen con estos niños.
Sí, creo.
Creen que la Virgen de la Caridad es la madre de Cristo y de todos los cubanos.
Sí, creo.
Creen en un solo bautismo, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna.
Sí, creo.
A continuación, derramaron el agua sobre nuestra cabeza diciendo:
Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
A continuación, nos untaron el aceite crisma para que pudiéramos vivir como sacerdotes, es decir, entregar la vida a Dios; como profetas, que es hablar en vez de Dios; como reyes, que es establecer el reino del amor. Después nos colocaron una vestidura blanca, signo de las virtudes cristianas y nos invitaron a conservar estas virtudes hasta la vida eterna. Y seguidamente, nuestros padres encendieron una vela del llamado Cirio Pascual, signo de la luz de Cristo resucitado y nos pidieron que camináramos siempre como hijos de la luz. Como hijos de Dios nuestros familiares rezaron en nombre nuestro, si éramos niños, el Padre Nuestro.
(CANTO)
También nos llevaron delante de la Virgen, nos presentaron delante de ella para que la escucháramos: “Hagan lo que Jesús les dice”.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Y la ceremonia del bautismo concluyó con la bendición de Dios.
(CANTO)
Desde la antigüedad, Tertuliano nos habla sobre el bautismo. “El agua siempre acompaña a Cristo. También Él llega a ser bautizado en el agua. Invitado a las bodas, es con el agua con lo que inaugura la primera prueba de su poder de hacer milagros. Mientras predica invita a los sedientos a beber su agua de eternidad. Cuando habla de la Caridad señala una obra de amor: ‘el solo dar un vaso de agua a uno de sus semejantes’. Toma un poco de sosiego junto a un pozo, camina sobre el agua, le gusta pasar de una a otra parte del lago, y sirve el agua a sus discípulos. Hasta en la pasión se pueden encontrar testimonios a favor del bautismo. Cuando es condenado a la crucifixión, aparece también el agua, esta vez por las manos de Pilato. Cuando es traspasado, de su costado sale el agua y la lanza del soldado no hace otra cosa”.
(CANTO)
¡Qué maravilla que un fruto bendito familiar haya recibido la bendición del bautismo, por el cual somos hijos de Dios Padre! ¡Qué maravilla que esta criatura bautizada se sienta protegida por el papá Dios, quien nunca nos deja abandonados! ¡Qué maravilla enseñar el camino de Jesucristo, por el cual nunca nadie se ha perdido, a quien la mamá ha llevado dentro del seno materno! ¡Qué maravilla poder leer todos unidos, en familia, la Sagrada Escritura, comentar el texto bíblico, vivirlo y enseñarlo! ¡Qué maravilla hacer de nuestra casa un lugar de amor, concordia familiar, un palacio de paz, a donde todos quieran regresar temprano! ¡Qué maravilla dar gracias a Dios por las personas que forman nuestras familias y por nuestros padrinos! ¡Qué maravilla estar todos bautizados, hijos de Dios, hermanos de todos! ¡Qué maravilla vivir como hijos e hijas de la Virgen María de la Caridad!
(CANTO)
Este domingo por la noche comienza el retiro anual de nuestros sacerdotes. Tiempo de oración, de reflexión, tiempo de meditación. Rezamos por ellos.
Dios Padre, quienes pensaste y creaste para ser sacerdotes, quieren hablar contigo y escucharte y salir con rostros resplandecientes.
Señor Jesucristo, quienes elegiste para estar contigo, desean conversar contigo, contarte sus ilusiones, esperanzas y dificultades. Escúchalos y diles lo que quieres.
Espíritu Santo, quienes ungiste sacerdotes, anhelan renovar la unción y entregarse apasionadamente al Reino sin cansarse. Fortalécelos.
Santa María de la Caridad, ruega por tus hijos para que en estos días haya odres nuevos para el vino siempre nuevo de tu Hijo.
San Ignacio de Loyola acompaña a tu discípulo el padre Javier Vidal y pueda dejar una creciente santidad en los ejercitantes. Amén.
Y la bendición de Dios Padre, que nos creó para constituir una bella familia; la bendición de Jesucristo, camino por el cual nunca nadie se ha perdido; la bendición del Espíritu Santo, que es consuelo para nuestros enfermos y para todos los que sufren, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

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