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Homilía de S.E.R. Cardenal Juan García en la Misa Crismal

Estimados todos: ungidos, profetas, sacerdotes, pastores, reyes, maestros, testigos, ministros, servidores por los sacramentos del bautismo y el orden sacerdotal.

Damos gracias a Dios quien antes de estar en el seno materno nos conocía y nos separó y consagró para dar buenas noticias, anunciar a los cautivos la libertad y el año de gracia del Señor.

Damos gracias a nuestra mamá y papá ya que, en el seno materno, sin saberlo nosotros, y teniendo una asombrosa intuición nuestros padres, ellos nos rociaron con una llovizna sacerdotal. A ustedes, queridas madres y padres, queremos darles gracias. Y cantamos a Dios por ustedes: Te damos gracias, Señor.

Damos gracias al Espíritu Santo, quien por medio del sacerdote que nos bautizó, el obispo que nos confirmó, el padre que nos dio la primera comunión, el que nos confiesa, el que ha estado cerca de nuestra familia en alegrías y penas, el que nos propuso para ir al seminario, este mismo Espíritu fue modelando nuestro ser sacerdotal.

Gracias a Dios por la comunidad en la que nacimos a la fe, nos educamos en la fe, crecimos en la fe, vivimos la fe. Es de bien nacidos ser agradecidos.

Quien nada agradece, cualquier mal merece.

Quien no agradece una rosa no agradecerá ninguna cosa.

Gracia pedida, velas encendidas, gracia lograda, ni velas ni nada.

Gracias a tantas personas por las cuales de una u otra manera, somos sacerdotes.

Les pedimos a todos, especialmente a nuestros familiares y a toda la Iglesia que recen para que nunca digamos: Tengo que celebrar, bautizar, evangelizar. Sino decir: Quiero celebrar, bautizar, evangelizar.

Cuando quiero no hay cansancio que me detenga. Cuando tengo que, la misión se puede convertir en carga pesada.

Rogamos que lo soñado en el seminario, lo prometido el día de la ordenación, los propósitos formulados, la entrega anunciada públicamente, los votos religiosos, no los desaparezca el tiempo, la negligencia, la rutina, la falta de oración.

Nos dijeron el día de la ordenación: Imita lo que conmemoras. Imitemos al Cordero, al caminante, al evangelizador, al samaritano, al orante, al sembrador, al Crucificado, al Resucitado.

Esperamos ser más santos en esta Semana Santa. Será muy fácil si esta querida Iglesia aquí reunida reza todas las mañanas, todas las tardes, todas las noches y muy especialmente este Jueves Santo por sus sacerdotes. Sería muy bueno que se lo dijeran a su sacerdote, a su hijo sacerdote, a su amigo sacerdote.

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