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Homilía pronunciada por S.E.R. cardenal Juan de la Caridad García.

En el camino hacia la santidad nos ilumina el venerable Padre Félix Varela y Morales con su fe, esperanza y caridad.

Antes de morir, cuando el Padre Aubril le iba a dar el viático, alimento para llegar a la vida eterna, dijo estas palabras: Tengo que cumplir una promesa que hice mucho tiempo antes de ahora. Tengo que hacer en este momento de mi muerte como lo he hecho durante mi vida, una profesión de fe en la presencia real de Jesucristo en la Sagrada Eucaristía y mirando fijamente hacia la hostia consagrada exclamó: Creo firmemente que esta hostia, que usted tiene en sus manos, es el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo bajo la apariencia del pan.

Esta fe del Venerable Padre Félix Varela y Morales le tenemos todos nosotros como muchos otros santos y como el arzobispo Evelio Díaz que compuso un bello poema sobre la Eucaristía.

¡Benditos los que celebran y participan en misa todos los días!

¡Benditos los sacristanes y sacristanas, quienes logran que la liturgia de la Iglesia se acerque a la liturgia del cielo! Me gustaría conocer sus nombres.

El Venerable Padre Félix Varela nos ha ofrecido un ejemplo de caridad. Los pobres y los enfermos fueron siempre particular objeto de su atención. Los visitaba en todas las partes de la ciudad y se sabe que muchas veces se presentó en la cuarentena solicitando que se le permitiese entrar en los buques, por apestados que estuviesen, para visitar allí a los enfermos que necesitasen auxilios espirituales. Durante el cólera en el 1832 prácticamente vivía en los hospitales.

¡Benditos los que celebran la Unción de los enfermos a quienes lo piden y llegan a tiempo!

¡Benditas las cocineras que sirven a los enfermos, deambulantes y necesitados! Me gustaría conocer sus nombres.

También nos muestra el camino de la caridad el Beato José Olallo Valdés, dejado en el torno de la Real Casa Cuna de San José en la calle Muralla no. 60, donde hay una tarja que dice: Mi padre y mi madre me arrojaron de sí. La caridad divina me recoge aquí. Es muy significativo que en el frontispicio en el cementerio de Colón la imagen de la Caridad esté colocada por encima de las imágenes de la Fe y la Esperanza.

El Venerable Padre Félix Varela nos ofrece un ejemplo de esperanza. Él enseñó filosofía, teología, catecismo. Al enseñar las verdades de Dios, de la Iglesia y de la persona humana, sembró esperanza.

El Padre Félix Varela soñaba:

“Vuelvo a ver la armonía de las grandes familias que componen el género humano y el restablecimiento del imperio de la razón usurpado por tanto tiempo por los que falsamente se titulan sus cultivadores. Vuelvo a ver la súbita y asombrosa cura de las dolencias del corazón humano. Vuelvo a ver la correspondencia entre el cielo y la tierra y reconozco la sabiduría de un ser infinito que no pudo establecer entre ellos discordancia.

Vuelvo a ver la religión pura en toda su belleza”. (De las Cartas a Elpidio).

¡Benditos los que enseñan las verdades de Dios, de la Iglesia, de la persona humana! En este camino de la enseñanza nos ilumina el Padre Antonio Rodríguez, cuyas conversaciones eran todas enseñanzas.

Me gustaría conocer los hombres de quienes enseñan Filosofía, Teología, Catecismo, Valores.

Tiempos malos y sacerdotes, monjas, y laicos con pensamientos de que no se puede hacer nada; ¡qué desastre!

Tiempos malos y sacerdotes, monjas y laicos incansables por el Reino de Dios, que brincan todos los obstáculos, tiempos animaos. ¡Animaos!

Tiempos malos y sacerdotes, monjas y laicos animaos, tiempos gloriosos y después la vida eterna.

Santos y Santas que estuvieron en este templo cuyo olor a santidad sentimos hoy aquí, ayúdennos a vivir las virtudes heroicas del Venerable Padre Félix Varela.

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