Homilía de S.E.R. cardenal Juan de la Caridad García por los cincuenta años sacerdotales del padre Mario Aguilar
Damos gracias a Dios Padre, por haber creado a Mario César y Julia Bernarda, de quienes por el amor matrimonial surgió el fruto bendito de Mario César Urbano Aguilar Donazar.
¡Que maravilloso regalo!
Damos gracias a Jesucristo quien lo eligió y lo llamó para ser Maestro, Sacerdote y Pastor.
¡Cuántos evangelios, catecismos, orientaciones, consejos luces enseñados a niños, adolescentes, jóvenes, matrimonios, adultos, ancianos!
Ni tú, Padre Mario César Urbano, te imaginas los frutos no contados que están presentes y multiplicados por Pinar del Rio y lo que más le ha gustado a tu pueblo es que has hecho fe viva lo que enseñas.

Gracias, P. Mario César Urbano, por ser pastor de ovejas perdidas, dañadas, abandonadas, enfermas y gastar tanto tiempo, oración, sudor y lágrimas para salvarlas. Ellas no han olvidado, a pesar del tiempo, la misericordia de Dios manifestada por medio de tu pastoreo.
Gracias, Espíritu Santo, por ungir sacerdote al P. Mario César Urbano y mantener viva y resplandeciente esa unción que santifica al pueblo aun en medio de la enfermedad y el dolor.
Gracias, Virgen María de la Caridad y de las Nieves, que cargas a tu hijo sacerdote y lo sostienes y le recuerdas: No te entristezcas ni llenes de angustia, ¿acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?
Gracias rectores y formadores de los seminarios Buen Pastor y San Carlos y San Ambrosio: la buena semilla plantada sigue dando fruto.
Gracias, Iglesia de Cristo en Pinar por entregarnos tan buen colaborador de los obispos.
Gracias a todos los que rezan, auxilian y acompañan al P. Mario César Urbano. Dios nunca olvidará lo que hacen.
Gloria al Padre que te creó.
Gloria al Hijo que te eligió.
Gloria al Espíritu que te ungió.
San Rosendo, ruega por tu hijo.
San Francisco Javier, ruega por nuestros jóvenes y puedan seguir a Cristo como tú y el P. Mario César Urbano.