Noticias

Alocución 28 de enero de 2024

(Canto)

Hoy, 28 de enero, cuarto domingo del tiempo ordinario litúrgico escuchamos en todas las iglesias católicas el evangelio según San Marcos, capítulo 1, versículos 1 al 28.

(Evangelio)

En la sala de encuentros para leer la Palabra de Dios y rezar, llamada sinagoga, todos alaban a Jesús porque enseña con autoridad.

No sólo lo que hace con las palabras sino además con las acciones de cercanía y amor. El Señor Jesús no es ajeno a los gritos de aquel hombre que poseía un espíritu inmundo. Para todos los que estaban en la sinagoga el enfermo estaba dominado en el cuerpo y en el espíritu por el demonio.

El que enseña resplandece por su vida, por vivir lo que enseña y el demonio reconoce esta luz y califica a Jesús Santo de Dios y también al que enseña auténticamente.

Y el Santo de Dios expulsa al demonio de aquel pobre hombre que recupera la paz, y es sanado en su mente y en su alma. Feliz él, feliz la familia, feliz el pueblo.

Para enseñar con autoridad como primera condición necesitamos la fidelidad a lo que enseñamos. Los hijos saben si sus padres viven lo que les exigen a ellos y si son auténticos estos padres, los hijos escucharán fácilmente y tomarán el camino señalado.

El que enseña ha de caminar con el discípulo y apoyarlo en las dificultades que se puedan presentar. En la ordenación de los diáconos el obispo les dice:

“Recibe el evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees y lo que has hecho fe viva, enséñalo y cumple aquello que has enseñado”.

Siempre hay oportunidad de enseñar con el ejemplo la enseñanza y la corrección fraterna, nos corresponde hacerlo a nosotros, discípulos de Jesús.

(Canción)

El Papa Francisco nos habla como uno es llamado para ser discípulo de Jesús y enseñar:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy relata la vocación de los primeros discípulos. Llamar a los demás para unirse a su misión es una de las primeras cosas que Jesús cumple al comienzo de la vida pública: se acerca a algunos jóvenes pescadores y los invita a seguirlo: «Síganme y los haré pescadores de hombres». Y esto nos dice una cosa muy importante: el Señor ama implicarnos en su obra de salvación, nos quiere activos col Él, nos quiere responsables y protagonistas. Un cristiano que no es activo, que no es responsable en la obra de anunciar al Señor, y que no es protagonista de su fe, no es un cristiano o, como decía mi abuela, es un cristiano “al agua de rosas”, superficial.

Por sí mismo, Dios no tendría por qué hacerlo, pero lo hace, a pesar de que implica asumir tantas de nuestras limitaciones: todos somos limitados, de verdad pecadores, y Él carga con nuestros pecados. Fijémonos, por ejemplo, en cuánta paciencia tuvo con los discípulos: a menudo no comprendían sus palabras, a veces no se llevaban bien entre ello, durante mucho tiempo no lograron acoger aspectos esenciales de su predicación, por ejemplo, el servicio. Sin embargo, Jesús los eligió y siguió creyendo en ellos. Esto es importante, el Señor nos eligió para ser cristianos. Y nosotros somos pecadores, cometemos una tras otra, pero el Señor sigue creyendo en nosotros. Esto es maravilloso.

De hecho, llevar la salvación de Dios a todos ha sido por Jesús la felicidad más grande, la misión, el sentido de su existencia o, como Él dice, su alimento. Y en cada palabra y acción con la que nos unimos a Él, en la hermosa aventura de donar amor, se multiplican la luz y la alegría: no sólo a nuestro alrededor, sino también en nosotros. Anunciar el Evangelio, entonces, no es tiempo perdido: es ser más felices ayudando a los demás; es liberarse de sí mismo ayudando a los demás a ser libres; ¡es hacerse mejores ayudando a los demás a ser mejores!

(Canción)

 

Enseñar implica dificultades, a veces recibir ingratitudes, pero vale la pena siempre enseñar e indicar el camino de la felicidad a todos.

Un jinete vio que un escorpión venenoso se introducía por la garganta de un hombre que dormía tumbado en el camino.

El jinete bajó de su cabalgadura y con el látigo despertó al hombre dormido a la vez que le obligaba a comer unos excrementos que había en el suelo. Mientras, el hombre chillaba de dolor y asco:

¿Por qué me haces esto? ¿Qué te he hecho yo?

El jinete continuaba azotándolo y obligándole a comer los excrementos. Instantes después, aquel hombre vomitó arrojando el contenido del estómago con el escorpión incluido. Comprendiendo lo ocurrido, agradeció al jinete el haberle salvado la vida, y después de besarle la mano insistió en entregarle una humilde sortija como muestra de gratitud. Al despedirse le preguntó:

-Pero ¿por qué sencillamente no me despertaste? ¿Por qué razón tuviste que usar el látigo?

-Había que actuar rápidamente -respondió el jinete-. Si solo te hubiera despertado, no me habrías creído, te habrías paralizado con el miedo o habrías escapado. Además, de modo alguno hubieses tomado los excrementos, y el dolor de los azotes provocaba que te convulsionases, evitando que el escorpión te picara.

Dicho lo cual, partió al galope hacia su destino.

No lejos de allí, dos hombres de una aldea vecina habían sido testigos del episodio. Cuando regresaron junto a sus paisanos, narraron lo siguiente:

-Amigos, hemos sido testigos de unos hechos muy tristes que revelan la maldad de algunos hombres.

Un pobre labrador dormía plácidamente la siesta a la vera de un camino, cuando un orgulloso jinete entendió que obstaculizaba su paso. Se bajó de su caballo y con el látigo comenzó a azotarlo por tan mínima falta. No contento con eso, le obligó a comer excrementos hasta vomitar, le exigió que le besara la mano y además le robó una sortija. Pero no se preocupen, a la vuelta de un recodo hemos esperado al arrogante jinete y le hemos propinado una buena paliza por su deplorable acción.

Así pasa. Al enseñar muchas personas no nos entienden, pero el gozo y la alegría de haber encaminado al bien a otra persona nos hace felices a pesar de las críticas.

(Canción)

Pensamientos de José Martí:

-No pueden parecer leales al hijo, los que no fueron leales a la madre.

-Vidas juntas- alma sola: esto es amor.

-Amor que huye de los vigilantes ojos del hogar es criminal e impuro amor.

Amor es que dos espíritus se conozcan, se acaricien, se confundan, se ayuden a levantarse de la tierra, se eleven de ella en un solo y único ser:-nace en dos con el regocijo de mirarse:- alienta con la necesidad de verse: – concluye con la imposibilidad de desunirse.      No es torrente, es arroyo; no es hoguera es llama; no es ímpetu, es paz.

El amor perdido es un presagio de los infernales sufrimientos.

Toda felicidad de la vida, mi hermana Amelia, está en no confundir el ansia de amor que se siente a tus años con ese amor soberano, hondo y dominador que no florece en el alma sino después del largo examen, lento conocimiento, y fiel y prolongada compañía de la criatura en quien el amor ha de ponerse.

El amor es una rosa al revés, porque tiene las espinas dentro.

Por el amor se ve. Con el amor se ve. El amor es quien ve. Espíritu sin amor, no puede ver.

Amar no es más que el modo de crecer.

-El que ama es oro. El que ama poco, con trabajo, a regañadientes, contra su propia voluntad, o no ama, y no es oro.

Si amoríos estériles te agitan, déjalos morir sin pena, que pierde el hombre para la vida verdadera todo el tiempo que en ello malgasta.

(Canción)

 

Padrenuestro…

Dios te salve, María…

Y la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes, sobre sus familias, sobre quienes han hecho posible esta emisión y permanezca para siempre. Amén.

(Canción)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *