Noticias

 Alocución 31 de marzo de 2024

 

Canción

Hoy, 31 de marzo, celebramos en todas las iglesias cristianas la Resurrección del Señor y a partir de hoy y hasta dentro de 50 días los cristianos se saludan así: Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado.

En la Vigilia Pascual de ayer y en algunos templos en la madrugada de hoy, se bendijo una gran vela, llamada cirio pascual, que representa a Cristo.

Si tuviéramos una vela, la encendemos durante los 7 domingos siguientes simbolizando que la luz de Cristo ilumina toda nuestra vida.

Y así comienza esta liturgia de la luz: Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega, suyo es el tiempo y la eternidad.  A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu. Amén.

Canción

En esta liturgia de Resurrección se leen 7 lecturas bíblicas del Antiguo Testamento con sus respectivos salmos y dos lecturas del Nuevo Testamento.

Resumimos el mensaje de cada lectura.

Primera lectura: Vio Dios todo lo que había hecho y era muy bueno. Génesis, capítulo 1 y siguientes.

Canción

Segunda lectura: El sacrificio de Abraham, nuestro padre en la Fe. Génesis, capítulo 22, versículos 1 al 18.

Canción

Tercera lectura: Los israelitas entraron en medio del mar Rojo a pie seco. Éxodo, capítulo 14.

Canción

Cuarta lectura: Con misericordia eterna, te quiere el Señor. Isaías 54, versículos 1 al 14.

Canción

Quinta lectura: Vengan a mí y vivirán, sellaré con ustedes una alianza perpetua. Isaías 55, versículos 1 al 11.

Canción

Sexta lectura: Camina a la claridad del resplandor de Señor. Baruc 3-9 siguientes.

Canción

Séptima lectura: Derramaré sobre ustedes un agua pura y les daré un corazón nuevo. Ezequiel, 36, versículos 16 al 28.

 Canción

Al contemplar tantas maravillas de amor perseverante de parte de Dios, a pesar de la dureza de nuestro corazón cantamos: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

También en esta liturgia de la Vigilia escuchamos un fragmento de la Carta del Apóstol San Pablo a los romanos, capítulo 6, versículos 3 al 11.

El evangelista San Marcos nos anuncia la resurrección del Señor y sus apariciones. Marcos 16, versículos 1 al 20.

(Evangelio)

Hoy se renuevan las promesas del Bautismo. Escuchamos la Palabra de Dios en la carta del Apóstol San Pablo a los romanos, capítulo 6, versículos 1 al 11.

(Evangelio)

Manifestamos nuestra disposición ya dicha el día de nuestro Bautismo. La Iglesia pregunta, nosotros respondemos:

– ¿Renuncian al diablo y a todas sus obras?: Sí, renuncio.

-¿Renuncian al insulto a Dios y a la ingratitud?: Sí, renuncio.

-¿Renuncian al desprecio de las personas mayores, al homicidio, suicidio, aborto y a todo lo que vaya contra la vida?: Sí, renuncio.

-¿Renuncian a la infidelidad matrimonial y a todo lo que vaya contra la belleza del sexo?: Sí, renuncio.

-¿Renuncian al robo, a la calumnia, a la envidia?: Sí, renuncio.

 

¿Creen en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo, la tierra, la naturaleza y la vida humana?

¿Creen en Jesucristo, el Hijo de Dios que es Dios desde la eternidad y se hizo hombre en el seno virginal de María, pasó haciendo el bien, murió en la cruz para el perdón de los horribles pecados de esta humanidad, resucitó y vive para siempre junto a Dios Padre y  nos espera en la casa del cielo?

¿Creen en la Iglesia que es una, fundada por Cristo, santa porque Él es su fundador, católica porque ha sido enviada a evangelizar el mundo entero y apostólica porque procede de los apóstoles?

¿Creen que la Virgen de la Caridad es la Madre de Cristo?

¿Creen en un solo Bautismo, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?

Esta es nuestra Fe, esta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos en profesar, en Cristo, Señor Nuestro.

Canción

Nos unimos a Cristo Resucitado, presente en la comunión y lo sentimos espiritualmente cantando: Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Invoquemos, hermanos, la misericordia de Dios Padre, para nosotros y los que no están en esta santa reunión, y oremos por las necesidades de todos los hombres.

-Por la santa Iglesia de Dios extendida de oriente a occidente: para que el Señor la reúna, purifique y acreciente hasta el fin de los tiempos, roguemos al Señor.

Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado.

-Por nuestro Papa Francisco y por los Obispos de la Santa Iglesia: para que Dios los llene de su -gracia, los ilumine y les dé fuerza, roguemos al Señor. Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado.

-Por la paz de todo el mundo: para que frenen las ambiciones, desaparezcan las enemistades, y brote el amor y la concordia en el corazón de todos los hombres, roguemos al Señor. Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado.

-Por el progreso espiritual y material de todos los pueblos; para que no falte a nadie libertad, escuela, hogar y el pan de cada día, roguemos al Señor. Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado.

-Por los emigrantes, los prisioneros y los que están lejos de sus hogares; para que en todo momento se sientan hijos de la gran familia de Dios, y encuentren consuelo en sus penas, roguemos al Señor. Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado.

-Por todos los que estamos aquí reunidos en el Señor; para que Dios nos conceda perseverar en la fe, y crecer siempre en la caridad, roguemos al Señor. Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado.

 

Padre Nuestro…

Ave Maria…

Canción

Protege, Dios de bondad, con mano poderosa, al pueblo que implora tu misericordia; para que obtenga alivio y consuelo en la vida presente y alcance el gozo eterno. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Inclinamos la cabeza para recibir la bendición:

Los bendiga Dios todopoderoso en esta noche (este día) solemne de Pascua, y que su misericordia los guarde de todo pecado.

Amén.

-Y el que les ha redimido por la resurrección de Jesucristo, les enriquezca con el premio de la vida eterna.

Amén.

-Y a ustedes, que al terminar los días de la Pasión del Señor celebran con gozo la fiesta de Pascua, les conceda también alegrarnos con el gozo de la Pascua eterna.

Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes, sobre sus familias para siempre. Pueden ir en paz, Aleluya, Aleluya.

Amén.

Canción

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *