Parroquia Santa Catalina de Siena y sus feligreses recibieron con gran solemnidad a las imágenes-relicario
Los sagrados restos, inhumados de dos catacumbas romanas, fueron donados por el Papa Pío VII a la Iglesia del Convento de las Madres Dominicas de Santa Catalina de La Habana en el siglo XIX y llevados a Cuba por el Gobernador Eclesiástico de La Habana, el Iltrmo. SR. Santiago José Echevarría y Elguezua, quien sería el primer obispo criollo de Cuba.
Las reliquias óseas fueron recubiertas en seda y colocadas dentro de imágenes de yeso que representan sus rasgos.
El 13 de mayo de 1918 fueron trasladados del antiguo al nuevo convento de las «madres catalinas» en La Habana. Desde esta época han permanecido allí hasta hoy.
Estas imágenes, que habían sufrido el deterioro de los años, fueron recientemente restauradas con la colaboración de los propios fieles, el P. Jorge Luis Pérez Soto y, al que se fueron sumando, manos generosas para transformar el arte en amor y belleza que conmueve.