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Alocución, domingo 8 de septiembre

Alocución 8 de septiembre

 

Gracias a todos los que hacen posible esta emisión radial en el día de la Virgen de la Caridad, Madre y Patrona de todos los cubanos.

Los mambises pidieron al Papa Benedicto XV que la celebración de la Virgen de la Caridad fuera el día de su nacimiento, el 8 de septiembre.

Como hoy es el cumpleaños de la Virgen, de muchos hijos e hijas de la Virgen y muchos que llevan como primer o segundo nombre “Caridad”, celebran su onomástico, lo felicitamos a todos en este día tan especial.

(Canción)

La Virgen fue elegida para ser la Madre del Hijo de Dios hecho hombre. Lo llevó en su vientre materno, lo dio a luz, lo vio crecer, lo escuchó predicar, estuvo al pie de la cruz, lo contempló resucitado, rezó con la Iglesia primitiva y ahora está en la casa del cielo y ruega por sus hijos.

Nos unimos a la fe y a la devoción de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, el Cucalambé, cantando y rezando sus décimas a la Virgen de la Caridad.

En una elevada loma,

Cuya pintoresca cumbre

Se ve brillar a la lumbre

Del astro rey cuando asoma,

Como una blanca paloma

Que vuela en la inmensidad,

Se eleva con humildad

Y una sencillez bendita,

El santo templo que habita

La Virgen de Caridad…

Nosotros también hemos sido elegidos para una misión familiar. La Virgen acompaña a los esposos en su misión familiar y amorosa.

Estimados esposos.

¡Qué maravilla que Dios los haya creado para que se enamoraran, se casaran y constituyeran una bella familia!

¡Qué maravilla vivir unidos durante tantos años de matrimonio natural, fiel, fecundo y sacramental!

¡Qué maravilla haber sorteado, unidos, tantas dificultades, haber sufrido juntos enfermedades, penas, dolores y el amor en medio de tantas tempestades haya crecido!

¡Qué maravilla haber disfrutado tantas alegrías, fiestas, celebraciones propias de ustedes, de los hijos, nietos y demás familiares!

¡Qué maravilla que el amor de hoy sea más grande que el amor primero de la boda!

¡Qué maravilla amarse hoy más que ayer pero no tanto como mañana!

¡Qué maravilla el amor de Dios para ustedes!

¡Qué maravilla el amor de ustedes para con Dios!

¡Qué matrimonio tan maravilloso!

Que el amor de la Virgen los continúe auxiliando y haciéndoles crecer en la paz y la concordia familiar. Amén.

(Canción)

Muchos esposos han tenido la dicha de ser papá y mamá.

Muchos esposos hoy esperan el fruto bendito de su amor.

Estimados esposos que esperan un hijo:

Lo mejor que les ha ocurrido es que, de su mutuo amor, haya venido a la vida un fruto bendito que está en el seno materno.

Esta primera alegría de saber que son papá y mamá se irá multiplicando semana tras semana al notar el crecimiento del fruto bendito y llegará a su culmen cuando nazca el fruto bendito del amor y comenzarán nuevas etapas de alegría, sacrificio y entrega, en la medida en que vaya creciendo la nueva criatura en estatura, sabiduría y bondad.

Por la maravilla de este fruto bendito, todos damos gracias a Dios creador del Amor, de la vida, y del matrimonio natural, fiel y fecundo.

Ponemos en las manos de la Virgen María de la Caridad este regalo de Dios para que Ella lo cuide y le indique el Camino, la Verdad y la Vida que es Jesucristo y así sea feliz en medio de una familia unida para siempre.

La bendición de Dios Padre que los hizo mamá y papá, la bendición de Jesucristo, nuestra mayor felicidad en esta vida y en la eterna, la bendición del Espíritu Santo, que puede lograr un parto feliz y una bella educación, descienda sobre todos ustedes y sobre todas las familias.

(Canción)

La Virgen conoce el sufrimiento de los esposos que no han podido tener hijos. Hoy rezamos a la Virgen por todos estos matrimonios:

Dios te salve, María…

En nuestras casas encendemos una vela para que la Virgen lleve la felicidad esperada a estos esposos.

(Canción)

La Virgen es camino de amor y rompe la cadena del rencor.

Un importante ministro enojado gritó al director de su empresa.

El director llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de que estaba gastando demasiado, porque había un abundante almuerzo en la mesa.

Lu esposa gritó a la hija porque rompió un plato.

La hija dio un puntapié al perro porque le hizo tropezar. El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la calle, porque estaba obstaculizando la salida.

Esa señora fue al hospital para ponerse la vacuna y que le curaran la herida y gritó al joven médico, porque le dolió la vacuna al ser aplicada.

El joven médico llegó a su casa y gritó a su madre porque la comida no era de su agrado.

Su madre, tolerante, acarició sus cabellos diciéndole: “Hijo, prometo que mañana haré tu comida favorita”.

“Tú trabajas mucho, estás cansado y precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama para que puedas descansar en paz. Mañana te sentirás mejor”.

Bendijo a su hijo y abandonó la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos.

En ese momento, se interrumpió el Círculo del Odio, porque chocó con la Tolerancia, la Dulzura, el Perdón y el Amor.

Si tú eres de los que ingresaron en un Círculo de Odio, acuérdate que puedes romperlo con Tolerancia, Dulzura, Perdón y Amor, así como Dios y la Virgen nos enseñan.

(Canción)

La Palabra de Dios que vivió plenamente la Virgen, nos habla hoy a cada uno de nosotros, en la Primera Carta del Apóstol San Juan, capítulo 4, versículos 7 al 21.

¿Cómo seremos felices todos los cubanos? Si vivimos como la Virgen en su casa y pueblo de Nazaret el amor de los esposos se hará más fuerte y nada ni nadie lo podrá romper. El amor del padre y de la madre indicará a los hijos cómo la disponibilidad y el sacrificio por los demás nos llevan a la felicidad verdadera.

Las embarazadas sentirán un mayor cariño, dedicación y entrega al fruto bendito de su vientre.

Las suegras y las nueras, los suegros y los yernos se tratarán como padres e hijos.

Los enfermos se sentirán más atendidos y queridos.

Los hermanos fajados volverán a la fraternidad.

Nadie tomará venganza y se hará presente el perdón y una gran felicidad inundará al pueblo de Cuba.

(Canción)

Santa María de la Caridad, Madre del Señor Jesús, te veneramos con especial cariño y amor.

Te alabamos, Madre y Patrona del pueblo cubano, porque has estado presente en todas las luchas, penas y alegrías de tu pueblo.

Virgen mambisa, proclamada y venerada por nuestros veteranos, te pedimos que hoy como ayer, estés presente en la vida de tu pueblo querido, este pueblo que busca el amor, la comprensión y la unión sincera de todos los cubanos.

Te ofrecemos el esfuerzo de nuestros cristianos, el trabajo de nuestros obreros y campesinos, el estudio de nuestros jóvenes, la sonrisa de nuestros niños, el dolor de nuestros enfermos, el desvelo vigilante y callado de nuestras madres, la soledad de tantos hermanos, viudas y huérfanos, la entrega generosa de nuestros mártires y difuntos, el sentimiento noble y sencillo de nuestro pueblo.

Madre de la Caridad, que llegue hasta tu altar de El Cobre, tan amado y venerado, las súplicas que te presentamos. Amén.

(Canción)

El Apóstol San Juan en su evangelio, capítulo 19, versículos 25 al 27, nos narra cómo Cristo nos regala a la Virgen como madre nuestra.

Si alguien tiene dificultades y ha perdido la esperanza, mire la imagen de la Virgen, la estampa de la Virgen y Ella le dice: “No tengas miedo, acaso no estoy yo aquí que soy tu mamá”.

Si alguna persona desea que recemos por un familiar o amigo enfermo, llame al teléfono 78624000  y diga el nombre de la persona enferma. Colocaremos este nombre bajo la imagen de la Virgen de la Caridad en su Iglesia de la Caridad de La Habana el 8 de septiembre. Algo bonito sucederá.

(Canción)

Tú, que bondadosa y pía,

consuelas el trance fiero

del náufrago marinero

que en ti con fervor confía.

Tú, cuyo nombre lo guía

al puerto de salvación:

Tú, para quien nunca son

los tristes clamores vanos,

no niegues a los cubanos

tu sublime protección.

La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos los cubanos y permanezca para siempre. Amén.

(Canción)

 

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