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ANIVERSARIO 48 DE ORDENACIÓN SACERDOTAL DE MONS. RAMÓN SUÁREZ POLCARI

✍️ Pbro. Elixander Torres Pérez
Celebración de la Santa Misa presidida por Mons. Ramón Suárez Polcari por sus 48 años de ministerio sacerdotal.
«Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la Cruz del Señor». [Del Ritual de Ordenación Sacerdotal]
Si bien el emblemático Carlos Gardel afirmó «que veinte años no es nada», personalmente considero que 48, si no son un récord, son un muy buen average.
El día 12 de diciembre de 1976, día de «Ntra. Sra. de Guadalupe, 4 diáconos transitorios recibieron en la S.M.I. Catedral de La Habana la Ordenación Sacerdotal de manos de Monseñor Francisco Oves Fernández, el Arzobispo de aquel entonces.
Aquellos jóvenes de ayer: Norberto, Ramón, René y Manuel, sirvieron de corazón a la Iglesia y hoy día -de distintas maneras- continúan haciéndolo. Dos de ellos, desde la Casa del Padre: el P. Manuel Ortega y Mons. René Ruiz Reyes. Los otros dos, todavía «en el ruedo»: el P. Norberto López López, quien actualmente es Monje Benedictino y nuestro querido Mons. Ramón Suárez Polcari quien es Vicario General y Canciller de la Arquidiócesis de la Habana.
Esta, fue una tarde de fiesta en la Parroquia del Espíritu Santo. Algunos de los exalumnos de «Historia de América» e «Historia de la Iglesia Católica en Cuba» del Seminario San Carlos y San Ambrosio, amigos cercanos, religiosas, hermanos en el ministerio sacerdotal y Caballeros de Colón, tuvimos la dicha de acompañar a «nuestro Monseñor Polcari», en la celebración eucarística por el 48 aniversario de su Ordenación Sacerdotal.
Hoy nos alegramos grandemente por el servicio fiel y feliz del «padre Polcari», a quien nuestro Arzobispo quiso regalarle 48 bombones, y una de las ancianas que asiste al comedor Parroquial del Espíritu Santo, gestionado por monseñor, se emocionara hasta las lágrimas al cantarle: ¡feliz cumpleaños!
El P. Jorge Luis Pérez Soto, quien pronunció la homilía de la Santa Misa, tiene razón al señalar que «el sacerdocio de Monseñor Polcari es un testimonio de amor a Cuba y a la Iglesia, y un signo de esperanza en medio de nosotros», y al afirmar que «su sacerdocio no se muestra a sí mismo, no es autoreferencial, sino que señala a lo esencial: nos conduce a Aquel que es nuestra salvación y la fuente de su sacerdocio».
Al finalizar la Misa, entonamos con espíritu filial, el «Salve Regina» pidiendo a la «madrecita del Cielo», Ntra. Sra. de Guadalupe, continúe bendiciéndolo y sosteniéndolo en todo momento, especialmente en los de mayor dureza o vulnerabilidad.
A él, y también a nosotros, la «morenita del Tepeyac» nos recuerda aquello que le dijo a Juan Diego en aquella mañana fría de diciembre: «Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, no dejes que nada te asuste ni te aflija, que no se turbe tu corazón… ¿No estoy aquí, yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo?»
Gracias, querido Monseñor, por tu sí a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, por tu perseverancia, tu sabiduría y tus consejos. ¡Gracias por tu testimonio de vida y tu ministerio sacerdotal!

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