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Alocución 12 de mayo de 2024. Día de las Madres

(Canción)

Hoy, domingo 12 de mayo, Día de las Madres, escuchamos el evangelio según San Juan, capítulo 19, versículos 25 al 27.

(Evangelio)

Y rezamos a nuestra Madre del cielo: Ave María…

Rezamos por nuestras madres difuntas:

Santa María de la Caridad,

tú estuviste al pie de la cruz donde moría tu hijo.

Tú conoces el dolor que siento por la muerte de mi mamá

a quien he amado tanto,

ruega ahora por mí que lloro como tú lloraste,

recuérdame que la muerte no es el final

sino que Dios nos llevará a su casa del cielo,

perdonó con la muerte de Cristo en la cruz

nuestros pecados y premiará toda obra buena.

Consuélame, ayúdame y dame la esperanza

que un día, después de cumplir lo que me aconsejó mi mamá,

Dios me reunirá con ella en la casa del cielo. Amén.

(Canción)

¿Qué es una mamá?

Una mamá es un regalo de Dios, el más bello del mundo. En el concurso donde seamos jurado no hay princesa que pueda ganarle, porque ella es la más linda y la más buena.

Una mamá es la primera sonrisa, la primera caricia, el refugio seguro, la comida puntual, la primera oración: es la caricia de Dios.

Una mamá es la primera lección, el beso más dulce, el primer gesto de amor, el abrazo más cálido, la natilla más rica, los zapatos más limpios, la ropa más perfumada; pero una mamá también es el cintazo más fuerte, un castigo severo, una medicina amarga, una inyección que duele por culpa de aquella dichosa desobediencia que nos enfermó de amigdalitis.

A una mamá siempre la podemos encontrar allí, cuando queremos que esté y cuando no lo queremos; una mamá siempre se mete en todo y siempre tiene la solución para nuestros problemas, porque ella lo sabe todo.

Las mamás son: hadas madrinas; acusonas, sobre todo con papá cuando nos hemos portado re-mal, pero también son nuestras alcahuetas cuando tienen que defendernos del cinto de papá. Las mamás son adivinas: siempre saben dónde estamos y qué hacemos, aunque no se lo digamos; son cuenteras (las mejores del mundo), si escribieran un libro con los cuentos que ellas inventan, existieran miles de versiones de un mismo cuento, ése que es el que más nos gustó, pero que era de su invención y que cada vez que se lo pedimos surge otra versión. Una mamá puede ser un conejo o un lobo, o una araña; pero también es nuestra primera amiguita, lo que desearíamos ser; el soldado perfecto, que teme tanto hacernos daño que siempre deja que le ganemos.

Una mamá es aquella mujer de sonrisa perenne, que guarda todas las cosas en su corazón y luego las medita; la que no se acuesta hasta que no lleguemos, la que pregunta mucho o que no pregunta nada; la que siempre añoramos y a la que siempre vamos.

Una mamá es la maestra de siempre, el consejo oportuno, ése que nos anuncia el mal que podemos sufrir, antes de que suceda y cuando sucede nos acordamos de sus palabras, qué no quisimos escuchar; pero una mamá también quisiera ser el escudo, que nos proteja de los infortunios de la vida; la hacedora de milagros, que pudiera convertir nuestras vidas en eterna felicidad.

Una mamá es la oración constante de petición, expresada en cada instante de la vida por los hijos y de agradecimiento por ellos a Dios.

“Una mamá… es mi mamá”

(Canción)

Las mamás vienen de todos los tamaños, colores y formas. Traen alegría y esperanza.

Ellas manejan, vuelan, caminan, corren o escriben por correo electrónico para demostrarte cuanto les importas.

Hospedan en el vientre otras almas, los ofrecen al mundo y después quedan ciegas, ante la belleza de los hijos que engendraron.

Dan las alas y enseñan a volar, pero no quieren verlos partir, aun sabiendo que no son su propiedad.

Piensan con el corazón, actúan por la emoción y vencen por el amor. Aman incondicionalmente

Ellas sonríen cuando quieren gritar, cantan cuando quieren llorar.  Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas.

Luchan por lo que quieren.  No toman un “no” por respuesta cuando creen que hay una mejor solución.

Andan sin zapatos nuevos para que sus hijos los puedan tener.

Experimentan miles de emociones en un solo día, y transmiten cada una de ellas con una sola mirada.

Saben que un beso y un abrazo pueden curar un corazón herido. Andan buscando la perfección y viven tratando de buscar disculpas para los errores de aquellos a quienes aman.

Como alquimistas transforman en luz y sonrisas los dolores que sienten en el alma, solo para que nadie lo note, y aún tienen fuerzas para dar consuelo a quien se acerca a llorar sobre su hombro.

Ellas dan compasión e ideales, dan apoyo moral a sus hijos y familiares.  El corazón de una madre es lo que hace al mundo girar. “Muchas felicidades hoy y siempre”

(Canción)

Gracias, mamá, por llevarme en tu vientre materno, ser feliz por ser yo tu fruto bendito y defenderme de quienes querían quitarme la vida mediante el aborto.

¡Qué felicidad la tuya, la mía, la de papi ahora!

Gracias, mamá, por tu alegría al escuchar mi llanto naciente, por tantos pañales lavados, por tantas horas al lado de mi enfermedad, por tantas comidas servidas, por tanta ropa lavada y remendada, por tanto tiempo perdido en las colas para beneficio mío.

Gracias, mamá, por tantas enseñanzas de palabras suaves, exigentes, correctivas, educadoras, perseverantes.

Gracias, mamá, por amar a mi papá y mantenerme cerca de él y realizar la misión de papá en muchas ocasiones.

Gracias, mamá, por mostrarme a “Papá Dios”, a la Virgen de la Caridad, al ángel de la guarda, por bautizarme, por encaminarme a la primera comunión, por vivir la fe, la esperanza y la caridad, más que con palabras, con tu vida.

Gracias, mamá, por esperarme sentada en un sillón durante horas de la noche con tus ojos llorosos imaginando que algo malo pasaría en mi cuerpo y en mi alma.

Gracias, mamá, por estar a mi lado, apoyarme, animarme, alimentarme en mis largas horas de estudio y no permitir que claudicara, sino que continuara.

Gracias, mamá, por ser puente de unión entre mis hermanos y hermanas, y familiares en conflicto conmigo, por ser imparcial y de mil maneras creativas buscar que nos encontráramos y así nos saludamos, hablamos y arreglamos muchos asuntos.

Gracias, mamá, por iluminarme a la hora de casarme y constituir una bella familia y por hacer todo lo posible e imposible para que nueras y yernos fueran verdaderos hijos tuyos. Así nunca me pusiste en contra tuya o de una de las personas que más amo.

Gracias, mamá, por tener siempre abierta la puerta de tu casa y de tu corazón y saber que puedo ir a cualquier hora y ser recibido por una madre cuyo amor crece cada día más a pesar de lo mucho que te he hecho sufrir y no hacerte caso ni manifestar suficientemente mi gratitud.

Gracias, mamá, tu vida está presente en mi memoria agradecida, en mi corazón hecho grande por ti, en mis acciones inspiradas por ti: Te bendiga Dios Padre que te creó; El Hijo, que es el amor del cual participas; El Espíritu Santo, que puede lograr sueños mayores. Amén.

(Canción)

Dulce Madre, no te alejes
Tu vista de mí, no apartes
Ven conmigo a todas partes
Y nunca solo me dejes

Y ya que me proteges tanto
Como verdadera madre del cielo
Haz que me bendiga el Padre
El Hijo y el Espíritu Santo. Amén

(Canción)

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