Alocución domingo 14 de febrero de 2021
Damos gracias a todas las personas que hacen posible esta emisión radial, hoy, domingo 14 de febrero, Día del Señor, Día de los Enamorados.
Hoy se lee en todas las iglesias católicas del mundo el evangelio de Marcos, capítulo 1, versículos 40 al 45.
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Las personas enfermas, en ocasiones, sufren más por el alejamiento de sus familiares y amigos que por la misma enfermedad.
Pero cuando Jesús se acerca a estos enfermos, cuando la familia y los amigos y vecinos están cerca, la enfermedad se sobrelleva en paz.
Jesús escucha a este enfermo del evangelio, se compadeció de él, le extendió la mano, lo tocó y le habló: Quiero sanarte y sanó.
San Pablo en la segunda lectura de la misa de hoy dice: sean imitadores de Cristo.
Nosotros queremos hacer lo mismo que Cristo. Escuchar a los enfermos, compadecernos de los enfermos, extenderles la mano, auxiliarlos, hablarles y el enfermo se llenará de paz y esa paz le levantará el ánimo y luchará con todas sus fuerzas para recuperar salud de alma y cuerpo.
Presentamos en la oración a nuestros enfermos que son familiares y amigos.
Presentamos en la oración a todos los enfermos cuyos nombres ustedes han enviado al Arzobispado de La Habana y le decimos al Señor Jesús: Si Tú quieres, puedes curarlos. Algo bonito les sucederá a ellos y a nosotros.
Presentamos en la oración a todos los enfermos que sufren la Covid. Señor Jesucristo, sánalos, devuélveles la salud y regrésalos a sus casas.
Un viejo nativo de Nueva Guinea solía leer historias de la Biblia a sus pacientes que esperaban ser vistos o tratados en una clínica misionera.
Un día sintió que no podía leer muy bien, el doctor le examinó la vista y encontró que el hombre se estaba volviendo ciego muy rápidamente. Al día siguiente el hombre no se apareció por el hospital. Alguien comentó que lo había visto irse a las montañas solo.
Al cabo de unas semanas un niño guio al doctor al escondite del anciano.
¿Qué estás haciendo aquí? Le preguntó el doctor.
El anciano replicó: Mientras todavía me quede algo de vista, doctor, quiero aprenderme de memoria las historias y pasajes de la Biblia. Así cuando pierda mi vista por completo podré regresar al hospital y seguir contándole a los pacientes acerca de Jesús.
¡Qué tengo que hacer yo para compartir la Buena Nueva de Jesús con los demás en la forma tan entusiasta como el anciano!
(Canción)
El 17 de febrero es Miércoles de Ceniza. Ese día, en todas las iglesias católicas del mundo se bendice la ceniza, resultado de la combustión del guano bendecido en la Semana Santa anterior y se impone a los fieles en la frente, mientras el ministro dice: Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás, o también: Conviértanse y crean en el evangelio.
Así comienzan 40 días de preparación a la Semana Santa que este año cae desde el domingo 28 de marzo al domingo 4 de abril. Durante estos 40 días, a los que llamamos Cuaresma, Dios nos invita a la conversión, a cambiar para ser mejores.
Recordamos los tiempos en que amamos más a Dios, a la familia, a los vecinos, a los enfermos. Recordamos los tiempos en que fuimos mejores personas, mejores esposos, mejores padres, mejores hijos, mejores cristianos, mejores amigos. Queremos regresar a esos tiempos y si hoy somos buenos, serviciales, disponibles, mañana podremos crecer, progresar, ser mejores.
La Iglesia nos ofrece tres caminos para este progreso espiritual:
La oración: Como deseamos que todos los miembros de la familia seamos mejores, rezamos en familia. Todas las noches antes de dormir, leemos un texto bíblico, lo comentamos y rezamos. Así la conversión, el ser mejores, el progresar en la fe y el amor será no sólo personal, sino también familiar.
Si no tienes Nuevo Testamento o Misal 2021, pídelo al teléfono 78624000 y dinos a qué iglesia te lo hacemos llegar.
Otro camino para la conversión y mejorar es el ayuno. El ayuno es quitarnos cosas que nos gustan, unirnos a Cristo crucificado, es fortalecer nuestra voluntad, es entrenarla para quitar el pecado, la maldad, que sí daña nuestra persona, la familia, la sociedad, la Iglesia.
¡Qué bonito sería que tu ayuno sea dejar de fumar! Fortalecería tu voluntad para vencer el pecado y recuperarías salud.
¡Qué bonito sería quitarte alimentos que dañan tu salud y favorecen la diabetes, la hipertensión arterial! Mejorarías la salud y al compartir tus alimentos crecerías en el amor.
¡Qué bonito sería quitarte el alcohol que destruye matrimonios y familias!
¡Qué gran felicidad para tus padres, tus hijos y amistades!
¡Qué gran Semana Santa todos libres de todo mal del cuerpo y el alma!
Otro camino para la conversión es la limosna. Descubrir la necesidad del otro y compartir lo que podamos.
Al final de la vida solo nos llevaremos obras buenas hechas a los hermanos. Ni joyas, ni vestidos, ni dinero. Sólo el amor.
¡Qué gran Semana Santa! ¡Qué gran Domingo de Pascua! ¡Qué gran Domingo de Resurrección!
Pascua es una palabra hebrea que quiere decir PASO. Paso a lo mejor. Paso a la verdadera vida. Paso al verdadero amor. Paso a la paz, la concordia y la unión familiar.
(Canción)
Hoy el mundo celebra el Día de los enamorados. He aquí la historia de dos enamorados:
Un anciano, llamado Sergio, que se había hecho una ligera herida en un dedo, esperaba muy nervioso en el servicio de urgencias del policlínico.
Al ver que atendían a personas que habían llegado después de él, se dirigió a las enfermeras. Estas le dijeron que esperase tranquilo, que estaban ocupándose primero de casos más urgentes que el suyo, y que enseguida lo iban a llamar.
Cuando le tocó el turno, el médico, tras curarlo, le preguntó por qué tenía tanta prisa y estaba tan nervioso.
-¡Es que tengo que dar el almuerzo a mi esposa Marta que está malita en la casa, y no quiero llegar tarde!
El doctor René Zamora, sorprendido, le dijo:
-¡Nos lo hubiera dicho, y le hubiésemos atendido antes! ¿Qué tiene su esposa? ¿La han operado de algo grave? ¿Qué gravedad tiene?
-No, dijo el Sergio, está enferma de Alzhéimer.
-¡Ah!, dijo el doctor Zamora, pero en ese caso da lo mismo cuando usted llegue, porque ella no lo reconocerá: no sabe quién es usted.
-Es verdad, dijo Sergio, que ella no sabe quién soy yo, pero yo sí sé quién es ella, y no deseo hacerla esperar.
Mientras despedía al anciano, el doctor pensó: ¡Ojalá fuera yo amado con un amor así!
(Canción)
Un rey se enamoró de una joven campesina pero pensó que si se casaba con ella y permanecía como rey la brecha entre ellos podría ser muy profunda. Ella siempre podría estar consciente de su condición de campesina pobre, y él siempre teniendo presente su condición de rey. Así que el rey decidió renunciar a su trono y volverse campesino pobre como ella.
Él se dio cuenta, sin embargo, que este plan podría salirle mal. La gente lo podría considerar como tonto y la muchacha lo podría rechazar. Él podría quizás terminar sin la enamorada y sin el trono, pero el rey amaba tanto a la campesina que decidió arriesgar todo para llevar a cabo este matrimonio.
¿En qué forma el esposo, la esposa está dispuesto o dispuesta a renunciar a todo por ese amor?
(Canción)
He aquí la oración de dos enamorados:
Señor, tú que nos viste llegar al matrimonio llenos de amor y cargados de ilusiones, tú que viste cómo con el tiempo se fueron muriendo las palabras dulces que tanto nos gustaban, los pequeños regalos, las pequeñas atenciones, tú que viste cómo nació en nuestras vidas el egoísmo, las pequeñas infidelidades, la insinceridad, tú que sabes cómo, sin quererlo, fuimos adormeciendo aquel amor primero: no permitas que hoy o mañana nos toque llorar sus consecuencias.
Ayúdanos a descubrir todo lo bueno que hay en aquella a quien siempre yo quise, para querernos de nuevo y volver a hablarnos frente a frente, y a ofrecer al otro lo que siempre quisimos que nos diera.
En una palabra, ayúdanos a vivir una vida nueva en nuestro matrimonio, llena de esperanza e iluminada por la luz de tu Evangelio. Amén.
Si nos dicen la fecha de su aniversario matrimonial les enviaremos una felicitación.
Nos unimos a Cristo espiritualmente cantando Alma de Cristo:
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.
Señor Jesús, Médico Divino, te pedimos nos guardes del coronavirus y de todas las enfermedades letales.
Ten misericordia de todos los que han muerto.
Sana a todos los que están enfermos.
Ilumina a todos los científicos que están buscando un remedio.
Fortalece y protege a todos los asistentes sanitarios que están ayudando en estos momentos a los enfermos.
Concédeles sabiduría a todos los responsables civiles que están intentando limitar el contagio.
Y dales la paz a todos los que tienen miedo y están preocupados, especialmente a los ancianos y las personas en situación de riesgo.
Que tu Preciosa Sangre sea nuestra defensa y salvación.
Por tu gracia transforma el mal de la enfermedad en momentos de consolación, crecimiento en la fe, la esperanza y una mayor vivencia del amor.
Que temamos al contagio del pecado más que cualquier otra enfermedad.
Nos abandonamos con toda confianza a tu infinita misericordia.
(Canción)
Ponemos en las manos de Dios Padre a todos los enfermos, a todos los enamorados, a todas las personas que amamos, y rezamos juntos:
Padre Nuestro…
Y la bendición de Dios Padre Todopoderoso que nos creó, la bendición de Jesucristo que dio su vida en la cruz por nosotros, la bendición del Espíritu Santo que puede lograr nuestros sueños, descienda sobre ustedes, sobre sus familias y permanezca para siempre. Amén.
(Canción)