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Carta dirigida a los catequistas en el nuevo año catequístico 2025-2026

El pasado ️ 12 y 13 de septiembre, comenzó en cada Centros, Comunidades y Parroquias de la Arquidiócesis de La Habana el nuevo año catequístico 2025-2026.
El lema que regirá toda la acción pastoral catequética es “Con alegría sembramos esperanza”. ️
Por este motivo, compartimos la carta dirigida a los catequistas de parte del P. Diosvany Yera Suárez, Coordinador Arquidiocesano de Catequesis y Janitzia, Secretaria Ejecutiva y Comisión Arquidiocesana de Catequesis.
Habana, 12 de Septiembre de 2025
Estimados catequistas. Sacerdotes, Diáconos, Religiosos(as)
Con el corazón de Cristo y el de la Iglesia nuestra Comisión Arquidiocesana de Catequesis se llena de júbilo para anunciarles que el día 12 y 13 de Septiembre dará inicio en todos los Centros, Comunidades, Parroquias e Iglesias de nuestra Arquidiócesis de la Habana el nuevo año catequístico 2024-2025.
La catequesis, en palabras de san Juan Pablo II, tiene como objetivo “desarrollar, con la ayuda de Dios, una fe aún inicial, promover en plenitud y alimentar diariamente la vida cristiana de los fieles de todas las edades. Se trata, en efecto, de hacer crecer, a nivel de conocimiento y de vida, el germen de la fe sembrado por el Espíritu Santo con el primer anuncio y transmitido eficazmente a través del bautismo”.
Los cristianos no vivimos aislados de la sociedad y de los problemas que la afectan. Estamos llamados a vivir nuestra fe en medio de una sociedad que constantemente nos intenta empujar a un camino distinto al del Evangelio. Y es en medio de esta realidad donde Dios nos llama a dar razones de nuestra esperanza (cf. 1 Pe 3,15). Por tal motivo este año Santo el lema que regirá toda la acción pastoral catequética es “Con alegría sembramos esperanza”.
La esperanza cristiana no es una utopía más y que tampoco es una reacción desesperada a las crisis e incertidumbres de los momentos que vivimos. La realidad es que nuestra esperanza no es algo sino Alguien; tiene un “nombre que está sobre todo nombre” (Flp 2,9), Jesús de Nazaret.
Catequista las semillas que siembras hoy, ya sea en oración, servicio o compartiendo el Evangelio, pueden producir frutos duraderos como crecimiento espiritual, vidas transformadas, paz, gozo e incluso recompensas eternas. Ser catequista… es una vocación, amas lo que haces, trabajas sabiendo que probablemente no verás el fruto de tu trabajo.
Dejas el corazón en cada catequesis, pensando si dejarás un poquito de Él en cada catequizando. Ese catequizando no ha de ser para ti un desconocido. Se ha de convertir en una oración continua, porque pasa a ser tu hijo espiritual, intercedes ante Dios por él y aunque cada año lleguen nuevos catequizándoos, sabes que en tu corazón, hay espacio para cada uno de ellos.
¿Dejas de ser catequista si dejas de enseñar? No. Es como una madre, una vez que nace su hijo, nunca deja de ser madre. El catequista, una vez que enseña, sigue su corazón en una entrega continua de oración, cariño y mucho amor. Un catequista conoce a sus catequizándoos, aún en sus silencios, muchos de ellos, tan pequeños y con grandes cargas. Una pregunta para ti catequista:
¿Mi deber como catequista lo estoy realizando desde la entrega y disponibilidad para el Reino de Dios?
Ponemos en las manos de Dios, bajo la intercesión de la Virgen de la Caridad del Cobre y de nuestro Patrón San Antonio María Claret este nuevo Curso Catequístico, Dios les Bendiga.
P. Diosvany Yera Suárez
Coordinador Arquidiocesano de Catequesis
Janitzia
Secretaria Ejecutiva
y Comisión Arquidiocesana de Catequesis
Tomado de: Facebook

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