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Alocución de S.E.R. cardenal Juan de la Caridad García

Un saludo afectuoso a todos los que escuchan este evangelio según San Mateo, capítulo 13, versículos 24 al 43 que se lee este domingo 19 de julio en todas las iglesias católicas del mundo.

La cizaña es una hierba mala que se parece al trigo y puede confundirse con él. Es algo así como el arrocillo que se parece al arroz y llega a confundirse con él. Para que la siembra buena dé frutos hay que arrancar estas hierbas malas.

También en nuestra persona puede colarse el mal y confundirse con el bien. Si muchos roban, ¿por qué no robo yo? Si muchos son infieles a sus promesas, ¿por qué tengo que ser fiel yo? Si muchos mienten, ¿por qué yo no? Si mucha gente buena no va a misa el domingo, ¿por qué tengo que ir yo? Cada uno de nosotros ha de examinar su vida y ver cómo anda. La Iglesia es sabia y nos propone cada noche el examen de conciencia.

El examen de conciencia nos pregunta: ¿He vivido hoy los diez mandamientos? ¿He practicado en mi casa y en mi barrio las obras de misericordia corporales y espirituales? ¿He sido fiel a mis promesas del bautismo, la confirmación y el matrimonio?

Si ha habido yerba mala en mi corazón, pido perdón porque Dios no se cansa de perdonar. Y ahora todos manifestamos nuestro arrepentimiento de la mala yerba que ha habido en nuestra persona:

YO CONFIESO así, sin tapujos y sin rodeos,

ANTE DIOS TODOPODEROSO,

ante el cual no hay nada oculto.

Y ANTE USTEDES, HERMANOS,

ante quienes también soy culpable y responsable,

QUE HE PECADO MUCHO, así, tal como suena: que soy peor de lo que parezco y cuando me juzgan mal se quedan cortos, pues he pecado de todas las maneras posibles:

DE PENSAMIENTO, PALABRA, OBRA Y OMISIÓN

y no echo la culpa a nadie porque ha sido siempre

POR MI CULPA, POR MI CULPA, POR MI GRAN CULPA pero estoy sinceramente arrepentido, tanto que voy a reparar mis pecados cuanto antes y de la manera más plena posible.

Ahora bien, veo que necesito toda la bondad de Dios para merecer el perdón y toda su fuerza para rehacer mi vida.

 POR ESO RUEGO A SANTA MARÍA SIEMPRE VIRGEN, A LOS ÁNGELES, A LOS SANTOS Y A USTEDES, HERMANOS, QUE RUEGUEN POR MÍ ANTE DIOS, NUESTRO SEÑOR.

(Canción)

El diablo se pone muy contento cuando piensas que no puedes arrancar tu mal, tu mala yerba, ni tampoco de tus hijos, nietos y familiares. Por muy mala que sea una persona en el fondo tiene mucha bondad.

El marabú es una planta muy mala, difícil de exterminar pero al mismo tiempo enriquece y hace fértil la tierra. Quitado el marabú, la tierra da buenas cosechas.

Quienes hacen pozos se encuentran grandes piedras aparentemente imposible de horadar y traspasar. Pero insisten porque saben que debajo de esa piedra dura hay abundantes manantiales de agua subterránea.

El corazón de muchas personas malas es así. Por fuera maldad, por dentro manantiales de bondad. Sólo hay que arrancar la maldad y surgirá la bondad. Presentamos en la oración a las personas llenas de maldad que conocemos y le rogamos a la Virgen, como Madre que es de buenos y malos, nos auxilie para que podamos ayudar a todas las madres a quitar la maldad de sus hijos.

A estas madres y a sus hijos las presentamos a la Virgen, Madre de todos:

Dios te salve María…

(Canción)

El filósofo Sócrates, nacido en Atenas en el año 470 antes de Cristo, hacía preguntas para que sus oyentes encontraran ellos mismos las respuestas. Sócrates hoy hace algunas preguntas a cada uno de nosotros.

Se cuenta que alguien le dijo una vez a Sócrates, ese gran filósofo de la antigua Grecia.

-Escucha Sócrates, lo que tengo para contarte…

-Espera un momento, le dice Sócrates. ¿Hiciste pasar lo que me quieres decir por los tres coladores?

-¿Tres coladores?

-Sí, amigo, ¡tres coladores! Déjame ver si lo que me quieres contar pasa por los tres coladores. El primer colador es la Verdad. ¿Comprobaste si todo lo que me quieres contar es verdad?

-No lo comprobé, pero la gente lo dice.

-Pero seguro que lo comprobaste con el segundo colador que es la Bondad. Lo que me quieres contar, ya que no está comprobado como verdad por lo menos, ¿es bueno?

-¿Bueno? No, eso no, al contrario…

-Entonces, vamos a emplear todavía el tercer colador. Ya que lo que quieres contar no sabes si es verdad y además no es bueno, dime: ¿es absolutamente necesario que me cuentes eso que te pone tan alterado?

-No, no es justamente necesario.

-Entonces, le dice Sócrates, si lo que quieres contar no cumple las tres condiciones de ser Verdad, ser Bueno y ser Necesario. ¡Entiérralo y no lo conviertas en un peso ni para ti ni para mí!

Nosotros saquemos la cizaña de la mentira que quiere ahogar la verdad, saquemos la cizaña de la maldad que quiere ahogar a la bondad, saquemos la cizaña del chisme y del comentar innecesario que destruye la felicidad.

(Canción)

La segunda parte del evangelio de hoy nos habla del grano de mostaza tan pequeño que apenas se puede sostener entre los dedos y cuando crece es tan alta la mata que las aves anidan en sus ramas.

A Dios le gusta trabajar así. Del amor de nuestros padres surgió nuestra vida sin laboratorios. De una semilla pequeña salen innumerables frutos.

Así es el Reino de los cielos. Un consejo transforma una persona, una acción de cariño aparentemente insignificante, cambia la tristeza y el desánimo de quienes están abatidos. Una misa convierte el pan y el vino en el Cuerpo de Cristo, nos llena de paz y esperanza, nos transforma, nos saca del sepulcro de la negligencia y nos conduce a la esperanza.

Un asiduo asistente a misa le escribió al editor de un periódico quejándose que no tenía sentido ir a misa todos los domingos.

“He ido durante 30 años ya, escribía. Y durante este tiempo habré escuchado como 3 mil sermones. Pero, juro por mi vida, que no recuerdo ni uno solo de ellos. Por eso, pienso que estoy perdiendo mi tiempo y los sacerdotes también dando sermones”.

Así empezó una controversia en la columna de Cartas al Editor, para deleite del mismo editor. La misma controversia continuó por varias semanas hasta que alguien escribió lo siguiente”:

“Ya llevo casado 30 años. Durante todo este tiempo mi esposa debe haber preparado 32 mil comidas. Y juro, por mi vida, que no me acuerdo ni de un solo menú de alguna de ellas. Pero sí sé esto: Todas me alimentaron y me dieron la fuerza que necesitaba para hacer mi trabajo. Si mi esposa no me las hubiera preparado, estaría físicamente muerto el día de hoy.

De la misma manera, si no hubiese ido a la Iglesia los domingos para alimentarme, estaría espiritualmente muerto en la actualidad.”

¡Gracias a Dios por nuestro alimento material y el espiritual!

(Canción)

A todos los que viven en nuestra casa, a todos los miembros de la familia, a todos los vecinos y amigos, a todos los enemigos y quienes nos han hecho daño, los ponemos en las manos de Dios nuestro Padre que nos quiere y desea nuestra mayor felicidad.

Lo hacemos rezando la oración que Jesucristo nos enseñó, la oración del Padre Nuestro:

Padre Nuestro…

Y la bendición de Dios Todopoderoso que nos creó para constituir una bella familia, la bendición de Jesucristo, el camino por el cual nunca nadie se ha perdido y la bendición del Espíritu Santo que puede llevar a plenitud nuestros sueños hermosos, descienda sobre ustedes, sobre sus proyectos e ilusiones y permanezca para siempre. Amén.

(Canción)

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