PARTICIPA CARDENAL ARZOBISPO DE LA HABANA EN RECIENTE CONSISTORIO DE CARDENALES
Del 7 al 8 de diciembre tuvo lugar en Roma el Consistorio Ordinario Público de Cardenales presidido por el Santo Padre. En el mismo estuvo presente Su Eminencia el Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, Arzobispo de La Habana.
En la mañana del sábado 7, memoria de San Ambrosio de Milán, el Papa presidió la ceremonia de “creación cardenalicia” en la histórica Basílica de San Pedro.
Tras la procesión de entrada de los nuevos cardenales y luego de la primera invocación del Santo Padre, el Cardenal Angelo Acerbi, italiano de 99 años, dirigió unas palabras a nombre de los nuevos purpurados.
Acerbi destacó la “profunda gratitud al Sumo Pontífice y un sincero deseo de servir en la unidad eclesial” entre los nuevos cardenales y expresó su deseo de “mirar al futuro con esperanza y ver un mundo finalmente pacificado”.
El cardenal también expresó el deseo de los Cardenales de unirse “a su oración al Señor Jesús para que de su corazón broten para todos nosotros ríos de agua viva que fortalezcan nuestra capacidad de amar y servir.” Para ello, encomendó el servicio de los nuevos cardenales “a la intercesión maternal de la Inmaculada Concepción”, cuya Solemnidad se celebraría al día siguiente.
Después de un momento de oración, el Papa anunció la creación de los 21 nuevos cardenales. Al llamar a cada uno de los purpurados, se fueron poniendo todos de pie, tras escuchar su nombre pronunciado en latín.
Seguidamente, los neocardenales hicieron la profesión de y rezaron juntos el Credo, también en latín. Luego de cada uno hizo un acto de obediencia y fidelidad al Santo Padre, empleando la formula:
“Yo [nombre], cardenal de la Santa Romana Iglesia, prometo y juro ser fiel desde ahora y para siempre mientras viva, a Cristo y a su Evangelio, siendo siempre obediente a la Santa Iglesia Apostólica Romana, al bienaventurado Pedro en la persona del Sumo Pontífice Francisco y sus sucesores canónicamente elegidos; mantener siempre con palabras y obras la comunión con la Iglesia Católica; no revelar a nadie lo que se me confíe secretamente ni dar a conocer lo que podría acarrear daño o deshonra a la Santa Iglesia; desempeñar con diligencia y fidelidad las tareas a las que estoy llamado en mi servicio a la Iglesia, según las normas del derecho”.
Después del juramento, cada uno de los cardenales recibió, de rodillas, la imposición del birrete y el anillo en el dedo anular de la mano derecha. Asimismo, el Sumo Pontífice entregó la bula de creación cardenalicia en la que está su “Titulus” correspondiente, es decir, el título honorífico de una parroquia romana. Recordemos que, espiritualmente, los cardenales son los “párrocos” de las iglesias de la Ciudad Eterna.
En su homilía, tras la proclamación del Santo Evangelio, el Papa destacó que “seguir el camino de Jesús significa ante todo volver a Él y ponerlo de nuevo en el centro de todo. En la vida espiritual como en la pastoral, a veces corremos el riesgo de concentrarnos en lo superfluo, olvidando lo esencial. Con demasiada frecuencia las cosas secundarias toman el lugar de lo que es necesario, las exterioridades prevalecen sobre lo que realmente importa, nos sumergimos en actividades que consideramos urgentes, pero sin llegar al corazón”.
“Y, en cambio, siempre necesitamos volver al centro, recuperar el fundamento, despojarnos de lo superfluo para revestirnos de Cristo”, continuó el Papa Francisco.
El Santo Padre destacó que “lo que debe animar su servicio como cardenales es el riesgo del camino, la alegría del encuentro con los demás, el cuidado de los más frágiles” y remarcó que su misión es “ser testigos de fraternidad, artesanos de comunión y constructores de unidad”.
En una “sociedad obsesionada con la apariencia y la búsqueda de los primeros lugares”, el Papa Francisco los alentó a caminar juntos en el camino de Jesús “con humildad, con asombro, con alegría”.
Al finalizar la ceremonia, los cardenales tuvieron tiempo de saludarse entre sí, para al otro día tener reuniones propias y celebrar la Solemne Misa en honor de la “Inmaculada Concepción”.
Este es el listado de los 21 nuevos cardenales, en el orden en el que recibieron los símbolos cardenalicios. Sólo uno, el primero no es elector, los otros 20 son cardenales electores al tener menos de 80 años de edad.
1. Cardenal Angelo Acerbi.
2. Cardenal Carlos Gustavo Castillo Mattasoglio, Arzobispo de Lima y Primado del Perú.
3. Cardenal Vicente Bokalic Iglic, Arzobispo de Santiago del Estero y Primado de Argentina.
4. Cardenal Luis Gerardo Cabrera Herrera OFM, Arzobispo de Guayaquil (Ecuador).
5. Cardenal Fernando Natalio Chomalí Garib, Arzobispo de Santiago de Chile.
6. Cardenal Tarcisio Isao Kikuchi SVD, Arzobispo de Tokio (Japón).
7. Cardenal Pablo Virgilio Siongco David, Obispo de Kalookan (Filipinas).
8. Cardenal Ladislav Nemet SVD, Arzobispo de Belgrado (Serbia).
9. Cardenal Jaime Spengler OFM, Arzobispo de Porto Alegre (Brasil).
10. Cardenal Ignace Bessi Dogbo, Arzobispo de Abidyán (Costa de Marfil).
11. Cardenal Jean-Paul Vesco OP, Arzobispo de Argel (Argelia).
12. Cardenal Dominique Joseph Mathieu OFM Conv., Arzobispo de Teherán (Irán).
13. Cardenal Roberto Repole, Arzobispo de Turín (Italia).
14. Cardenal Baldassare Reina, Vicario general de la Diócesis de Roma.
15. Cardenal Frank (Francis) Leo, Arzobispo de Toronto (Canadá).
16. Cardenal Rolandas Makrickas, Arcipreste Coadjutor de la Basílica Papal de Santa María la Mayor.
17. Cardenal Mykola Bychok CSR, Obispo de la Eparquía de los Santos Pedro y Pablo de Melbourne (Australia) de los Ucranianos. Por ser de rito ucraniano, uno de los ritos orientales católicos, sus vestiduras litúrgicas eran distintas y no tenía birrete sino una especie de cobertura de tela negra para la cabeza.
18. Cardenal Timothy Peter Joseph Radcliffe OP, teólogo inglés.
19. Cardenal Fabio Baggio.
20. Cardenal George Jacob Koovakad, Arzobispo siro-malabar de la India. (*Por ser de rito siro-malabar, el rito oriental católico más importante del país, su birrete es distinto y de colores rojo y negro).
21. Cardenal Domenico Battaglia, Arzobispo de Nápoles.










